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Moctezuma, en espera de su pasaporte diplomático

Salvador García Soto

La relación México-EU será un reto para un embajador que carece de conocimiento y trayectoria diplomáticas

El nuevo embajador de México en Estados Unidos, Esteban Moctezuma Barragán, arribará a Washington hasta finales de este mes. Luego de que ayer el Senado mexicano ratificara por mayoría su nombramiento, la Secretaría de Relaciones Exteriores comenzó el trámite para otorgarle su pasaporte diplomático y dar aviso al Departamento de Estado de los Estados Unidos, con al menos 10 días antes de anticipación a su llegada a la embajada, para que las autoridades estadounidenses le extiendan su visa diplomática.

El trámite del pasaporte y la visa diplomáticas no pueden iniciarse antes de la ratificación del Senado lo que retrasará el arribo de Moctezuma a la capital de Estados Unidos y en las dos semanas que restan para su llegada, la embajada de México quedará a cargo del encargado de Negocios como Jefe de la Cancillería, el embajador Alfredo Miranda, un diplomático con toda la experiencia, que estará coordinándose en estas dos semanas con el director para América del Norte de la Cancillería mexicana, Roberto Velasco, y con el propio embajador Moctezuma Barragán.

Y es que la embajadora Martha Bárcena hizo entrega del cargo como titular de la embajada desde el pasado 15 de febrero y ya prepara su regreso a la Ciudad de México, donde la diplomática de carrera planea dedicarse a su familia durante unos meses para después retomar actividades académicas y trabajar para algunas universidades nacionales y extranjeras en temas diplomáticos, además de convertirse en analista de temas de la relación México-Estados Unidos.

Mientras la cancillería prepara sus cartas credenciales y tramite el pasaporte y el visado diplomático, Moctezuma tendrá tiempo de empaparse y ponerse al día en los temas y pendientes que recibirá en la embajada mexicana en Washington, en donde empezará prácticamente de cero, a tratar de construir la nueva relación con la administración de Joe Biden. Temas como la implementación del TMEC, que tiene en el capítulo energético uno de sus asuntos más tensos y ríspidos tras la política estatista del presidente López Obrador, además del capítulo laboral con los inspectores estadunidenses que supervisarán las relaciones laborales en México, y de los trabajos de analizar y aterrizar la nueva política migratoria de la Casa Blanca, que podría llevar a la naturalización de al menos 8 millones de mexicanos indocumentados en Estados Unidos y revisar los términos de la cooperación en materia de seguridad y combate al narcotráfico.

En este último tema será importante ver cómo la administración Biden plantea los términos de la cooperación en la lucha antinarco, sobre todo después de lo lastimada que quedó la relación con la DEA y con el gobierno estadunidense tras al menos tres hechos que han marcado esa cooperación bilateral: primero la liberación de Ovidio Guzmán, capturado y luego liberado por el Ejército mexicano en octubre de 2019, en el episodio conocido como el “Culiacanazo”; segundo la detención, extradición y liberación en México del general Salvador Cienfuegos, quien fuera apresado en Los Ángeles por la agencia antidrogas estadounidense, acusado de narcotráfico, y luego entregado al gobierno de México por el Departamento de Justicia para que fuera investigado en nuestro país. La polémica decisión de la Fiscalía General de la República de exonerar al general Cienfuegos de todas las acusaciones y delitos que le imputó la DEA dejó muy mal sabor de boca en Washington, particularmente en la poderosa agencia que lleva el tema de la cooperación bilateral contra el narcotráfico. Y tercero, la liberación anticipada otorgada al capo sinaloense Rafael Caro Quintero, sobre quien pesa una orden de extradición de Estados Unidos, que no ha podido cumplir el gobierno mexicano.

Como se ve, a Esteban Moctezuma no le espera un día de campo en la principal embajada que tiene nuestro país en el extranjero. La relación México-Estados Unidos, compleja y nunca fácil, siempre plantea nuevos retos, sobre todo para un embajador que, aunque tiene una gran experiencia política, carece por completo de conocimiento y trayectoria diplomática, por lo que tendrá que apoyarse en el experimentado y profesional personal diplomático y administrativo de la Embajada de México en Washington que ha visto pasar a decenas de embajadores y se prepara para a finales de este mes recibir al próximo.

NOTAS INDISCRETAS…

Todavía no acaba de sentarse en la silla que ocupó José Vasconcelos y aún no demuestra si podrá llenarla y la maestra Delfina Gómez ya tiene su primer desafío como secretaria de Educación Pública. La CNTE de Michoacán anunció que instalarán un plantón frente a Palacio Nacional, ante la negativa de funcionarios de la SEP de recibirlos, “debido a los cambios que está realizando la nueva secretaria”. Los manifestantes exigen 2 mil 400 plazas, de las cuales mil 200 pertenecen a empleados que han sido contratados de forma temporal. Veremos cómo aborda la maestra esta primera bola caliente que le manda el magisterio al que ella misma pertenece. Hace unos días, cuando la presentó en Palacio Nacional el presidente López Obrador, decía que a muchos les sorprendía que una maestra estuviera por primera vez al frente de la SEP y que la veían con escepticismo. Tal vez no es porque sea o no maestra, sino porque en su trayectoria no está acreditado que tenga la experiencia administrativa para encabezar a la dependencia más grande e importante del gobierno federal. Veremos si la maestra les calla la boca a los escépticos o si les termina dando la razón… El domingo que estuvo en Oaxaca, desde donde anunció el inicio del Plan Nacional de Vacunación, el presidente López Obrador se convirtió en el primer mandatario nacional en funciones en visitar el Palacio de Gobierno oaxaqueño. Nunca un presidente había podido estar en el edificio histórico que es sede del gobierno estatal y menos en condiciones de paz y tranquilidad como se realizó la visita presidencial del pasado domingo. Y es que por décadas Oaxaca ha vivido en medio de conflictos sociales y políticos, de tomas y plantones en su centro histórico, que en muchas ocasiones hacían imposible pensar en una visita presidencial a esa zona del centro histórico. Para la llegada de López Obrador hasta el Palacio de Gobierno ni siquiera fue necesario un gran despliegue de seguridad para contener a grupos inconformes, casi ni se tuvo que interrumpir el tráfico de vehículos, lo que habla de que sin duda la Oaxaca de hoy vive un notorio periodo de tranquilidad bajo el gobierno de Alejandro Murat en el que los conflictos, plantones y campamentos de manifestantes que eran cotidianos en el centro de la antigua Antequera, hoy simplemente no se ven. Ya de la tan estrecha y cercana relación que existe entre López Obrador y el gobernador Murat Hinojosa no hay mucho qué decir: en 21 ocasiones el presidente ha visitado Oaxaca durante esta administración y el apoyo y recursos que ha otorgado al estado no se los había dado ningún presidente. Tan cercana es esa relación que hay quien especula en Oaxaca que una vez que entregue el poder este año, Alejandro Murat podría ser invitado al gabinete lopezobradorista. ¿Será para tanto?... Los dados mandan Escalera Doble. Buen tiro

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