Bajo el argumento, cada vez más falaz e insostenible, de que se trata de “ayuda humanitaria” para el pueblo cubano, la presidenta Claudia Sheinbaum, presionada por el ala más radical de Morena y por la política heredada de su antecesor, se ha convertido en el principal sostén de la dictadura cubana encabezada por el dictador Miguel Díaz Canel, mediante el envío de cargamentos de petróleo mexicano que en el último año alcanzaron los 17 millones de barriles (unos 46 mil barriles diarios), con lo que México superó incluso a Venezuela como el principal proveedor de petróleo a la isla.
Y aunque la Presidenta niegue las cifras documentadas por agencias internacionales y sostenga que se trata de una “ayuda histórica” que México le otorga a Cuba “para el pueblo cubano”, invocando incluso envíos del gobierno priista de Enrique Peña Nieto, la realidad es que las transferencias millonarias de petróleo, que se incrementaron en el gobierno de López Obrador y crecieron aún más en el último año de su administración, colocan a Sheinbaum y al régimen de la 4T como defensores y sostén de la dictadura cubana, que gobierna y reprime desde la opulencia, mientras los cubanos padecen hambre, falta de agua, de energía eléctrica y de medicamentos.
Para cualquier observador de la realidad cubana, incluso para los propios habitantes de la isla que ya esperan e invocan la caída de la dictadura castrista escuchando música de cubanos exiliados en ciudades como Santiago, está más que claro que el efecto de la caída de Nicolás Maduro y el control de Venezuela por parte de los Estados Unidos, anuncia el colapso del régimen que ha depredado y empobrecido a Cuba desde hace 66 años. Incluso desde la Casa Blanca, bajo el mando del secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de cubanos en el exilio, se perfila ya una estrategia que anticipa otra intervención estadounidense en Cuba.
El jueves pasado, en una entrevista con la cadena televisiva Fox, el propio presidente Donald Trump afirmó que “Cuba pende de un hilo”, para referirse a la situación en la isla y al gobierno que encabeza Díaz Canel, el heredero de los hermanos Castro. "Creo que Cuba pende de un hilo. Cuba está en serios problemas (...) Cuba ha estado en problemas durante los últimos 45 años, y no ha llegado a caer. Pero creo que están bastante cerca por voluntad propia", dijo el mandatario estadounidense ante la pregunta del conductor Hugh Hewitt sobre la posibilidad de que caiga Díaz Canel.
Aún en ese escenario que hoy se ve cada vez más real y cercano, la Presidenta de México insiste en defender las transferencias petroleras al régimen cubano, que heredó de su antecesor pero que ella ha incrementado a niveles históricos. La organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) ha documentado en varias denuncias los envíos constantes de Pemex a Cuba en 2025 y lo que va de 2026.
Por ejemplo, de mayo a junio del 2025, registró la salida de 39 embarques petroleros a la isla, valuados en 850 millones de dólares, y en octubre de ese año, la organización periodística sostuvo que México había triplicado sus envíos a la isla, utilizando incluso el buque petrolero “Sandino”, que está sancionado por Estados Unidos e incluído en la lista negra de la OFAC. Apenas el pasado 7 de enero, MCCI publicó información sobre dos envíos de petróleo y diesel mexicanos a Cuba utlizando el buque petrolero Ocen Mariner, que zarpó de Coatzacoalcos el 13 de noviembre pasado con 13 millones de litros de diesel, con destino a La Habana; mientras que el 19 de diciembre, como “regalo navideño”, zarpó un segundo cargamento de la Terminal Marítima de Pemex en la Laguna de Pajaritos, que llegaría también al puerto de La Habana el 23 de diciembre. Esos envíos, como la mayoría de los anteriores, se hicieron a través de Gasolinas del Bienestar, filial de Pemex.
Está claro que detrás de esta política de subsidio petrolero a Cuba, más que “razones humanitarias”, como argumenta la Presidenta, hay “razones ideológicas” heredadas por López Obrador e impulsadas y respaldadas por el ala más radical de la llamada 4T, que hoy ven a Cuba como el último reducto del socialismo que defienden. Pero también, cada vez es más claro, que aunque se invoque la soberanía y se defienda como “una decisión autónoma” del gobierno de México, los envíos petroleros, que hoy colocan a México y a su gobierno como el último sostén que le queda a la dictadura castrista, contravienen claramente las políticas de Donald Trump.
La doctora Sheinbaum parece más que decidida a mantener sus transferencias petroleras al régimen cubano, ya sea por convicción propia o por presión del ala dura de Morena y de su antecesor; pero conforme se acerca el colapso de la dictadura cubana y la caída de Díaz Canel, esa ayuda chocará inevitablemente con las decisiones que se avecinan en la Casa Blanca, y tendrá consecuencias para México y para su gobierno. Si a eso se añade la opacidad y la discrecionalidad con la que el gobierno ha manejado sus “regalos petroleros” a Cuba, sin informar puntualmente a los mexicanos y cuando en el país hay múltiples necesidades sin atender y Pemex sigue adeudando pagos desde hace años a proveedores, está claro que la política de regalar un recurso de los mexicanos, para sostener a una dictadura, no es algo que beneficie en nada al país y es más bien un capricho y una imposición ideológica de la presidenta Sheinbaum, que está tomando decisiones con base en la ideología de su partido y no de los intereses del país y de todos los mexicanos.
NOTAS INDISCRETAS…
Anoche en el gobierno federal se habían prendido todas las alertas por las declaraciones que hizo en la víspera el presidente Donald Trump sobre posibles "acciones por tierra" contra los cárteles de la droga en México. El temor llegó a tal grado de que se hablaba de un posible "sabadazo" con el que Washington pudiera sorprender este fin de semana. Y es que anoche dentro del gabinete federal circulaban dos informaciones que explican el miedo a una acción inesperada de la administración Trump en territorio mexicano. La primera información dice que el gobierno de Estados Unidos está pidiendo que se investigue y destituya o que se entregue a varios gobernadores mexicanos, la mayoría de Morena. Los nombres de los mandatarios estatales que quiere el Departamento de Estado están en una lista que le fue entregada al secretario de seguridad federal Omar García Harfuch con la petición directa de que sea atendida por el gobierno de la presidenta Sheinbaum. La otra información que se escuchaba anoche en Palacio Nacional es que la declaración de Trump sobre una intervención por tierra en México, obedeció a la llamada que sostuvieron la doctora Sheinbaum y el presidente de Brasil, Lula Da Silva, para acordar una condena conjunta a la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro. Ese acercamiento no le gustó al inquilino de la Casa Blanca y por eso, después de que Lula hablara de su diálogo con Sheinbaum, salió a declarar que los cárteles gobiernan en México. Y para rematar y entender porque estaban tan asustados en Palacio Nacional, hasta anoche el secretario de Estado, Marco Rubio, nomás no había contestado las varias llamadas que le ha realizado el canciller Juan Ramón de la Fuente, quien seguía insistiendo y marcándole al funcionario de la Casa Blanca. El silencio de Marco alimentó los temores de que este fin de semana ocurra algo inesperado y grave en la tensa relación con Washington. Como dicen, el miedo no anda en burro....Del discurso violento y agresivo desde el poder contra la prensa crítica, que inauguró el presidente López Obrador, y continúa hoy la presidenta Sheinbaum, se ha pasado finalmente a la violencia física, acompañada de persecución, represión y censura contra los periodistas en varios estados de la República. El reciente caso de la detención y procesamiento judicial del periodista Rafael León en Veracruz, sumado al enjuiciamiento y la censura impuesta al periodista Jorge González del diario Tribuna, en Campeche, configuran ya un patrón de silenciamiento y persecución contra periodistas críticos, que hasta ahora involucraba a gobernadores y gobernadoras de Morena. Pero ayer, en Monterrey, con la detención de Armando Castilla, director del Grupo Vanguardia de diarios de Saltillo, por parte de elementos de la Fiscalía de Nuevo León, se confirma que el asedio a la prensa se extiende también a otros gobiernos como el del emecista Samuel García. A todo ese clima de persecución judicial, en el que los nuevos jueces del Bienestar, vinculados a Morena, juegan un papel fundamental, permanece la violencia homicida que sigue cobrando vidas de periodistas, como ocurrió al joven de 26 años, Carlos Castro, en Poza Rica, Veracruz, quien cubría información de seguridad y dirigía el portal Código Norte en esa región veracruzana. “El asesinato de un periodista no sólo silencia una voz, sino que vulnera el derecho de la sociedad a estar informada. Mientras estos crímenes sigan impunes, se envía un mensaje de tolerancia frente a la violencia contra la prensa”, dijo ayer la Sociedad Interamericana de Prensa en un comunicado dirigido a las autoridades federales en el que condenó el asesinato del joven periodista veracruzano, quien fue ultimado a balazos el pasado jueves por sujetos armados justo cuando ingresaba a un restaurante propiedad de su familia en Poza Rica. También la SIP condenó la detención del director de Vanguardia, ocurrida ayer en el aeropuerto de Monterrey por parte de agentes de la Fiscalía de Nuevo León. “La detención de Armando Castilla, ocurrida hoy, apunta a una acción arbitraria e ilegal. Reclamamos su liberación inmediata y el respeto pleno a las garantías legales y a la libertad de prensa”, exigió la Sociedad Interamericana de Prensa que agrupa a más de 1,300 diarios y medios de comunicación en el continente americano…Se batieron los dados. Tocó Escalera. Segundo fin de semana del nuevo año que aún huele a nuevo y a oportunidad. oportunidad.

