Slim pagará, pero defiende la obra de L12

Salvador García Soto

Al defender la solidez y lo bien hecho de la obra, implícitamente exonera a Ebrard y avienta la responsabilidad hacia los dos jefes de Gobierno posteriores

Carlos Slim Helú defendió la construcción de la Línea 12 del Metro que en su tramo elevado fue realizada por su empresa constructora de Grupo Carso. Afirmó que no tuvo “vicios ocultos ni fallas de origen” en su edificación y, sin referirse a las causas del derrumbe que ocasionó la muerte de 26 personas el pasado 3 de mayo en la estación Olivos de Tláhuac, insistió en que los cálculos, el diseño y la ejecución de la obra fue realizada por los mejores calculistas y el proyecto avalado por expertos internacionales.
 
“En el caso de la Línea 12 estoy convencido de que la hicieron los mejores calculistas de México, hicieron los cálculos, el diseño y si recordarán, de noviembre a octubre de 2012 se dio el visto bueno al proyecto, lo que se había hecho por expertos internacionales, lo cual estoy convencido que desde su origen no tiene vicios. Tan es así que se subió el presidente de la República (en ese entonces Felipe Calderón), el jefe de Gobierno (entonces Marcelo Ebrard) y el jefe de Gobierno electo (Miguel Ángel Mancera) y nos invitaron a muchas gentes a recorrer, recorrimos como 12 kilómetros”, dijo el ingeniero ayer al salir de Palacio Nacional.
 
Por segunda ocasión en menos de 10 días, el presidente de Grupo Carso fue recibido en privado por el presidente López Obrador para hablar sobre la rehabilitación del tramo colapsado de la Línea 12 y la propuesta del gobierno para que sea la empresa de Slim la que pague el costo de la rehabilitación. En una comida, Slim aceptó el planteamiento del presidente y dijo que Carso cubrirá el costo de las reparaciones totales que tengan que hacerse a la estructura del tramo colapsado para que pueda volver a ser utilizado por los usuarios del Metro, según confirmó al salir del encuentro a los reporteros que lo abordaron afuera del Palacio.
 
“No cabe duda de que (la Línea 12) estuvo bien hecha. Y lo que le planteé es que, independientemente de todo, nuestro interés en rehabilitarlo a la brevedad el tramo que hicimos… Reconstruirlo, reestructurarlo, rehabilitar, reestructurar, esto es importante para que la gente lo pueda seguir usando. El presidente habló de que él encabeza esta idea, este concepto, este proyecto y de que se pueda poner a disposición de todas las personas que lo usan, a la brevedad posible”, precisó Slim al confirmar que Grupo Carso correrá con todos los gastos y costos de la reestructura y rehabilitación del tramo colapsado.
 
Las declaraciones ayer del ingeniero Slim, tras su segundo encuentro con el presidente, son por demás significativas; pues si bien el empresario cedió al aceptar la propuesta que le hicieron López Obrador y Sheinbaum, de cubrir el costo total de la reparación y rehabilitación del tramo elevado que su empresa construyó, también rechazó claramente los señalamientos que hicieron los expertos de la empresa DNV en su peritaje preliminar, en el que acusaron que las “deficiencias en la construcción” por la existencia de fallas e inconsistencias en la colocación de pernos Nelson, soldadura de mala calidad y concretos de distinta calidad encontrados en las trabes derrumbadas.
 
Para el ingeniero la obra construida por CICSA, su empresa constructora, “estuvo bien hecha” y por ello defendió los cálculos, el diseño y el proyecto que en su momento fue avalado y revisado por expertos internacionales. Es decir, que si Slim afirma, contundente, que no hubo “vicios de origen” en la construcción de la obra con lo que contradice totalmente las afirmaciones que hicieron los peritos noruego-alemanes contratados por la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, seguro lo que dijo afuera de Palacio, el ingeniero también se lo dijo adentro al presidente, en el sentido de que, aunque acepte pagar, no acepta los señalamientos y acusaciones de que Carso hizo una obra mal hecha y con “deficiencias en su construcción”.
 
La posición pública y privada de Carlos Slim, sobre el tema de la Línea 12, confirmaría dos cosas: primero que el hombre más rico del país, tienevoluntad”, como lo dijo el presidente y que aceptó, bajo quién sabe qué condiciones o presiones, financiar y pagar la rehabilitación del tramo colapsado en Tláhuac; pero también confirmaría la versión que comentan empresarios cercanos al ingeniero, de que fue él quien le pidió al presidente López Obrador, y que de hecho lo puso como condición, que Claudia Sheinbaum no se metiera más al tema de la Línea 12 y que toda la información y peritajes que se hagan públicos sean difundidos exclusivamente por el presidente.
 
De paso, con sus comentarios de ayer, le da un respaldo tácito al canciller y exjefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, bajo cuya gestión se construyó la obra. El discurso de Slim, tanto ante los reporteros como ante el presidente, coincide totalmente con lo que ha dicho Ebrard en su defensa: que la Línea 12 fue construida de manera correcta, que sus proyectos, cálculos y diseño fueron avalados por expertos tanto nacionales como internacionales y que durante casi 10 años brindó servicio sin problemas que evidenciaran “vicios ocultos o de origen”.
 
Para ser muy claros, Slim no lo dijo textual pero con su mensaje de ayer —con el que al mismo tiempo que acepta pagar, también defiende el proyecto en su diseño, cálculos y realización de la obra y niega la existencia de “fallas o vicios de origen” en la construcción—, lo que está sosteniendo el ingeniero civil egresado de la UNAM y el empresario más rico de México, es que si los vicios que causaron el derrumbe del tramo elevado en Tláhuac y la muerte de 26 usuarios del Metro no fueron de construcción, entonces fueron un problema de mantenimiento, supervisión o reparaciones realizadas con posterioridad a ese viaducto elevado, con motivo de desgastes, temblores o cualquier otra causa.
 
Luego entonces, Slim pagará los miles de millones de pesos que cueste rehabilitar, pero no acepta la responsabilidad de la tragedia y, al defender la solidez y lo bien hecho de la obra, implícitamente exonera también a Marcelo Ebrard y avienta la responsabilidad hacia los dos jefes de Gobierno posteriores que recibieron, supervisaron, mantuvieron y operaron a la Línea 12 que se derrumbó. ¿Aceptará y escuchará el presidente lo que le dijo el “empresario con dimensión social” o solamente le interesa que pague y no que se castigue a los realmente responsables de una de las peores tragedias que registrará su gobierno?

NOTAS INDISCRETAS…

Grupos de priistas liderados por Ulises Ruiz encendieron anoche la mecha de la división interna en el PRI. Con la toma de las instalaciones de la sede nacional priista de Insurgentes Norte, a la que le pusieron cadenas y candados para impedir que entraran y salieran los dirigentes y trabajadores, el grupo de cerca de 200 personas que comanda el exgobernador de Oaxaca exigió la renuncia del dirigente nacional Alejandro Moreno Cárdenas, a quien acusan de haber perdido posiciones en las pasadas elecciones del 6 de junio. El tema no había pasado de una toma simbólica hasta la tarde cuando un grupo de sujetos, presuntamente golpeadores, irrumpieron en las inmediaciones del PRI para tratar de liberar al complejo de edificios, lo que desató un enfrentamiento que tensó la situación en el viejo partido. Por la noche, el presidente del CEN, Moreno Cárdenas, salió a fijar una posición sobre la protesta de los militantes, entre los que por cierto se encontraba Nayeli Gutiérrez, a quien se vincula con una red de trata de personas en la CDMX y se le vio apoyar a candidatos de Morena, PES y MC en las pasadas elecciones. Desde la dirigencia priista la señalan de estar financiada “por Dolores Padierna y René Bejarano” para intentar desestabilizar al PRI. Ese fue precisamente el discurso con el que Alejandro Moreno respondió a las protestas. Dijo que se trataba de “infiltrados de Morena” y acusó que “algunos priistas le están haciendo el juego al gobierno y buscan dividir y debilitar al partido”. La embestida contra Alito proviene, como él mismo dice, desde adentro del PRI en donde son varios grupos los que intentan arrebatarle la presidencia del partido al campechano y tratan de aprovechar los resultados de los recientes comicios donde el PRI, aun con la alianza opositora, perdió 8 gubernaturas a manos de Morena. Alito se ha defendido diciendo que el priismo aumentó el número de sus diputados federales y que ganó varias capitales importantes que le arrebató a Morena, y sobre las derrotas en los estados, reconoce que sí ocurrieron y que hay responsabilidad del CEN, pero también de los gobernadores priistas que poco o nada hicieron para defender las posiciones del partido, en algunos casos para no confrontarse con el presidente López Obrador. Sea como sea, lo que empieza a quedar claro es que los priistas están divididos y que esa división, que ya emerge públicamente, es lo peor que le puede pasar en este momento al viejo partido. Porque en Palacio Nacional, donde ya le echaron el ojo a los diputados priistas para que apoyen sus reformas constitucionales y les ayuden a alcanzar la mayoría calificada que hoy no tienen, saben muy bien que la máxima de “divide y vencerás” aplica perfectamente para la confrontación interna que hoy vive el PRI… Los dados mandan Escalera doble. Subida.

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