Salud en México: entre coronavirus y Cártel de la Sangre

Salvador García Soto

Justo en momentos en que el sector salud en México se encuentra en medio de una crisis de desabasto y falta de insumos en hospitales públicos, el coronavirus Covid-19 llegó al país con el contagio de dos mexicanos que estuvieron en Italia e importaron el virus al territorio nacional. Los dos casos ya confirmados oficialmente activaron todos los protocolos y los planes de emergencia que el gobierno federal había presentado en la víspera para “mitigar” el impacto de la nueva cepa, y pusieron finalmente a trabajar a la Secretaría de Salud y a los gobiernos estatales en una pandemia que, por más que el presidente López Obrador intentó minimizar, que pedía “no exagerar” y que hasta llegó a vincular con “malos deseos de nuestros adversarios que quieren que nos vaya mal”, finalmente ya está en México y tendremos que enfrentarla.

Los primeros impactos no sólo fueron en el tema de la salud con los dos contagios confirmados y algunas escenas de pánico y compras alocadas de desinfectantes, cubrebocas y geles antibacteriales en ciudades del país; también el arribo del Covid-19 se sintió ayer en la economía de México a la que el contagio del coronavirus la agarró débil y con un crecimiento cero del PIB, sin inversiones y con pronósticos cada vez más recortados en 2020.

El primer efecto se sintió en el peso, que después de llevar meses fortalecido e incluso ser “el orgullo de don Andrés”, quién lo presumía cada que podía en sus conferencias mañaneras como una señal de que “vamos muy bien, el peso está fortachón”, ayer vivió una de sus peores semanas desde noviembre de 2016. El peso cerró febrero con una depreciación mensual del 4.06 por ciento o 76.4 centavos, con lo que cotizó en un promedio de 18.66. Sin embargo, la concentración de las pérdidas se dio en las últimas dos semanas del mes, cuando la divisa mexicana retrocedió un 5.76 por ciento o 1.07 pesos, justo cuando el coronavirus se extendió a países como Corea del Sur e Italia, y cuando se confirmaron los dos primeros casos de contagio en México.

El otro golpe del coronavirus fue a la Bolsa Mexicana de Valores, que se sumó a la crisis mundial de los mercados bursátiles. El Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) hiló su quinta jornada de pérdidas, con lo que acumuló un retroceso del 7.76 por ciento en la semana, el peor registro para la BMV desde septiembre de 2011. Las mayores pérdidas bursátiles se concentraron en los grupos aeroportuarios, ante una posible disminución en el tráfico de pasajeros.

A partir de ayer por la noche, el presidente López Obrador ofreció a las 9 pm. un mensaje televisivo que pretende dar cada noche, junto con el subsecretario Hugo López Gattel, designado como responsable directo del manejo del coronavirus Covid-19. En el primer corte reportado se confirmaron los dos casos oficiales, uno en la Ciudad de México y el otro en Culiacán, Sinaloa, y se hizo énfasis en las dos cosas que más parecen preocuparle al Presidente en esta pandemia: por un lado decir que en su gobierno “estamos preparados” para enfrentar la emergencia sanitaria, y por el otro pedir a la población que no se alarme porque hay los operativos necesarios y la capacidad de su gobierno ante esta situación.

Y es que López Obrador tiene en la mente, y está convencido, de que su antecesor y villano favorito, Felipe Calderón Hinojosa, se equivocó al “sobrerreaccionar” ante la epidemia del virus de la influenza H1N1 y que eso, dicen en Palacio Nacional, fue más dañino para la economía del país que el mismo virus. Y como hoy en la 4T no quieren repetir nada que huela al calderonismo, el Presidente está presionando a su gabinete de salud —en el que por cierto brilla por su ausencia el secretario Jorge Alcocer, quien ha dejado todos los reflectores al subsecretario López Gatell— para que cada anuncio, cada comunicado y cada protocolo que se ponga en marcha sobre el Covid-19 sea cauteloso, mesurado y sin producir alarma.

Por eso decidió ser él mismo quien encabece los mensajes nocturnos con el parte de cada día. Así que, con la pandemia de coronavirus ya presente en México, ahora no sólo veremos todos los días a López Obrador en sus eternas conferencias mañaneras, sino también dando el parte diario de la emergencia sanitaria. Veremos cómo le va al Presidente y a su gobierno que, más allá de conspiraciones o de buenos o malos deseos, tiene ante sí un enorme reto que le va a complicar el panorama a la 4T, tanto por la salud como por lo económico, y que también pone a prueba la capacidad de un cuestionado y debilitado sistema de salud pública.

LOS VAMPIROS QUIEREN SEGUIR CHUPANDO EL PRESUPUESTO

Por si fuera poco con la llegada del coronavirus, el sector salud mexicano también enfrenta el embate de empresarios-vampiro que pretenden seguir desangrando el presupuesto público. El llamado “Cartel de la Sangre”, que por años ha monopolizado la distribución de medicinas, bancos de sangre e implementos médicos, amenaza con mantener sus afilados colmillos sobre el sector salud, a pesar de las acciones que han emprendido las propias autoridades federales para inhabilitarlos y denunciarlos por “prácticas monopólicas” para quitarles control en las licitaciones públicas.

Las empresas que participan en licitaciones en ese sector exigen que las cosas cambien y que cesen las asignaciones directas de contratos, que lo único que provocan es corrupción y opacidad.

La existencia del llamado “Cártel de la Sangre” se hizo pública desde 2016 cuando fueron revelados audios que exhibían llamadas telefónicas entre directivos de empresas poniéndose de acuerdo para participar en la licitación 019GYR988-T3-2015 de servicios de laboratorio que tenía en marcha el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El 10 de marzo de 2016, después de que se hicieran públicos los resultados de esa licitación que efectivamente se repartieron las empresas que se ponían de acuerdo, el entonces director del IMSS, Mikel Arriola, denunció a esas firmas ante la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) por prácticas monopólicas, misma que abrió la indagatoria DE-011-2016, “por la posible comisión de prácticas monopólicas absolutas en el mercado de servicios integrales de estudios de laboratorio y de banco de sangre, así como de bienes y servicios relacionados con éstos, contratados por el sistema nacional de salud”.

Se supo entonces que entre las firmas denunciadas por el IMSS y hoy en investigación por parte de la Cofece están: Falcon, de Noé Ramírez;  Impromed-Intermet, de Fernando Chein;  Selecciones Médicas del Centro, de Francisco Pérez Fayad; Centrum, de Valentín Campos; Hemoser, de Ignacio Higareda, y Dicipa, de Francisco Pallach.  A ese grupo de empresas y empresarios que se coludieron en aquel momento y que lo hacían comúnmente para repartirse las multimillonarias licitaciones del IMSS en medicamentos, bancos de sangre e insumos de laboratorio, se les llamó “El Cártel de la Sangre”.

Lo más extraño de este caso es que tuvieron que pasar tres años, de 2016 a 2019, para que el asunto se moviera en la Cofece, en donde los comisionados tuvieron la denuncia del IMSS durmiendo el “sueño de los justos” y nunca movieron por años ese expediente, a pesar de que hubo exhortos desde el Senado de la República, como el que les hicieron el 27 de julio de 2016. En los pasillos de la industria farmacéutica se comenta que detrás del largo silencio de los comisionados de competencia hubo razones de peso y de pesos, pues a los empresarios del “Cártel de la Sangre” se les vio varias veces haciendo labor de “cabildeo” para retrasar la investigación.

Fue hasta septiembre de 2018 que finalmente la Cofece publicó el acuerdo de “conclusión de investigación emitido por su Dirección de Investigación de Prácticas Monopólicas Absolutas y, ya en el gobierno actual, el 28 de marzo de 2019, la misma comisión emitió la notificación COFECE-017-2019 en la que anuncia el emplazamiento “a los agentes económicos por posibles prácticas monopólicas absolutas en el mercado de servicios integrales de estudios de laboratorio y de banco de sangre” por lo que se inicia procedimiento seguido en forma de juicio, en el cual los agentes económicos podrán defenderse de las imputaciones que se hacen en su contra.

La investigación de la Cofece se mantiene y es vital para evitar que las prácticas monopólicas del “Cártel de la Sangre” no sigan afectando al mercado de medicamentos y de servicios de salud. Pero eso es sólo una parte del problema, porque ahora lo que también exigen el resto de las empresas del sector, las que se veían afectadas por ese cártel que acaparaba licitaciones con colusión y prácticas monopólicas, es evitar que las autoridades del sector no entreguen licitaciones directas porque beneficiarían a ese grupo poderoso de empresas que, aun investigadas y sancionadas, siguen moviéndose para mantener su control en el mercado y seguir chupándose, ellos solos, el presupuesto federal del IMSS y de otras dependencias de salud.

Lo que el resto de empresas y laboratorios que participan en las licitaciones de salud le piden al gobierno de López Obrador es que los millonarios recursos con que cuenta el Cártel no sigan siendo la llave que abra las puertas de las instituciones del sector salud, sino el apego a la legalidad de las licitaciones. ¿Volverá a imponerse el Cártel de la Sangre a pesar de las investigaciones y denuncias en su contra?

NOTAS INDISCRETAS…

Semana de viajes y balconeos para los miembros del gabinete. Primero fueron Marcelo Ebrard y Javier Jiménez Espriú viajando en primera clase. En el caso del canciller tuvo la explicación de que estaba “de permiso” del Presidente para atender asuntos personales, tal y como él mismo lo anunció en la víspera, y que su viaje en clase premier fue pagado de su propia bolsa. En el de Jiménez Espriú no se supo, porque no explicó, si su viaje a Madrid era para alguna comisión especial y si su subida a Bussines class, donde le tomaron fotos abordando un vuelo de Aeroméxico, fue pagada como parte de un viaje oficial, pero en todo caso le tundieron fuerte en las redes al titular de Comunicaciones y Transportes. Los otros viajeros del gabinete esta semana fueron Alfonso Romo y Esteban Moctezuma, quienes junto con el presidente del CCE, Carlos Salazar, fueron vistos ayer viernes en un viaje de Aeroméxico a Monterrey. Lo único es que mientras Romo y Salazar viajaban en primera clase, a Moctezuma se le vio en clase turista. Eso sí, al bajar del avión salieron juntos del aeropuerto regio y abordaron una camioneta que los trasladó a una comida con varios poderosos empresarios regiomontanos…Por cierto que a Esteban Moctezuma cada vez se le ve más movido en San Luis Potosí, a donde ha mandado asesores a comenzar a levantar estudios y encuestas para medir su muy posible candidatura para gobernador potosino. Tan real es la aspiración del titular de Salud que ya hasta dicen que fue a Palacio Nacional a recibir “la bendición” de ya saben quién. ¿Será que por eso se fue ayer con Poncho Romo y Carlos Salazar a Monterrey a hablar con los poderosos y generosos empresarios regiomontanos?...Ayer personal del Hospital Central Militar reportó a esta columna el arribo del general Audomaro Zapata, director del Centro Nacional de Inteligencia, quien como beneficiario de esa institución acudió a realizarse un chequeo médico. No dicen qué tan delicado es el tema de salud, pero sí que el general duró un buen rato en las instalaciones médicas. ¿Será que las reuniones mañaneras de seguridad, que todos los días comienzan a las 6 de la mañana en Palacio Nacional, ya le pasaron factura al primer integrante del gabinete de seguridad? Es pregunta… Los dados mandan Doble Escalera para los mexicanos ante el coronavirus. Semana dura.

 

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