Decían los antiguos ciudadanos de Roma que “la mujer del César no sólo tiene que ser honesta, sino también parecerlo”. Y esa frase ahora se escucha dentro de Ciudad Universitaria, donde no pocos académicos y directivos alertan que está sucediendo algo inédito en la historia de la Universidad Nacional, en el contexto de la inminente elección de tres nuevos integrantes del Consejo Universitario que tendrá lugar esta semana: que desde el gobierno de la República alguien intenta influir en la designación de los tres nuevos integrantes del órgano de gobierno de la UNAM.

Y se refieren en concreto a la secretaria de Ciencias y Humanidades, Tecnología e Innovación del gabinete de Claudia Sheinbaum, la doctora Rosaura Ruiz, quien estaría buscando que su hija, la académica e investigadora de Filosofía y Letras, Rosaura Martínez Ruiz, sea una de los tres nuevas integrantes de la Junta de Gobierno universitaria.

La promoción de la candidatura de Ruiz Martínez a la Junta fue presentada por un grupo de activistas ante el Consejo Universitario, pero está generando señalamientos de “nepotismo e intervención” de la funcionaria del gobierno federal y también exdirectora de la Facultad de Ciencias, pues se asegura que lo que se presenta como una “campaña espontánea”, es en realidad una estrategia de la doctora Rosaura Ruiz para ganar influencia en el máximo órgano directivo de la UNAM, a pesar de que su hija no reúne la trayectoria ni los méritos académicos que tienen la mayoría de los aspirantes a los tres lugares de la Junta de Gobierno.

Martínez Ruiz, hija de la secretaria Ruiz y del exdirigente estudiantil y exdelegado de Tlalpan, Salvador Martínez della Rocca, y es actualmente investigadora del Sistema Nacional de Investigadores nivel III, profesora de Filosofía y Letras y ha publicado libros sobre la intersección entre filosofía y la sicología, como “Trauma o en busca de la agencia perdida”, “Freud y Derrida, escritura y psique”, “Eros: más allá de la pulsión de la muerte”, además de ser coordinadora de “Pensar Ayotzinapa”, sobre el conflicto de los 43 normalistas desaparecidos. Reconocida como académica e investigadora no ha ocupado otros cargos en la estructura universitaria.

La Junta de Gobierno de la UNAM es un órgano que ha funcionado desde principios del siglo XX como el encargado de elegir a los directores de facultades e institutos, así como de nombrar al rector de la universidad. Este cuerpo colegiado está compuesto por quince personalidades que, en su mayoría, han sido apartidistas. Aunque ha habido casos de señalamientos de cercanías partidistas sobre algunos integrantes de la Junta, tanto en la época del PRI como en la del PAN, lo que nunca ha faltado en los integrantes de ese máximo órgano es una sólida formación académica.

Un integrante actual del Consejo Universitario, donde se votará la elección de los tres nuevos integrantes de la Junta, comentó a esta columna sobre lo que les preocupa de la intención de llevar a la hija de Rosaura Ruiz a la Junta de Gobierno. “Dentro del perfil de los candidatos a integrantes de la Junta, históricamente se busca que sean personajes comprometidos con la universidad, con su autonomía y con la libertad de cátedra; además del esfuerzo constante por mantener un equilibrio —difícil de lograr— dentro de una comunidad de más de 300 mil personas y en la que, convergen y conviven todas las corrientes políticas, clases sociales y religiones. Los universitarios no queremos corrientes políticas dentro de nuestra Junta”.

Y es que la influencia que aún mantiene dentro de la UNAM y de la Facultad de Filosofía y Letras la doctora Ruiz Guerrero está operando dentro del Consejo Universitario para que se impulse y apoye la candidatura de su hija Rosaura Martínez como una de las nuevas integrantes de la Junta. La estrategia es presentar como un intento legítimo de candidatura cuando, dicen en los corrillos universitarios, en realidad se trata de una imposición.

Además, el cuestionamiento es que la secretaria de Estado, que es la encargada de autorizar financiamiento para muchos de los proyectos e investigaciones de la UNAM, pretenda tener injerencia en los órganos universitarios. Porque Rosaura Ruiz también es quien controla el Sistema Nacional de Investigadores, del cual dependen los ingresos de muchos universitarios, y todo eso puede influir en apoyos y votos de los consejeros universitarios para hacer ganar la candidatura de su hija.

El contrasentido y la incongruencia que le achacan en la UNAM a Rosaura Ruiz y de paso a la presidenta Sheinbaum, es que fue justo este gobierno el que impulsó la Ley Antinepotismo para los cargos de elección popular, mientras ahora pretenden ejercer ese mismo nepotismo en la elección interna de los universitarios. La práctica nepotista del PRI fue duramente criticada por la izquierda que antecede a Morena, sobre todo cuando el presidente López Portillo nombró a su hijo José Ramón subsecretario de Evaluación en la SPP a los 26 años, jactándose de que era “el orgullo de su nepotismo”.

Y al final hoy desde el gobierno morenista se pretende impulsar a la hija de la doctora Ruiz, como una más de los muchos casos de nepotismo que han sido documentados por la prensa sobre familias enteras insertadas en la estructura de gobierno y en los cargos políticos que ostenta Morena.

Un destacado jurista universitario que pidió el anonimato, nos dijo: “Ningún secretario de Estado lo había intentado, ni siquiera en la época de los hermanos Carrillo Flores, hace más de setenta años. El intento actual resulta obscenamente ridículo, porque la doctora Ruiz no encabeza una secretaría ajena a la vida universitaria, como Medio Ambiente, Agricultura o Energía. Ella controla los proyectos y las “quincenas” de los académicos universitarios. Es alguien profundamente involucrada en la UNAM”, comentó el también investigador.

Según lo que comentan fuentes del Consejo Universitario, la operación de Rosaura Ruiz ha sido “sutil, pero hace sentir su peso de manera indirecta e implícita”. Por ejemplo, mencionan que, como una forma de contrarrestar la injerencia política en esta elección, la comunidad universitaria ha propuesto a varios académicos connotados, con trayectorias superiores —sin cuestionar los méritos de su hija— para contender en el proceso. Estos académicos, preocupados por la intromisión y el nepotismo de la 4T en la universidad, inicialmente aceptaron participar. Sin embargo, terminaron inhibiéndose y varios de ellos declinaron competir, al considerar que se trataba de “una batalla perdida” y, como se les recordó, muy peligrosa para sus carreras.

“Muchos universitarios temen que contender contra la voluntad de la secretaria y eventualmente impedir la llegada de su candidata a la Junta de Gobierno se revierta en su contra, ya sea mediante la pérdida del SNI, la falta de financiamiento para sus proyectos u otras posibles represalias, incluso fiscales o judiciales. No exageramos: ya lo vimos en el sexenio pasado con la impresentable Elena Álvarez-Buylla, cuyas venganzas llegaron incluso al ámbito penal”, nos dijo un consejero universitario.

¿Será que se pretende ejecutar casi una “elección de Estado” en el seno universitario, al presiona o inhibir a otros candidatos para facilitar la elección de la candidata Martínez Ruiz? La coerción directa y las amenazas implícitas contra miembros de la comunidad universitaria mancharían una posible elección de la hija de la secretaria Ruiz y también la impecable trayectoria de la doctora en la Universidad.

El daño para la UNAM será profundo porque se siente un precedente peligroso: presionar por la vía económica a los integrantes del Consejo Universitario e incluso, eventualmente, a la propia Junta de Gobierno para que tomen decisiones acordes con intereses personales o de grupo dentro de la 4T. Es un antecedente que vulnera la gobernabilidad de la universidad a largo plazo y que, dependiendo de lo que pase en la elección de esta semana en el Consejo Universitario, podría convertirse en el primer paso para el asalto de la 4T contra la UNAM.

NOTAS INDISCRETAS… En la primera revisión del libro “Ni Venganza ni Perdón” de Julio Scherer y el periodista Jorge Fernández Menendez, en varias páginas se habla del poderoso exvocero presidencial y actual Coordinador de Asesores de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, como el personaje clave que introdujo al empresario huachicolero fallecido, Sergio Carmona Angulo, al interior de Morena y de la 4T. Contra la idea de que había sido solo el actual alcalde de Ciudad Madero y exdiputado federal Erasmo González, el conducto que presentó al “Rey del Huachicol” con Mario Delgado, para que se volviera financiero de Morena, Scherer afirma que también Jesús Ramírez apoyó la relación de Carmona con Delgado, que después derivaría en el financiamiento de campañas de varios gobernadores actuales de Morena que recibieron dinero ilícito del emporio de Carmona. Fue Ramírez Cuevas, se dice en el libro, quien llevó a Sergio Carmona ante el mismísimo presidente López Obrador y quien también impulsó la candidatura del actual gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal. Así que el señor vocero que instituyó las “mañaneras” y que hizo de sus “medios alternativos” todo un negocio, también tenía conexiones con el traficante de combustibles y huachicolero original, Sergio Carmona, y sus relaciones llegaban incluso a generarle muy buenos ingresos al vocero de Palacio. Mañana daremos más detalles de esas revelaciones en el libro de Scherer… El senador Saúl Monreal Ávila anunció el fin de semana lo que podría ser el inicio de una rebelión del legislador, hermano del actual gobernadro David Monreal y del líder morenista de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, ante la norma morenista que le impide participar como candidato al gobierno de Zacatecas. Y es que cuando ya la presidenta Sheinbaum ha dicho que "Saúl tiene que esperar" y la dirigente morenista, Luisa María Alcalde, fue directo a Zacatecas a emitir el impedimento estatutario contra el menor de los Monreal, el anuncio de Saúl Monreal de que será candidato a la gubernatura "si así lo quieren los zacatecanos" anticipa lo que podría ser un rompimiento en Morena que le costaría la gubernatura de Zacatecas. Y cuando desde la Presidencia ya operaban la candidatura del diputado federal Ulises Mejía Haro y publicaban encuestas que le dan clara ventaja entre los aspirantes morenistas, la intención del senador Monreal podría ser la de postularse por otro partido, que podría ser el PT o el Verde o incluso una alianza entre ambos, algo que rompería la recien anunciada "unidad" de la alianza oficialista rumbo a la reforma electoral. En fin, que cuando todo parecía dispuesto para evitar que un nuevo Monreal se postulara a Zacatecas, llegó Saúl y encabezó lo que pretende ser una nueva "Toma de Zacatecas"... Los dados repitieron Serpiente. Mala racha.

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