Operación e inteligencia contra generadores de violencia

Salvador Guerrero Chiprés

Los decomisos de droga recientes, inimaginables en otros tiempos, no son producto de la casualidad.

Salvo el caso de la camioneta volcada con más de mil kilos de cocaína, incidente él mismo revelador del deterioro logístico de alguna de las organizaciones delictivas de alta peligrosidad, la labor de la policía en investigación y operativa, así como la coordinación, son notorias y notables.

En cuatro momentos distintos, en menos de un mes en lo que va del año, autoridades de la Ciudad de México y federales han decomisado más de 2 toneladas de cocaína.

Los hechos se registraron en las alcaldías Miguel Hidalgo, Tlalpan y Benito Juárez, y en el municipio de Nezahualcóyotl, y conectan, según las primeras investigaciones, con uno de los grupos del crimen organizado con mayor presencia en el país, el llamado cartel de Sinaloa, y no es descartable que entre los afectados estén los demás organismos delictivos.

Reconocer la presencia de estos grupos en la CDMX fue uno de los primeros pasos para poder enfrentarlos. En gobiernos anteriores la política había sido negar la operación en la capital, como si con eso bastara para borrarlos del mapa criminal capitalino.

Durante la administración de Claudia Sheinbaum como jefa de Gobierno y con el fortalecimiento en la coordinación institucional entre la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), a cargo de Omar García Harfuch, y la Fiscalía General de Justicia, al mando de Ernestina Godoy, el discurso y estrategia ha tenido un giro de 180 grados.

Los carteles sí tienen presencia en la CDMX. No es un secreto ni una realidad que deba esconderse. Y así lo ven ahora los encargados de la seguridad y justicia.
Los golpes recientes, vinculados a la cadena de cateos del 2020, son resultado de investigaciones policiales, operación adecuada y, sobre todo, la decisión política en el primer nivel del gobierno para disminuir la violencia.

El primer caso se registró el 18 de enero, en un hecho que podría calificarse como fortuito, pero que desencadenó la operación de inteligencia policial. Una camioneta Hyundai modelo H100 volcó sobre avenida Río San Joaquín y Tercer Anillo de Circunvalación, en la alcaldía Miguel Hidalgo; llevaba paquetes con 557 kilogramos de cocaína.

Diecisiete días después, en un cateo en un inmueble en el Fraccionamiento Coapa Super 4, en Tlalpan, elementos de la SSC y de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) incautaron 804 kilos de la misma droga y armas largas y detuvieron a dos personas que dijeron ser de Sinaloa.

Tras la ubicación de la vivienda, la vigilancia e investigación policial permitió fundamentar la orden de cateo.

Al siguiente día, un operativo en una bodega de Nezahualcóyotl —cuyo sigilo mantuvo incluso al margen a la Policía Municipal y a la Guardia Nacional asignada a la zona— la Fiscalía General de la República y la Sedena decomisaron 830 kilos de cocaína.

Finalmente, el pasado martes 9, en un departamento de la Colonia Narvarte, en Benito Juárez, elementos de la SSC, FGJ y Sedena encontraron paquetes con 62 kilos de esa droga y capturaron a un hombre, también, sinaloense.

La denuncia ciudadana es central y debe continuar.

 

@guerrerochiprés
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