Sheinbaum sacude su equipo

Salvador García Soto

Está por concretar la salida de Alfonso Suárez del Real, de la Secretaría de Gobierno, a donde llegará Martí Batres

El resultado del 6 de junio en la Ciudad de México, donde Morena perdió la mayoría de alcaldías, 9 de 16, y su mayoría holgada en el Congreso local, obligó a que Claudia Sheinbaum se decidiera a hacer varios cambios y ajustes en su gabinete. Para enfrentar el nuevo equilibrio de fuerzas que tendrá la capital y que requerirá una mayor operación política de su administración y mayor negociación con la oposición, la jefa de Gobierno está por concretar un movimiento estratégico en su Secretaría de Gobierno, de donde saldrá Alfonso Suárez del Real y llegará el senador Martí Batres Guadarrama.
 
Con este movimiento la gobernante capitalina buscaría reforzar su equipo político, luego de los reveses electorales que sufrió Morena y de que en Palacio Nacional el presidente López Obrador cuestionara en privado a los “académicos de cubículo” de los que se ha rodeado Sheinbaum en su equipo de gobierno. Martí Batres llegaría para operar la relación con las oposiciones, tanto en las 9 alcaldías que gobernarán PRI, PAN y PRD como en el Congreso local, donde la bancada opositora y Morena quedaron prácticamente empatados en el número de diputados, lo que hará necesario negociar cualquier ley o iniciativa que proponga la jefa de Gobierno, incluido el presupuesto de Egresos de la ciudad para el 2022.
 
La llegada de Batres, que se anunciará en los próximos días, busca mandar un mensaje de reforzamiento político en el gabinete de Sheinbaum y prepararse para los siguientes tres años en los que cambiará la dinámica política de la capital por la nueva fuerza opositora que amenaza con confrontar y obligar a que la Jefatura de Gobierno negocie desde la asignación de presupuestos hasta los términos de su relación tanto con los alcaldes, como con el bloque de diputados opositores que tendrá la capacidad de condicionar o de plano bloquear asuntos importantes para la administración capitalina.
 
Además del cambio confirmado ayer en la dirección del Metro, de donde finalmente despidió a su amiga cercana, Florencia Serranía, Sheinbaum prepara otros movimientos que irá dosificando de aquí al arranque de la próxima legislatura del Congreso local y de la llegada de los nuevos alcaldes que ocurrirán entre septiembre y octubre de este año, con la idea de reforzar varias áreas de su gobierno con miras a la complicada segunda mitad de su sexenio.
 
 Así que, aunque públicamente no tuvo ningún tipo de autocrítica, ni quiso aceptar responsabilidad alguna en los resultados de los recientes comicios capitalinos —salvo cuando el presidente le dijo que faltó promoción de sus programas sociales en la capital y ella tuvo que aceptarlo públicamente— Claudia Sheinbaum tiene muy claro que lo ocurrido el 6 de junio marcará un antes y un después para su administración y que de lo que haga o deje de hacer en los restantes tres años dependerá en buena medida su futuro político.
 
Es decir, que si resuelve bien la segunda mitad de su mandato se fortalecerá con miras al 2024, pero si las decisiones que tome en los siguientes tres años, incluidos los cambios en su equipo de trabajo, no funcionan y la nueva correlación de fuerzas en la ciudad se le sale de control, entonces las cosas se pueden complicar para la mujer que hoy muchos empiezan a ver como la favorita del presidente para su sucesión.

NOTAS INDISCRETAS…

La llegada de Gabriel García Hernández al Senado, a donde regresa después de ser despedido por el presidente López Obrador, causó reacciones e inquietud entre la bancada morenista de la Cámara alta. Primero porque al parecer desde Palacio Nacional alguien quiso mandar “mensajes” a través de varias columnas que, casi al mismo tiempo y con una redacción muy parecida, afirmaron que Gabriel García era la “cuña” que el presidente López Obrador le mandaba al coordinador morenista Ricardo Monreal. A pesar de que las huellas de Palacio fueron evidentes en esas “lecturas”, en el Senado lejos de preocuparse se tomaron con calma los supuestos mensajes y en un chat de senadores de Morena, las reacciones de al menos 40 senadores fueron de apoyo y respaldo al liderazgo de Monreal y de rechazo a un supuesto intento de cambio en la coordinación parlamentaria. Así que quienes están visualizando que Gabriel García Hernández llegará al Senado a pelear, se están equivocando, porque si bien su cercanía con el presidente se mantiene, su salida de la Coordinación de Programas de Desarrollo no fue para nada aterciopelada y fue más bien defenestrado, por lo que en ningún sentido regresa al Senado como premio, sino más bien como castigo… A propósito de senadores que se van y otros que llegan, con la inminente incorporación de Martí Batres al gobierno capitalino, su curul sería ocupada por su suplente César Cravioto, otro cercano operador de Claudia Sheinbaum, que así, al mismo tiempo que tendrá a un nuevo secretario de Gobierno también gana un senador incondicional en la persona de Cravioto… Y mientras en el Senado habrá cambios de último momento, en la Cámara de Diputados la bancada de Morena ha empezado a moverse con miras a la elección de su próximo coordinador. A saber, son tres aspirantes los que buscan liderar al grupo morenista que hoy será, solo, primera minoría y sólo con sus aliados del PT, pero sobre todo del PVEM tendrá mayoría simple. Los tres apuntados son el actual coordinador, Ignacio Mier, que, así como se reeligió en la diputación también busca ser reelecto como coordinador; el izquierdista michoacano Leonel Godoy, que tiene toda la experiencia y la capacidad para liderar a la bancada oficialista, y la exdirigente nacional morenista, Yeidckol Polevnsky. Hasta ahora se ve que Mier trae el apoyo del líder de Morena, Mario Delgado, pero no necesariamente el “visto bueno” del presidente que aún no se pronuncia al respecto. Por lo tanto, Godoy Rangel y Polevnsky han empezado a moverse y a hacer su lucha en busca de apoyos internos, aunque ambos saben que al final, más allá de los votos directos que tienen que emitir los diputados morenistas en un proceso interno, sólo hay un voto decisivo y ese sale de Palacio Nacional. ¿A quién le dará el “Vo.Bo” López Obrador para liderar San Lázaro?... Se baten los dados. Escalera. Mejora el tiro.

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