La herida de la CDMX supura en Palacio

Salvador García Soto

Lo que sucedió tuvo que ver con un exceso de confianza o por momentos hasta soberbia

A pesar de que públicamente le da espaldarazos constantes y de que solo le ha deslizado un reproche por la “falta de difusión de nuestros programas sociales en la Ciudad de México”, el presidente López Obrador sabe en el fondo que Claudia Sheinbaum, su consentida, tuvo buena parte de la responsabilidad en la derrota histórica para Morena en la capital del país y lo que no dice en público, sí lo ha comentado en privado, en sus reuniones de gabinete, donde expresa molestia por el revés que sufrió su proyecto de la 4T, justo en el corazón político que lo vio nacer.
 
La molestia del presidente, por la derrota en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, así como en otras capitales estatales y municipios urbanos ha sido tal que fue uno de los motivos por los que decidió aceptar la renuncia de Gabriel García Hernández a la Coordinación de Programas para el Desarrollo y la remoción también de Cristina Ruiz como delegada de esos programas en la CDMX. Pero también, en corto, López Obrador ha llegado a expresar comentarios sobre el trabajo realizado por el gobierno de Sheinbaum, particularmente sobre el desempeño de su gabinete.
 
En una reunión reciente en Palacio Nacional, el presidente hizo sentir su enojo con el revés electoral en la Ciudad de México, al comentar que a la jefa de Gobierno “le fallaron sus académicos de cubículo” que son muy buenos “para el trabajo de escritorio, pero no para el trabajo de tierra”. La crítica del presidente se refería al perfil de académicos e investigadores que tienen varios de los secretarios del gabinete de Claudia Sheinbaum, varios de los cuales carecían de experiencia política o de gobierno antes de ocupar sus cargos.
 
De acuerdo con fuentes del gabinete presidencial, López Obrador ha empezado a ser más crítico y duro con la jefa de Gobierno, sobre todo en lo privado, aunque hacia afuera la sigue respaldando incondicionalmente. La decisión, por ejemplo, de ya no dejarla intervenir en los temas de la Línea 12 y pedir que sólo él pueda hacer anuncios o dar información a la opinión pública, es un reflejo de esa molestia del presidente, que está ligada en parte a los pésimos resultados electorales que entregó la Jefatura de Gobierno y en parte también a ciertos manejos informativos sobre la tragedia del Metro que no le gustaron al inquilino de Palacio.
 
Y es que cuando el presidente le encargó personalmente a Claudia Sheinbaum que se hiciera cargo de las elecciones en la ciudad y que operara todo lo relativo a las candidaturas y las campañas de Morena, ella le pidió expresamente que “nadie se meta a la CDMX” ser sólo ella la que tomara las decisiones porque estaba segura de ganar. Pero los resultados resultaron ser los peores no sólo para Morena, sino en los últimos 24 años, desde que la izquierda gobierna la capital del país, nunca la Jefatura de Gobierno había perdido tantas posiciones, tanto en alcaldías como en diputaciones del Congreso local, lo que claramente demuestra que la estrategia y la operación electoral, incluida la alianza que Sheinbaum hizo con el grupo de René Bejarano, fue totalmente equivocada.
 
Todo indica que lo que sucedió en la capital del país tuvo que ver con un exceso de confianza o por momentos hasta soberbia, del equipo político y los operadores de Claudia Sheinbaum que menospreciaron la capacidad de la Alianza Opositora y no vieron venir el crecimiento de los candidatos del PRI, PAN y PRD, como tampoco percibieron la existencia de un “voto de castigo” que se gestaba en una clase media inconforme y abandonada por las políticas federales y locales. La derrota los tomó completamente por sorpresa.
 
Mario Delgado dijo la noche del 6 de junio que Morena había “avanzado en la Ciudad de México y que había ganado hasta 14 de las 16 alcaldías”. El eufórico dirigente nacional de Morena estaba claramente desinformado y equivocado y tuvo que pasar aceite con los resultados oficiales del IECDMX y el revés monumental que significaron para su partido en su principal bastión político a nivel nacional. Claramente, ni Delgado ni Sheinbaum se esperaban la derrota. Tal vez eso explica por qué días después de los resultados desastrosos en la capital, comenzaron a buscar culpables y empezaron a inventar “traidores” dentro de su propio partido como al zacatecano Ricardo Monreal.
 
Una semana después de la elección del 6 de junio, un diagnóstico interno del CEN de Morena reconocía en uno de sus párrafos, textualmente, que “la alianza con el bejaranismo había sido un error por los candidatos impresentables”, aunque no mencionó nombres ni de quién pactó esa alianza con René Bejarano ni de candidaturas como las de Dolores Padierna y de Eduardo Santillán, con las que el morenismo perdió dos bastiones estratégicos: Cuauhtémoc y Álvaro Obregón. 
 
Así que, como el papá que aunque ama a su hija consentida en algún punto se molesta porque actuó mal y tiene que tomar medidas para disciplinarla, el presidente hoy deja sentir su frustración por la derrota electoral en la CDMX y en otras ciudades importantes del país, tomando correctivos contra dos políticos que son tan cercanos a sus afectos y a su proyecto político, casi como si fueran sus hijos: es el caso de Gabriel García, relevado y regresado al Senado, y de la Jefa Claudia Sheinbaum a la que le quita el manejo de la L12 y le critica a su gabinete de “académicos de cubículo”. Ni hablar, el padre está enojado.
 
NOTAS INDISCRETAS… A propósito de la Línea 12, en los corrillos empresariales se comenta que, después de su encuentro con el presidente López Obrador en Palacio Nacional, donde ciertamente manifestó “voluntad” para aceptar la propuesta del mandatario y de la Jefa de Gobierno para que CICSA asuma los costos de la rehabilitación o reconstrucción total del tramo elevado que se colapsó en Tláhuac, el ingeniero Carlos Slim pidió tiempo para “socializar” y explicar a sus socios y accionistas de Grupo Carso cómo se justificaría un gasto tan oneroso como el que tendrían que invertir para costear la reparación del viaducto elevado. Tratándose de una empresa tan grande, de las más importantes de México, el tema de erogar una cantidad tan fuerte (que podría sobrepasar los 3 mil millones de pesos que ya perdió en la Bolsa Carso) no depende solo del “voluntarismo” del presidente del Grupo, sino que tiene que ser una decisión autorizada y consensuada con todos los accionistas, al tratarse de una empresa que cotiza en las principales bolsas de valores del mundo. Así que, aunque el ingeniero le dijo al presidente que veía con buen ánimo su propuesta, aún falta que Slim pueda convencer a todos sus socios…Por cierto, fue significativo que después de ese encuentro, justo después, el presidente haya decidido que Claudia Sheinbaum ya no hará más anuncios ni declaraciones sobre la Línea 12 y que todo lo controlará y difundirá él en su mañanera. ¿Sería acaso una condición del ingeniero? Es pregunta… Ahora que repuntan los casos de Covid en varias entidades, marcadamente en las que tienen destinos turísticos internacionales como Quintana Roo y Baja California Sur, y que en el país se esparce rápidamente la variante Delta que nos llegó, seguramente con los viajeros internacionales a los que ya ni siquiera les hacen pruebas, desde la Gran Bretaña, ¿alguien sabe dónde anda el doctor López Gatell o por lo menos su jefe el secretario de Salud, Jorge Alcocer? Porque cuando las señales empiezan a mostrar que puede venir un repunte general en la República, cuando ya la Ciudad de México aceptó un aumento de casos “no preocupante ni de tercera ola”, según Sheinbaum, pero repunte al fin, las autoridades federales de Salud brillan por su ausencia y no dictan políticas ni directrices para que se tomen medidas preventivas o se alerte a la población de que se tiene que reforzar los cuidados y no caer en la creencia de que la pandemia ya terminó o que, solo por el hecho de estar vacunados, las medidas sanitarias deben relajarse. En un país que apenas alcanza el 15% de vacunación de su población y donde la gente, derivado de los malos mensajes desde el gobierno, ya se relaja y hace reuniones, va a fiestas, bares y espectáculos masivos, no parece haber, otra vez como desde que comenzó la pandemia, un piloto a cargo. Es cierto que aún es un tanto alarmista hablar de la “tercera ola”, pero si no se toman medidas y sobre todo si no se le dice a la población que otra vez estamos en el límite del riesgo de volver a retroceder lo que hemos avanzado, la tercera podría no ser una ola sino un tsunami por las nuevas cepas que nos sorprenda a todos… Los dados mandan Serpiente Doble. La semana arranca complicada.

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