El llamado “Plan B” de la presidenta Claudia Sheinbaum, que propone modificar la Constitución de la República para cambiar la forma en que se integran los Congresos estatales y los cabildos de los municipios del país, repite el mismo error que llevó al fracaso a la primera iniciativa de Reforma Electoral de la titular del Ejecutivo federal: la falta de diálogo y consenso con los que serán afectados por estas reformas constitucionales, en este caso las entidades federativas y los ayuntamientos mexicanos.
Con el mismo argumento con el que intentó vender su primera reforma, “la eliminación de privilegios y la disminución de recursos públicos”, la doctora Sheinbaum hoy intenta imponer su visión a las 32 entidades federativas, sin ningún tipo de consulta, opinión o al menos información previa, y sin considerar siquiera la soberanía que la Constitución les concede a los poderes locales dentro del sistema Federal en que se basa la República mexicana.
Decir que van a ahorrar recursos al reducir presupuestos y posiciones en los poderes estatales y municipales, parece, en la visión autoritaria y centralista de la Presidenta, que nació y se formó en la privilegiada y subsidiada Ciudad de México, un argumento suficiente para invadir, sin preguntarles, la soberanía de estados y municipios que, al menos en el texto de la Carta magna vigente desde 1917, se constituyen también por la decisión soberana del pueblo, exactamente igual que el poder federal que, si bien tiene facultades de coordinación y conducción republicana consagradas en la Constitución, también está obligado a respetar el sistema federalista sobre el que se fundó esta República.
Y es verdad que históricamente el presidencialismo mexicano, sobre todo en su etapa omnímoda del PRI, subyugó y asfixió a los estados y a los municipios, imponiéndoles todo siempre desde el centro y promoviendo un modelo de desarrollo desigual y disparejo dentro del modelo republicano. Porque mientras en el centro y el altiplano concentraban no sólo poder sino también recursos, inversiones y obras de infraestructura, al resto de la República se le dejó en muchos casos en el abandono o en la medianía de recursos.
Ese centralismo que prohijó el régimen priista y que hoy vuelve a tomar fuerza bajo el dominio de Morena y la 4T, provocó un crecimiento y desarrollo desigual e inequitativo y dio como resultado un país lleno de contrastes y desigualdades en el que, mientras en centro y sobre todo la capital, acaparaba el dinero público, al resto de los estados se les daban migajas con las que algunas regiones más productivas como el Bajío, el Occidente y el Norte pudieron impulsar su desarrollo, más por sus fuerzas locales y su productividad empresarial que por el apoyo federal, mientras que al sur-sureste sus enormes recursos naturales no le alcanzaron para crear infraestructura y desarrollo, también ante el abandono de la política centralista.
Hoy, en la enorme concentración de poder que tiene el régimen morenista y en el regreso del poder omnímodo de la Presidencia de la República, Claudia Sheinbaum vuelve a retomar el camino que inició su antecesor y admirado mentor, López Obrador. Porque el expresidente amenazó, persiguió y chantajeó a los gobernadores que intentaron desafiar su poder central con la creación de una Alianza Federalista, en el año 2020, que exigía revisar el sistema de coordinación fiscal y el reparto de los recursos federales, a los que castigó y premió según se sometieran a sus designios, pero además el tabasqueño (que curiosamente él sí venía de un estado como Tabasco que padeció el centralismo) se dedicó a desmantelar el federalismo con decisiones como quitarles sus sistemas estatales de salud a los estados para crear un fallido e inoperante IMSS-Bienestar.
Y es cierto que en el retroceso al federalismo que se vivió en el sexenio pasado ayudaron y facilitaron el neocentralismo morenista las pillerías y la corrupción de varios gobernadores priistas que, en su mayoría jóvenes, habían sido impulsados y presentados como “la nueva cara del PRI”, por el entonces presidente Enrique Peña Nieto, y que resultaron ser todos unos pillos con las uñas más largas y con mayor cinismo que los viejos priistas, pero el que los Duarte, los Borge y otros gobernadores que terminaron en la cárcel, hayan salido rapaces y voraces con el dinero público, no descalificaba ni deslegitimaba al sistema federalista que consagra la Constitución.
Por eso hoy que, embriagada de poder, la primera Presidenta mexicana insiste en “reducir privilegios y ahorrar recursos”, con una reforma que plantea quitarle a los estados y municipios para alimentar a la monstruosa maquinaria electoral de su partido, que son los programas sociales, lo que propone la doctora y que esta vez sí tiene el apoyo de sus partidos satélite para lograr la mayoría calificada, es que desde el centro, por la voluntad de una sola mujer, se modifiquen los poderes estatales y municipales en aras de una austeridad que hace rato dejó de ser un discurso legítimo y que mantiene el dispendio, los lujos y los excesos en la nueva casta gobernante de Morena.
¿Habrá algún gobernador o gobernadora, más allá de los 22 morenistas y aliados que claramente son como zombies que repiten lo que diga la Presidencia, que se atreva a dar la cara y a defender el federalismo y la soberanía de las entidades y sus municipios que claramente viene en retroceso y se debilitará aún más con esta reforma constitucional? Francamente no se ve a ninguno, porque mientras los gobernadores y alcaldes morenistas besan el suelo por donde pisa la Presidenta, a los de la oposición, algunos alineados y otros alienados al poder central, no se les ve ni el tamaño, ni el valor y mucho menos la consistencia para defender a la República federal.
Así que sí, el Plan B (con B de Berrinche presidencial y centralista) avanzará inexorablemente y, una vez más como ha ocurrido por siglos de presidencialismo desbordado y descontrolado en México, las entidades que sólo son soberanas en la Constitución, acatarán, silenciosas y cobardes, los designios del poder central que hoy, en manos de una mujer por primera vez en la historia, luce y se comporta tan subyugante, avasallante y amenazador como en los 200 años previos en que lo manejaron hombres.
NOTAS INDISCRETAS…
Además de todo el “sospechosismo” que despertó la asociación civil Humanidad con América Latina que utilizó el expresidente López Obrador para pedir “donaciones” a favor del régimen cubano, y de que Hacienda le haya concedido en apenas unos días la calidad de donataria a esa organización, cuando a otras las tarda años para reconocerlas, ayer en el círculo de los banqueros mexicanos comenzó a circular una versión que dice que el Grupo Financiero Banorte, propiedad de la familias Hank y González, podría recibir una “observación” comedida desde la oficina del FinCen, del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, por prestarse a recibir donaciones para apoyar a la dictadura castrista. La versión de que las autoridades estadounidenses podrían cuestionar o investigar la recepción de esos donativos, bajo un esquema que ya se ha utilizado para lavar dinero, parecía cobrar sentido cuando se intentaba transferir, a través de aplicaciones bancarias, donativos para la causa obradorista, pero el SPEI primero era enviado y luego aparecía como devuelto en tres ocasiones, aunque en ventanillas de las sucursales de Banorte sí seguían recibiendo dichas “donaciones”. En todo caso, los de Banorte, que son hoy de los bancos más fuertes e importantes de México, no querrían ser metidos por Washington en la misma canasta de los difuntos Intercam, Vector y CIBanco…Y hablando de Washington, al que se vio ayer en la capital estadounidense fue al diputado y líder sindical Pedro Haces, quien acudió a la sede de la OEA, acompañado del embajador mexicano ante ese organismo, Alejandro Encinas, para participar en eventos que tienen que ver con la conmemoración de los 25 años de la Carta Democrática Interamericana que dio pie a la organización continental. Y en medio de esa conmemoración, la OEA abrió espacios de diálogo sobre el futuro de la democracia en América, con miras a fortalecer a las instituciones democráticas en la región. “La democracia no es un punto de llegada, sino una tarea permanente que exige instituciones sólidas, ciudadanía activa y cooperación regional efectiva”, dijo en uno de esos espacios el diputado morenista y líder sindical. Los países de América enfrentan nuevos desafíos en materia de gobernanza, desigualdad, migración y fortalecimiento institucional, temas centrales en los encuentros que se desarrollan en la capital estadounidense. Además de participar en la OEA junto al embajador Encinas, el líder de la CATEM afirma en un comunicado de su organización, haber sostenido “encuentros con actores políticos y representantes internacionales, para abordar temas de cooperación regional y futuro del empleo”. No deja de ser curioso que mientras en la 4T ven con recelo y desconfianza a la OEA, a la que no sólo cuestionan y rechazan sino que hasta proponen desaparecerla, al diputado Haces, que dice no ser morenista militante, lo reciban y escuchen en el organismo continental…Y hablando de actitudes sospechosas y opacas, Petróleos Mexicanos ha pasado de ser la institución más querida y admirada de los mexicanos, que crecimos viendo a Pemex como un pivote del desarrollo nacional, a convertirse en una empresa que además de endeudada, con producción a la baja y con una enorme corrupción y problemas de pago a sus proveedores, ahora también se ha vuelto una empresa que miente y oculta información sobre sus accidentes y desastres ambientales, que por desgracia cada vez son más frecuentes. Y es que cuando la petrolera no acaba de reconocer el desastre que están denunciando y documentando en el sur de Veracruz pescadores y lugareños que demuestran cómo ríos, lagunas y marismas han sido contaminadas por combustibles de Pemex, afectando a la flora, la fauna y las actividades de sustento de los pescadores, ayer la explosión e incendio en la Refinería de Dos Bocas fue pésimamente manejada por la empresa pública que primero ocultó información y habló solo de “un incendio en una barda perimetral”, pero que al final tuvo que admitir la dimensión de esta tragedia, en una instalación que se supone nueva, y en la que la fuga de gas y combustibles terminaron causando explosiones e incendios de gran magnitud que le costaron la vida por lo menos a 5 personas, trabajadores en su mayoría externos y uno de la petrolera, que quedaron tirados y sin vida en las instalaciones de la petrolera. No conformes con haber destruido por décadas el medio ambiente de las zonas petroleras de la República, marcadamente en el sureste, o de haber provocado tragedias tan graves como la explosión del drenaje en Guadalajara, el 22 de abril de 1992, provocando la muerte de 200 personas, 1,500 heridos y más de 15 mil damnificados por la destrucción de casas, negocios y calles en 8 kilómetros del popular barrio de Analco de la capital tapatía, ahora Pemex se ha vuelto también opaca y mentirosa en su información pública y su responsabilidad social y ambiental…Los dados mandan Escalera Doble. La semana corta promete.

