Tras la rebelión en la granja legislativa de la 4T, por el rechazo del PT y del PVEM a la propuesta de reforma electoral, la presidenta Sheinbaum mandó a sus operadores, tanto de la Secretaría de Gobernación como a los líderes parlamentarios de Morena, a “convencer” y pastorear a los legisladores aliados para que comprometan sus votos, porque de lo contrario la iniciativa que se prepara en Palacio Nacional nacería muerta porque las bancadas de Morena, solas, no tienen la mayoría calificada para aprobar los cambios constitucionales requeridos.
Durante el fin de semana se activaron mesas y reuniones para negociar, tanto en la Segob, con el PT, como en San Lázaro y el Senado con el Verde, a fin de cabildear y negociar con los diputados y senadores de los dos partidos que abiertamente han expresado que no comparten la necesidad de una reforma comicial, sobre todo porque no fueron consultados ni tomados en cuenta, y porque algunos de los puntos propuestos por la Comisión Presidencial para el cambio electoral, presidida por Pablo Gómez, como la eliminación de 100 plurinominales en el Congreso de la Unión, es algo que a todas luces no le conviene, como minorías, ni a los petistas ni a los verdes.
Y mientras en Gobernación la secretaria Rosa Icela Rodríguez y sus operadores parecen avanzar en los entendimientos con el PT, cuyo líder nacional, Alberto Anaya, ya está dialogando en Bucareli, los senadores del PVEM de plano hicieron público su rechazo al coordinador morenista, Adán Augusto López, como interlocutor válido para dialogar y negociar con los legisladores verdes.
"Nosotros estamos solidarios en una alianza con la presidenta y esa la mantenemos. Pero por lo que toca a la reforma electoral, no nos han convocado en lo absoluto a sentarnos", dijo el senador Luis Armando Melgar, quien aclaró que no quieren a Adán Augusto como mediador. “Nos pone en una posición menor, como si no fuéramos pares. ¿Cómo somos aliados? ¿Ellos nos representan? Lo que necesitamos es que el Ejecutivo nos llame, nos convoque y veamos qué onda antes de que mande la iniciativa", aseveró Melgar Bravo.
Pero en medio de las tensiones, el diálogo y las amenazas de los partidos aliados del oficialismo, la realidad es que Morena no tiene opción y si la presidenta quiere sacar su inoportuna y cuestionada reforma electoral, justo en los momentos en que crecen la presiones a su gobierno desde los Estados Unidos, tendrán que ceder a las peticiones y hasta los caprichos de los verdes y los petistas, que ya tienen algunas “condiciones” para otorgar su voto a cambio de posiciones políticas.
De acuerdo con fuentes morenistas que participan en las negociaciones, el Partido del Trabajo ya definió que sólo votaría por la reforma de Sheinbaum si Morena le cede las candidaturas a gobernador en Baja California Sur y en Zacatecas durante las próximas elecciones de junio de 2027; mientras que del lado de los verdes, lo que pedirán es mucho más ambicioso: tres gubernaturas para candidatos del PVEM en Tamaulipas, Nuevo León y Quintana Roo, dando por descontado que en San Luis Potosí los del tucán ya decidieron que irán solos con su candidata, la senadora Ruth González, esposa del controvertido gobernador Ricardo “El Pollo” Gallardo Carmona.
Es decir, que si Morena y la presidenta quieren su reforma comicial les costará “sangre” porque estarían cediendo al menos 5 de las 17 candidaturas a los estados que renuevan su gubernatura el próximo año. El precio parece demasiado alto para una reforma que, como bien dijo el diputado del PT, Reginaldo Sandoval, ni es urgente ni parece necesaria a la luz del control ya casi total que tiene el oficialismo de los tres poderes de la Unión y hasta de los órganos electorales, incluidos el INE y el Tribunal Electoral federal, donde ya tienen mayorías sumisas y alineadas.
Así es que, mientras el mundo arde ante las nuevas políticas imperialistas y expansionistas de Donald Trump, y amenaza seriamente a la soberanía y el territorio mexicanos, la presidenta Sheinbaum prefiere verse el ombligo y agita el avispero político, con sus propios aliados, con una reforma que no logra ni el consenso de las bancadas oficialistas.
Y de fondo se escucha aquel bolero inmortal de Agustín Lara, que reza aquello de “vende caro tu amor, aventurera, dale el precio del dolor, a tu pasado. Y aquel, que de tus labios la miel quiera, que pague con diamantes tu pecado”, ambientando las negociaciones entre los morenistas y sus sublevados aliados en el Congreso.
NOTAS INDISCRETAS… A propósito de Pablo Gómez, no son pocas las voces importantes, dentro de la 4T, empezando por las de diputados y senadores de la cúpula, que lo culpan del mal ambiente que ha generado la reforma electoral, además de la rebelión de los partidos aliados, porque “su carácter soberbio y altanero”, dicen los mismos morenistas, no ayudó mucho a que se socializara y se incluyera a un sector más amplio en las consultas y discusiones sobre el contenido de dicha reforma. El estilo que con los años ha desarrollado Gómez, uno de los primeros beneficiarios de la apertura política y democrática hacia las minorías, prepotente y hosco, no le sirvió de mucho a la presidenta al designarlo como el titular de su comisión que se encargaría de reunir y redactar las propuestas de cambio al sistema electoral. Aunque también hay quien dice en Palacio Nacional, que al final lo que hizo Pablo Gómez al frente de la Comisión, no será necesariamente lo que envíe la presidenta al Congreso, porque le harán muchos cambios, además de los que ya han anunciado que también le piensan hacer en las dos Cámaras del Congreso. Y a partir de eso hay quien afirma que en realidad a Pablo Gómez, cuando decidieron sacarlo de la UIF donde no servía de mucho, para darle la posición a Omar García Harfuch, lo único que hizo la doctora fue inventarle un cargo para que se entretuviera, con tal de que soltara el hueso que le había dejado López Obrador. ¿Será?... El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, declaró ayer “Estado de Sitio” de tres días en su país “para combatir a las pandillas” que tienen asolados y amenazados a los guatemaltecos y que, según Estados Unidos, también son considerados “grupos terroristas”. Dichas pandillas son clave en el trasiego de drogas y de sustancias y precursores químicos para la fabricación de drogas sintéticas, como el fentanilo, y trabajan para los cárteles mexicanos de la droga. Llama la atención la decisión tomada por el presidente Arévalo, sobre todo por la experiencia de su vecino El Salvador, donde ya funciona un modelo de persecución, detención y encarcelamiento de las pandillas, emprendido por el presidente Nayib Bukele, con el apoyo y la asesoría de Estados Unidos (por cierto en su momento por el actual embajador en México Ronald Johnson). Tal vez el presidente de Guatemala es otro más, de los mandatarios de Latinoamérica, que ya entendió la nueva realidad política del continente y ha decidido “colaborar” y aceptar ayuda de Estados Unidos para detener al flagelo de las pandillas guatemaltecas, como la Mara Salvatrucha 13 (MS13) y la Barrio 18, que tienen conexiones directas con el narcotráfico mexicano. ¿Así o más claro para los que siguen sin entenderlo?... Y a propósito de la tensión creciente que se vive entre el gobierno de la presidenta Sheinbaum y la Casa Blanca, personas que la han visto nos cuentan que entre exagentes del FBI, cuyo director Kash Patel visitará México en fecha próxima, circula una moneda de plata que fue acuñada por los exagentes estadunidenses, en la que se puede ver en una de las caras las siglas del poderoso Buró Federal de Investigaciones del vecino país, y en la cara del reverso aparece una águila calva, el símbolo estadounidense, junto con un mapa de América del Norte y, donde se ve, además del territorio estadunidense el de Canadá y el de México. Y justo en la parte donde está el mapa de México, sobre él se posan las garras del águila calva que parece tener agarrado al territorio mexicano. Por si alguien tiene dudas de lo que desde la propia Casa Blanca bautizaron como la nueva “Doctrina Donroe”… Los dados abren con Doble Escalera. La semana promete.

