Vaya momento que escogieron en el gobierno federal para cancelar una inversión extranjera que ya llevaba más de 900 millones de dólares invertidos en una planta que tenía un avance de 65%. Porque más allá del daño particular causado a la cervecera Constellation Brands, que ayer sólo por la “consulta popular” en Baja California perdió 10.2% en la Bolsa de Valores de Nueva York, el daño mayor se le hace en estos momentos a todo un país que, justo cuando está cayendo en recesión económica por una pandemia mundial de proporciones aún desconocidas, manda un pésimo mensaje a los inversionistas del mundo: invertir en México, aún si lo haces legalmente y con todos los permisos, no es seguro; porque si cambia la política, cambian las leyes.

Y por si fuera poco que el presidente y su secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, hayan apoyado y organizado esa consulta ciudadana sin ajustarse al marco legal que rige esos ejercicios y plagada de irregularidades e inconsistencias en su votación, López Obrador atizó aún más los ánimos de un empresariado que ya estaba molesto por lo ocurrido en Baja California. Ayer, desde su conferencia mañanera, les dijo a los empresarios de todos los niveles, chicos, medianos o grandes, que “ni estén pensando en que va a haber condonación de impuestos” ni rescates o programas de apoyo para apoyar a las empresas y evitar despidos de trabajadores ante la crisis que está generando el coronavirus.

“Yo creo que esto lo comparten todos los mexicanos, ya nada de rescates al estilo del periodo neoliberal, que le daban a los bancos, a las grandes empresas, no, que ni estén pensando en que va a haber condonaciones de impuestos, otros mecanismos que se usaban antes. Si tenemos que rescatar ¿a quién tenemos que rescatar? A los pobres, por el bien de todos, primero los pobres”, fue la respuesta del presidente a las propuestas y planteamientos que hicieron organismos empresariales como la Coparmex y el Consejo Coordinador Empresarial para que Hacienda considerara esquemas de apoyos, prórrogas y otros estímulos fiscales, no para “rescate a empresas” sino como “protección al empleo”.

La molestia de los empresarios ante las posiciones del presidente no se hizo esperar: “Nosotros nunca hemos pedido condonaciones de impuestos. El CCE no ha pedido que se condone ni un centavo de impuestos. Se le ha dicho (al gobierno) que lo que requerimos es apoyar a los trabajadores y que el dinero que debe de fluir en esto, debe de ser para apoyar a los trabajadores. La mecánica evidentemente tiene que cruzar por el lado de los impuestos, pero es para el uso de los trabajadores, no para ver si la empresa deja de pagar impuestos. Es para cuidar el empleo”, declaró ayer Carlos Salazar, presidente del CCE, y quien ha sido un dirigente cercano a la 4T.

La cancelación a Constellation Brands también fue fuertemente cuestionada: “El mensaje de hoy no abona en nada a un inversionista privado. Cualquier inversionista va a tener temor de que aunque tenga permisos, aunque haya respetado las normas, siempre podrá haber un gobierno posterior que venga y le detenga las inversiones.

Hemos ayudado como Consejo Empresarial las decisiones que ha tomado nuestro presidente como autoridad, en todo, pero esto no lo podemos entender… Estas señales tienen impacto, no es gratis que el peso esté a 25 pesos por dólar. ¿Por qué somos la moneda más devaluada? Porque también tenemos señales internas, donde no estamos tomando buenas decisiones económicas”, dijo el mismo Salazar, mientras el líder de la Coparmex, Gustavo de Hoyos, habló en su cuenta de Twitter de una “emboscada” del gobierno: “El Presidente Andrés Manuel López Obrador tendió una emboscada a Constellation Brands. Ordenó una consulta irregular para cancelar la inversión. Con ello da un duro golpe a la inversión. El gobierno viola la libertad de emprender y desprecia la legalidad”.

Mientras tanto, el presidente dejó en claro que no le preocupan tanto los empleos, ni las empresas pequeñas y medianas que son la mayoría en este país, sino sólo los más pobres a los que va a ayudar con créditos y tandas: “En cuanto a los que se buscan la vida como pueden, vamos a otorgar créditos, las tandas para el bienestar, y vamos a aumentarlas, para que le llegue a más gente, es parte del plan de recuperación, primero los más necesitados”, aseguró.

Así que en momentos de crisis, cuando se esperaría que el liderazgo social, político y hasta “moral” del presidente López Obrador emergiera para conducir y apoyar a todos los sectores de la sociedad, en medio de uno de los más grandes desafíos que haya tenido el país y el mundo entero en su historia reciente, el presidente López Obrador vuelve a anteponer su ideología política y sus convicciones personales, al decir que sólo va a apoyar al sector de la población que, seguro es el más necesitado, pero casualmente también es donde están mayoritariamente sus votantes. ¿Y el resto de la sociedad —los empleados, oficinistas, los creadores, los profesionistas independientes, la clase media y los pequeños y medianos empresarios, todos por cierto contribuyentes y pagadores cautivos de impuestos— que se rasque con sus uñas? ¿Acaso ellos no merecen la ayuda del presidente y del gobierno?

NOTAS INDISCRETAS...

La decisión del presidente de militarizar la emergencia del Coronavirus y darle al Ejército y a la Marina un papel protagónico en la actuación del gobierno en la fase más crítica va tan en serio que anoche, de última hora, fueron convocados los integrantes del gabinete de Salud a una reunión en el Hospital Central Militar, ubicado en las instalaciones de la Sedena en Periférico Norte. Casi a las 10 de la noche se vio llegar al director del IMSS, Zoé Robledo; al del ISSSTE, Luis Antonio Ramírez, y a los funcionarios de la Secretaría de Salud para la reunión en la que los mandos médicos militares empezaron a definir la forma en que el gobierno de la República atenderá la mayor ola de contagios y pacientes enfermos de Covid-19 que se espera entre esta y las siguientes dos semanas. Así es que si el Ejército ya construía aeropuertos y controlaba la seguridad civil y la migración ilegal, a través de la Guardia Nacional, además de controlar la distribución de combustibles y combatir el huachicoleo, ahora también se encargarán de la salud de los mexicanos en medio de la peor pandemia que haya conocido la humanidad en las épocas recientes. No cabe duda de que el Ejército cada vez cobra un papel más relevante en la vida civil y en la administración pública del país. Incluso podría decirse que si Felipe Calderón sacó al Ejército de sus cuarteles, López Obrador los metió a Palacio y les dio más poder civil del que nunca tuvieron. O tal vez simplemente sea la máxima de "si no sabes qué hacer y el problema ya te desbordó, recurre al Ejército"...

sgarciasoto@hotmail.com

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