Federación cuestionada ¿gobierno rebasado?

Salvador García Soto

Los cuestionamientos y las diferencias en la República suben cada vez más de tono. El gobierno del presidente López Obrador tiene demasiados frentes abiertos al mismo tiempo y muy poca operación política y diálogo casi nulo para resolverlos. Justo en el momento que nos enfilamos hacia la fase más crítica de la pandemia, en la que se esperan más muertes y la mayor presión sobre los servicios de emergencia en los hospitales del país, el liderazgo federal es torpedeado con acusaciones de “manipulación y mentiras” por los gobernadores de los estados, mientras desde los medios se llama a la población a desconocer y desobedecer las recomendaciones de la autoridad nacional.

La desunión, los intereses políticos y las diferencias ideológicas están prevaleciendo en una coyuntura mundial e histórica en la que el país necesita justo lo contrario: un liderazgo nacional capaz de colocarse por encima de todas esas diferencias e intereses, para unificar y calmar los ánimos políticos y para fortalecer con ello a la nación y su capacidad de respuesta ante la emergencia que pone en riesgo no solo la vida y la economía de los mexicanos, sino la viabilidad misma del país.

Lo que más preocupa es que desde el Ejecutivo federal no parece dimensionarse la gravedad del ambiente político que se genera en el momento más difícil e inconveniente. El presidente López Obrador parece inmune ante las duras críticas y reclamos que se le hacen a su gobierno, lo mismo de gobernadores –opositores y de su propio partido— que cuestionan su falta de veracidad y desconocen su autoridad federal en materia sanitaria, que de empresarios que claman por apoyos para evitar la quiebra de negocios y el cierre de empleos, que de calificadoras internacionales que castigan al grado de inversión por la falta de certidumbre en sus planes económicos para la emergencia.

No hay, desde la Presidencia ni desde el gabinete, una definición de cómo van a garantizar la estabilidad política y social en tiempos en los que muchos quieren aprovechar la coyuntura para sus planes políticos: si lo harán con “mano firme” o con “mano izquierda”. Ni hay un diálogo directo y abierto para operar políticamente y resolver los cuestionamientos, ni se deciden tampoco a ejercer la autoridad constitucional que detentan y dar un manotazo en la mesa federal para calmar los agitados ánimos en la República. Lo mismo pasa con expresiones que suenan a rebeldía desde una concesión televisiva, en donde el presidente se ve rebasado cuando prefiere mandar mensajes afectuosos a sus “amigos” y decir que “se equivocaron” que aplicar la ley.

“Es la verdadera democracia”, dice el presidente ayer en un video desde el Palacio, en el que presume que el suyo es “un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, mientras, ajeno al griterío y los reclamos que pueblan la República, nos muestra los árboles tropicales y las plantas que ha sembrado en el Jardín de la Emperatriz al que él, nos dice, le hubiera puesto “Jardín de Netzahualcóyotl”. López Obrador parece ausente y evadido de la realidad en los momentos más críticos.

La democracia de la que habla debería estar enfocada en estos momentos difíciles en dialogar con los gobernadores personalmente o en convocar a un gran pacto o acuerdo nacional en el que se sume a todos los actores y sectores que hoy le cuestionan y reclaman. Asumir que el tamaño del reto que el país tiene enfrente, supera el egocentrismo y la necedad ideológica y politizada, y que para que sobrevivamos todos —su proyecto de gobierno incluido— es urgente diseñar un mecanismo de decisión y consenso en el que, para enfrentar el mayor reto que haya tenido México en la época reciente, se escuche a más voces experimentadas, a otras mentes brillantes y autorizadas, que hoy pueden aportar y ayudar mucho más que sólo su voz y la de su gabinete.

Mandar mensajes, críticas y provocaciones desde una conferencia mañanera —cada vez más inservible para él y más intrascendente para el país—, no está alcanzando para gobernar a un país que se está agitando cada vez más y que avanza, entre el miedo, el aislamiento y la incertidumbre, hacia una situación crítica.  Con tantos mensajes cruzados, tantos discursos encontrados y tantos llamando a la rebeldía y al desconocimiento de la autoridad federal, ya no se alcanza a ver a un verdadero líder que esté pensando y trabajando para salvar al país y no sólo a su proyecto político; lo que se ve es a un presidente que empieza a percibirse rebasado por el tamaño del reto que tiene enfrente.

NOTAS INDISCRETAS…

La sesión de hoy en el Senado mostrará que también la división y el desacuerdo está permeando a los otros poderes del Estado. Hasta anoche no había certeza de que Morena pudiera lograr quórum para aprobar una Ley de Amnistía que en este momento solo parece importarle al presidente y cuya imposición ha provocado que la oposición en bloque rechazara una sesión exclusiva para discutir esa iniciativa y pidiera añadir la aprobación de leyes o acuerdos para atender la emergencia económica en el país y ayudar a los sectores a los que el gobierno les ha negado apoyos y estímulos para paliar la crisis. Anoche Ricardo Monreal hacía un llamado que sonaba algo desesperado para que los coordinadores de las bancadas del PRI,PAN, PRD, MC y PRD asistieran al salón de plenos, pero a juzgar por el desplegado que publicaron todas las fracciones opositoras, no piensan presentarse. Pero hay un aliado que podría salvar a Monreal y a Morena, el Partido Verde, que al parecer será el que le dé el quórum necesario al partido oficial para poder sesionar y aprobar el encarguito presidencial. Dicen que al senador Manuel Velasco le llamaron anoche desde una oficina de Palacio Nacional para pedirle, comedidamente, apoyar a los morenistas ¿Será?... Por lo pronto, el vacío de la oposición a Monreal podría tener consecuencias para algunos. Por ejemplo, para la bancada más pequeña del Senado, que con sus tres senadores, podría súbitamente desaparecer si deciden aplicarle la ley parlamentaria que antes le perdonaron. ¿Será que Miguel Ángel Mancera y sus dos compañeros se quedan sin bancada y, por supuesto, sin presupuesto?...Los dados mandan Serpiente. Mal comienza la semana.

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