Sin que fuera sorpresa para nadie, ayer Movimiento Ciudadano confirmó que el joven diputado federal, Jorge Álvarez Máynez, será su candidato a la Presidencia de la República y será registrado este miércoles en las oficinas del partido. Sin menospreciar sus capacidades y lo que pueda lograr en una campaña presidencial en la que parte de cero,  la realidad es que el legislador de 38 años de edad, originario de Zacatecas y con estudios de Relaciones Internacionales en el Iteso de Guadalajara, se convertirá en un candidato testimonial para el partido naranja que, si bien podría lograr algunos puntos en la próxima elección, difícilmente pasará de una votación de un dígito, echando por tierra las proyecciones y objetivos de su fundador Dante Delgado, de convertirse en la segunda fuerza política nacional.

La realidad es que MC y Dante se quedaron sin opciones atractivas para el electorado, luego del derrumbe estrepitoso de la candidatura del controvertido gobernador Samuel García, que ayer fue el encargado de destapar en sus cuentas de redes sociales a quien fuera su efímero coordinador de campaña. Incluso, cuando Marcelo Ebrard tuvo miedo de romper con el presidente López Obrador y no quiso aceptar las condiciones que le ponía Dante Delgado para hacerlo candidato, se perdió también la otra gran oportunidad que tuvo el partido emecista de aspirar a dejar de ser sí una fuerza política emergente y en crecimiento, pero que al final difícilmente dejará de ocupar el cuarto lugar que ha logrado en las votaciones nacionales.

Y es que Álvarez Máynez es sin duda un joven político con una carrera atractiva pero demasiado reciente. De sus inicios en Zacatecas, donde militó en el PRD, por herencia de su padre Felipe Álvarez Calderón, quien fue fundador del Partido Comunista Mexicano, apenas han pasado unos 20 años. Fue regidor del Ayuntamiento de Zacatecas en 2004, luego ocupó el mismo cargo en el municipio de Guadalupe, para después convertirse en diputado local por el distrito 5 zacatecano, postulado por el extinto PANAL y por el PRI y el PVEM. Tiene 10 años que se sumó a Movimiento Ciudadano y llegó por ese partido a la diputación federal en 2018 y fue reelecto en el 2021.

Ha demostrado ser un joven parlamentario que participa en el debate, buen orador y articulado e impulsó una agenda de temas interesantes en San Lázaro, donde se fue ganando la simpatía y el apoyo de Dante Delgado, que lo nombró secretario General de Acuerdos del partido y lo incluyó desde el año pasado en la baraja de presidenciables de su partido, pero siempre como una de las últimas opciones. Su nombramiento después como coordinador de la fallida campaña presidencial de Samuel García causó sorpresa dentro de su propio partido y hoy finalmente esa posición es la que lo lleva a convertirse en una suerte de “bateador emergente”, ante la falta de opciones en las que se quedó MC por sus malas decisiones.

Dante siempre habló, cuando jugaba a ser el gran estratega y coqueteaba con una ruptura de Marcelo Ebrard, de que MC tendría “candidatos disruptivos” para las elecciones de 2024 y se refería a personajes jóvenes como Samuel García y el propio Álvarez Máynez. Pero al final, pasados los acontecimientos de todos conocidos y con un político torpe y caprichoso como resultó ser el gobernador de Nuevo León, la disrupción a la que tanto apostaba el senador y dirigente naranja, terminó siendo sólo una mera palabra que hoy, con el nombre de su candidato presidencial elegido por descarte, difícilmente tendrá un gran impacto en las votaciones de junio próximo.

Al final, el que Movimiento Ciudadano vaya a terminar jugando un papel testimonial en la próxima elección presidencial no es culpa del candidato Jorge Álvarez Máynez, ni mucho menos de su juventud que bien podría ser una virtud y volverse un factor de sorpresa. La culpa será del propio Dante que, queriendo jugar a ser el gran estratega de un partido disruptivo, terminó exhibiendo, con su fallida apuesta de Samuel García, una alianza oculta e inconfesable, pero al final alianza con el presidente López Obrador y con sus ambiciones de continuidad en el poder. Si Álvarez Máynez no logra levantar la votación de MC y llevarla por arriba de dos dígitos, no será culpa suya ni de su campaña que incluso podría ser atractiva; pero contra la imagen de que el partido Naranja terminó siendo un artífice y satélite de la 4T y del lopezobadorismo, contra la pérdida de credibilidad que sufrió ese partido y sus dirigentes, no habría ningún candidato que levantara.

NOTAS INDISCRETAS…

La situación de violencia desbordada en Ecuador, con las pandillas y organizaciones delincuenciales sublevadas y tomando lo mismo televisoras con todo y rehenes que irrumpiendo en universidades del país para secuestrar estudiantes, no es para nada ajena a México. No sólo porque el mismo hilo conductor de la violencia que azota a los ecuatorianos y hoy los tiene al borde del caos, tiene que ver con el fenómeno del narcotráfico, por el trasiego de drogas del país andino hacia México, sino por los vínculos directos que se han documentado entre el grupo de Los Choneros, involucrados en el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio en la pasada campaña presidencial, y el Cártel de Sinaloa. El hecho de que todo el caos que hoy padecen los ecuatorianos, se haya desatado con la fuga de la cárcel de José Adolfo Macías, alias “Fito”, líder del grupo de Los Choneros y el principal acusado del asesinato de Villavicencio, hace inevitable pensar en que los tentáculos del narco mexicano también están detrás de la rebelión criminal que hoy tiene a los ecuatorianos al borde de la ingobernabilidad. Por lo demás, la violencia del narcotráfico en México también está desbordada y las masacres, saqueos, balaceras, secuestros de migrantes y la guerra de cárteles como el de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación por territorios de Chiapas y Tabasco, representan igualmente un desafío para la gobernabilidad y para las autoridades federales mexicanas. Quizás la única diferencia, nada menor y totalmente visible, entre lo que ocurre actualmente en Ecuador y la violencia criminal que asfixia a México, es la forma de responder a ese desafío de los presidentes de cada país. Porque mientras ayer en Quinto, el presidente Daniel Noboa, con apenas un mes en el cargo, declaró una “guerra armada interna”, catalogó de “terroristas” a los grupos criminales sublevados y que aterrorizaban a la población ecuatoriana y mandó a su Ejército a combatirlos y someterlos con toda la fuerza del Estado, en México el presidente López Obrador pretende que “todo está bien” que no pasa nada y que los más de 140 mil asesinatos ocurridos durante su gobierno y el descontrol y violencia con la que arrancó este año 2024 y cerró el 2023 “son un invento de los conservadores y del amarillismo de los medios”, mientras insiste que su fallida estrategia de “Abrazos, no balazos” sí está dando resultados. Para decirlo claro y simple pues: en Ecuador hay un presidente que no se dejó ni amedrentar ni maniatar por los narcos, mientras que en México hay un presidente que tolera, protege y defiende a los criminales que se burlan de su estrategia, mientras apoyan a su partido y a sus candidatos, y destrozan la vida de millones de mexicanos…Los dados repiten Escalera Doble. Bien arranca el año.

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