Dos días después de que la presidenta Claudia Sheinbaum anunciara la designación del exfiscal Alejandro Gertz Manero como nuevo embajador de México en el Reino Unido, el exconsejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, demandó al extitular de la FGR con una denuncia “por daño moral” presentada y recibida en el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México el pasado 9 de enero.
La demanda de Scherer (de la que esta columna obtuvo copia) acusa a Gertz Manero de “incurrir en conductas ilícitas” que han causado daño “en contra de mi persona, en mi vida privada, honor, reputación y propia imagen” y de haber encabezado como fiscal “una venganza o vendetta contra mi persona por no ceder a presiones para que yo me extralimitara en mis funciones como Consejero Jurídico”. Acusa al funcionario de filtrar ilegalmente carpetas de investigación abiertas en su contra a abogados, periodistas y medios de comunicación, mientras a él se le negaba el acceso a dichas carpetas, e incluso menciona el caso de la conferencia mañanera en Palacio Nacional, el 25 de julio de 2025, en el que los mencionó a él y a su hijo, Javier Scherer Pereyón, como sujetos de una investigación por corrupción en una obra carretera en Sonora.
Por lo que considera violaciones legales y constitucionales que dañaron su imagen, su honor y su imagen pública, le solicita al juez que Gertz Manero sea condenado por esos delitos, que se le obligue a publicar la sentencia en su contra en los mismos medios y o formatos de sus difamaciones, y a pagar una “indemnización por daño moral” que considere los daños punitivos, que se le ordene no volver a emitir juicios o acusaciones falsas en su contra y que se le pida una caución suficiente para evitar que repita sus actuación ilícita, además del pago de costos que el juicio origine.

En su narración, el exconsejero jurídico refiere que la persecución judicial de Gertz Manero en contra suya y de su familia y cercanos, tuvo como origen su negativa a solicitar a la Corte que le negara el amparo a Alejandra Cuevas Morán, hija de la cuñada del entonces fiscal, Laura Morán, a quien le inventó un delito y la hizo encarcelar por casi dos años, acusándola de la muerte de su hermano Federico.
“Alejandro Gertz Manero me solicitó gestionar ante el Poder Judicial de la Federación que le fueran negados los juicios de amparo promovidos por las señoras Laura Morán Servín y Alejandra Cuevas Morán a sabiendas que lo que me estaba solicitando era ilegal y totalmente fuera de mis facultades y atribuciones, a lo cual me negué por la evidente ilicitud de la petición”, dice Julio Scherer en su demanda, y narra que su rompimiento con Gertz y el inicio de la persecución en su contra se generó por un reportaje de la revista Proceso, titulado “La Casa Secreta de Gerz Manero” publicado el 21 de septiembre, por la que lo acusó de emprender una campaña en su contra.
Refiere que el 21 de octubre, después de regresar de un viaje por Italia con su esposa, en donde lo había buscado telefónicamente el fiscal con insistencia, se reunió con Gertz y con el director de Proceso, Jorge Carrasco, para explicarle que él no había tenido nada que ver con el reportaje que era producto del “periodismo independiente” de la revista. Y así describe el rompimiento y la amenaza de quien había sido su amigo y hasta –refiere en la denuncia— lo ayudó para que el presidente López Obrador lo propusiera como Fiscal al Senado:
“Entonces explotó el rencor que yo no podía imaginar y del que no ha habido vuelta atrás: vehemente, agregó a su lista de reproches que 'sólo un favor' me había pedido y que yo se lo había negado… Lo pidió el fiscal, sí, a sabiendas de que era un acto ilegal. Colérico como es, desencajado el rostro, conforme avanzaba en los reclamos por sus asuntos personales le temblaban los labios, le temblaban las manos, le temblaba la voz. Al final de esa reunión, terminó desafiante: 'Mire, Julio, usted tenía una opción: podía optar por tener fiscal amigo o tener fiscal enemigo, y usted optó'. Así empezó aquello que el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador me advirtiera: 'Vas a tener muchas personas que te quieran lastimar'”, dice en alusión a una frase que le dijo el ex presidente el día que le presentó su renuncia a la Consejería Jurídica.
Scherer acusa a Gertz Manero de haber manejado la FGR para sus venganzas y asuntos personales y de haber abandonado sus responsabilidades constitucionales para investigar la corrupción y al crimen organizado por sus intereses personales. “Los enemigos del Titular de la Fiscalía General de la República eran el único blanco de la justicia, su justicia”, dice y hace un recuento de casos impulsados por Gertz, además de en su contra, de su familia política, de 31 científicos mexicanos, de la Universidad de las Américas de Puebla, de la cooperativa Cruz Azul ,de Juan Collado, Viaducto Bicentenario, Gómez Mont y Álvarez Puga, sobre los que describe detalles para ilustrar lo que llama el “modus operandi” del exfiscal en su actuación ilegal.
“Hizo uso de la Fiscalía como si fuera su despacho privado y tenía en Juan Ramos López (hoy finado), su subprocurador, como abogado de cabecera para privilegiar el avance de sus asuntos personales (como incluso se verá en el apartado del asunto de la señora Alejandra Cuevas) por encima de las cuestiones emblemáticas del gobierno, como el combate a la corrupción y la persecución a la delincuencia organizada, donde no alcanzaron en su gestión a verse los resultados concretos que le fueron encomendados”, cita en el texto de su denuncia, y de cara a su reciente nombramiento como embajador mexicano en Inglaterra, Scherer cuestiona: “Hoy simplemente me pregunto si podrá el otrora Fiscal, obsesionado con el poder, desprenderse de su despotismo, su egoísmo y su prepotencia para dejar de utilizar sus atribuciones como instrumento de su megalomanía… ¿Cuándo rendirá cuentas el otrora Fiscal General de la República, el Doctor Alejandro Gertz Manero?"
La denuncia sellada de recibida por el Poder Judicial de la Ciudad de México y que se presenta como “escrito inicial de demanda” consta de 106 páginas en las que Scherer señala como domicilio de Gertz Manero en la ciudad de México una dirección en la Colonia Real de Las Lomas, alcaldía Miguel Hidalgo, aunque le pide al juez que gire los oficios necesarios para obtener la dirección actual del exfiscal.
Y después de narrar pormenores de cada uno de los casos en los que intentó involucrarlo Gertz Manero, como el de Juan Collado, la Cooperativa Cruz Azul, el de la familia Gómez Mont y Alvarez Puga, y de señalar al abogado Paulo Diez Gargari como “instrumento del fiscal para denunciarme y desprestigiarme”, además de referir el libro del periodista Hernán Gómez Bruera titulado “Traición en Palacio”, y por el que tiene demandado al autor, Scherer Ibarra menciona que por petición directa del expresidente López Obrador, en su momento el fiscal fue obligado a parar los ataques en su contra.
“Ante la petición del entonces Presidente de la República, Licenciado Andrés Manuel López Obrador, quien solicitó se zanjara la disputa entre AGM y el Suscrito, pretendiendo alcanzar con ello una tregua “política”, por lo que en alrededor del mes de julio de 2022, AGM citó a los señores Cesar Omar González Hernández y al señor Guillermo Barradas Cendón, abogados a los que estaba investigando y relacionaba con el Suscrito, reuniones que tuvieron lugar en la oficina del Demandado, en las que AGM, les confesó a dichos abogados 'Yo me los quise chingar y no pude', con lo que reconoció su autoría intelectual en la enorme campaña de desprestigio que ejecutó y ejecuta en mi contra, a través de permitir o tolerar o filtrar o facilitar a medios, los 'actos de investigación' que supuestamente estaba llevando a cabo, lo que hubiera sido inexistente sin su anuencia o autorización. Aunado a que ello deja en evidencia el uso faccioso de la Institución, para cobrar lo que entendía como sus venganzas personales”.
Dice que después de aquella reunión disminuyeron los ataques y filtraciones en su contra, pero más adelante refiere que el pasado 6 de julio de 2025, en la conferencia mañanera de la presidenta Sheinbaum, Gertz contestó a pregunta de los medios sobre un caso de una autopista en Nogales, en la que dolosamente lo mencionó a él y a su hijo Javier Scherer, volviendo a afectar su reputación.
“Hoy, entiendo que aquel 'solo un favor' que me solicitó AGM en reiteradas ocasiones y que me negué a acceder al mismo, por lo ilegal de su planteamiento, sería la causa de los constantes ataques a mi persona y de mi familia por parte del Demandado (la 'Causa del Rompimiento'), por la cual inició una intensa campaña de desprestigio en mi contra, involucrando incluso a una serie de abogados, periodistas y personas del sector financiero que quiso ligar o relacionar conmigo, sin que lo pudiera lograr. Empleando principalmente y de forma destacada y trascendente los recursos de la Fiscalía General de República”, dice el exconsejero jurídico.
Y pide al juez, con base en su denuncia y en las pruebas, escritos y evidencia que aporta, sentenciar al flamante embajador “por su incapacidad como Fiscal General de la República, con avances inexistentes en la procuración de justicia en un país ensombrecido por la impunidad y lastimado por la violencia extrema; por su obsesión de hacer de la Fiscalía General de la República un despacho para dirimir asuntos personales con recursos públicos según sus intereses; por traicionar al presidente de la República que depositó en él su confianza y al pueblo de México; por extorsionar desde el poder y fabricar delitos”. Y se pregunta: ¿Cuánto tiempo puede prevalecer la ilegalidad en nombre del Estado Mexicano? Esa será una respuesta que dará seguramente su Señoría al dirimir la presente causa”.
Sin duda la demanda de Scherer, que se presenta justo después de la designación presidencial para que se vaya como embajador al Reino Unido, dará mucho material para ilustrar la historia de esa relación política y personal que comenzó siendo cercana y de colaboración total, y terminó, según los hechos que narra el demandante, como un pleito a muerte en el que se utilizaron los instrumentos del Estado y de la procuración de justicia como arma para resolver pasiones políticas y personales.
NOTAS INDISCRETAS… Casi 72 horas tardó en contestarle el teléfono el secretario de Estado, Marco Rubio, al canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente. Desde el viernes por la mañana, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum lo instruyó públicamente a buscar comunicación con el segundo de abordo de la Casa Blanca, hasta la noche de ayer domingo en el que finalmente Rubio le tomó la llamada a De la Fuente, transcurrieron casi 3 días en los que la tensión y el nerviosismo hicieron presa del gobierno mexicano ante las amenazas del presidente Donald Trump vertidas el jueves por la noche a la Cadena Fox en las que amagó con la posibilidad de atacar por tierra a los cárteles de la droga mexicanos. El silencio intencional de la Casa Blanca y la no respuesta de Marco Rubio alimentó todo tipo de miedos y especulaciones sobre una acción o intervención armada de Estados Unidos en territorio mexicano. Al final, el secretario de Estado habló con el secretario de Relaciones exteriores y, a juzgar por el mensaje que subió a redes sociales el Departamento de Estado, a través de su oficina para Asuntos Occidentales, la plática debió ser tan tensa como la espera y, tras el silencio, que fue todo un mensaje, Washington habló de la necesidad de tener acciones concretas para "desmantelar las violentas redes narcoterroristas de México y detener el tráfico de fentanilo y armas", según el escueto mensaje que subió el Departamento de Estado a las redes oficiales. A todo eso se suma el hecho de que la Presidencia de la República anunciara que la conferencia mañanera de este lunes empezará a las 9 de la mañana, lo que hace pensar en que Sheinbaum hablará por vía remota con Trump antes de salir a su habitual rueda de prensa. Todo indica, pues, que Washinton mandó un mensaje muy concreto y pidió acciones contundentes contra los cárteles, como una especie de ultimátum a la administración morenista, bajo la amenaza de tomar medidas tan extremas como las comentadas por Trump. ¿Qué responderá la presidenta ante ese ultimátum?... Retomando el tema Gertz, y para terminar de echarle más leña al fuego, en los próximos días se presentará el libro “Ni venganza ni perdón, una amistad al filo del poder”, escrito en coautoría por Julio Scherer Ibarra y por el periodista Jorge Fernández Menéndez, de editorial Planeta, en el que se cuentan más detalles y pormenores, no sólo del pleito con Gertz Manero, sino del paso del exconsejero Jurídico de la presidencia en el gobierno de López Obrador, de la cercanía que tuvo con el entonces mandatario, del inmenso poder que éste le dio y de los pleitos y vendettas intestinas en aquel gobierno. Sin duda el libro promete revivir viejos fuegos dentro de la llamada 4T que hoy está nerviosa y asustada, ante el asedio de Donald Trump y sus nuevas políticas intervencionistas en América Latina y en el mundo… Se baten los dados. Escalera Doble para arrancar la segunda semana del año.