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Evo no se queda en México

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16/11/2019
04:42
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La presencia de Evo Morales en México, en condición de asilado, será sólo temporal y en las próximas semanas el expresidente de Bolivia se trasladaría a otro país latinoamericano en donde tenga condiciones para armar su plan de resistencia y su estrategia para intentar volver en un futuro próximo a Bolivia a recuperar el poder y el movimiento político que se mantiene fiel a su causa, a pesar de que el nuevo gobierno provisional de Janine Añez, con el apoyo del Ejército, ha comenzado a reprimir y a dispersar a los grupos de “evistas” que tienen su mayor fuerza en la región de Cochabamba.

Las opciones que tiene Evo para buscar una residencia después de México son Cuba y Venezuela, países donde tendría mayor margen para poder moverse, operar  y tratar de rearmar su movimiento político. De acuerdo con fuentes cercanas al exmandatario y también del gobierno mexicano, ya se realizan las gestiones diplomáticas y políticas para ver a cuál de los dos países se traslada a Morales y a sus colaboradores más cercanos.

Aunque el expresidente boliviano ha sido recibido con todas las cortesías y los honores por el gobierno de López Obrador y por la 4T, y según las fuentes consultadas, “él está muy cómodo y contento con el trato que le han dado en México”, la decisión de moverse de aquí tiene que ver con que necesita un lugar donde tenga menos exposición, política y mediática, y en donde pueda operar más libremente sin comprometer o causarle un problema al gobierno local. Porque aunque el presidente López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard han insistido en que “no hay ningún problema ni ninguna tensión” con los Estados Unidos y con la administración de Donald Trump por la decisión de concederle el asilo político a Evo, la realidad es que aunque haya habido reacciones en Washington, una estancia más prolongada del boliviano en territorio mexicano y sobre todo que desde aquí el  expresidente operara políticamente para intentar recuperar el poder en su país, sí se convertiría en un tema delicado para la relación bilateral que no sería tolerado por la Casa Blanca.

Es decir que si bien Trump y sus halcones han sido hasta ahora respetuosos de la decisión soberana del gobierno mexicano de recibir y asilar a Evo Morales, tampoco verían con buenos ojos que el gobierno de López Obrador apoyara y menos financiara una campaña del depuesto presidente para recuperar el poder en Bolivia. Por eso es que la presencia de Evo no puede alargarse demasiado en territorio nacional, pues entre más tiempo pase aquí, se convertiría en un foco de tensión entre México y Estados Unidos, sobre todo en el ambiente electoral y las campañas presidenciales para el 2020 que ya están en marcha en el vecino país.
 

¿AMLO PIDIÓ PERMISO A ESTADOS UNIDOS PARA ASILAR A EVO?

El mismo Evo ha comenzado ya a preparar el terreno para su eventual partida de México y en diversas entrevistas que ha concedido a medios internacionales y mexicanos, ha expresado que su intención es “volver a Bolivia” y recuperar el poder que le fue arrebatado de manera inconstitucional porque su mandato aún no concluía y en lo que él mismo define como un “golpe de Estado”, por la presión y el desconocimiento que sufrió de la Policía y el Ejército de su país.

¿Cuánto tiempo pretende permanecer en México?, le preguntaron a Evo en una entrevista con el diario El País de España:  “Ahora mismo quiero irme. Si puedo aportar a la solución pacífica, después de mi renuncia, lo haré”. ¿Usted está dispuesto a volver al país y no seguir en el poder ni ser candidato con tal de pacificar?, le insistió el periodista. “Claro. He renunciado y sigue la violencia”. Más adelante, en esa misma entrevista, Evo narró cómo se dio el ofrecimiento de asilo político por parte de México y aseguró que hubo una llamada del gobierno de Estados Unidos al canciller (Marcelo Ebrard) para autorizar su traslado a territorio mexicano en un avión de la Fuerza Aérea, lo que haría pensar que el gobierno del presidente López Obrador habría consultado con Washington antes de otorgarle el asilo a Morales, según lo que narra el ex presidente de Bolivia: “México nos ofreció asilo. Estados Unidos llamó al canciller para decirle que podían llevarme donde querían. Muy raro fue eso para mí. Yo dije que tal vez no íbamos a llegar a Chimoré, que tuviésemos cuidado de que nos fuesen a atrapar, por eso pedí que se concentraran miles de compañeros. Cuando nos dijeron que el avión [de la Fuerza Aérea mexicana] iba a aterrizar, fuimos por sendas, pero no lo dejaron entrar al espacio aéreo. Miles de compañeros se quedaron porque veían que algo no estaba bien. Finalmente, el avión aterrizó, llegamos al extremo de la pista, nos subimos y nos dicen que no hay permiso para ir a Lima. Un general nos dijo también que el permiso para volar había terminado. Tenían preparado bajarme al avión. Pero un oficial de la cancillería mexicana me dijo que no me tenía que preocupar”.

¿Es decir que la decisión de traer a Evo y ofrecerle asilo político no fue del todo una “decisión soberana” del gobierno de México, tal como lo ha repetido el presidente López Obrador, y tuvo antes de ejecutarse y de mandar un avión militar a recogerlo a Cochabamba que consultar la opinión de Estados Unidos? Al menos eso es lo que afirma Evo Morales cuando dice que “Estados Unidos llamó al canciller para decirle que podían llevarme a donde querían”, y luego más adelante, ante el temor del expresidente de que lo iban a bajar del avión mexicano, el “oficial de la cancillería me dijo que no me tenía de que preocupar”. ¿Todo el operativo para sacar a Evo de Bolivia y traerlo a México estuvo entonces aprobado y avalado por la Casa Blanca? Eso supondría entonces que no fue tan “soberana” la decisión de la administración lopezobradorista.
 

NOTAS INDISCRETAS…

Por cierto que los gastos para la manutención de Evo Morales en México, que han desatado tanto interés y polémica entre los mexicanos, por el costo que significa y el excesivo aparato de seguridad que le pusieron con lo que parecen ser 12 agentes del desaparecido Estado Mayor Presidencial, cuatro camionetas blindadas y hasta una de ellas equipada con una metralleta para reaccionar en caso de atentado, ahora también son motivo de discordia entre la 4T. Porque a pesar de que el subsecretario Maximiliano Reyes, encargado de la Política para América Latina y El Caribe en la SRE, afirma que hay “partidas especiales de recursos” destinados para sufragar los costos de casos de asilo político como el de Evo, han surgido otras propuestas como las del diputado Gerardo Fernández Noroña de que todos los legisladores de Morena y sus aliados cooperen con 500 pesos mensuales de su dieta para mantener al expresidente boliviano. Y aunque en principio las bancadas de diputados y senadores del oficialismo que suman más de 324 en total se dijeron dispuestos a hacer esa donación total de 189 mil pesos mensuales, en corto, tanto en San Lázaro como en el Senado se escuchan algunos legisladores de Morena y de otros partidos aliados que cuestionan que en medio de tanta austeridad que les han aplicado “¿nosotros por qué tenemos que dar parte de nuestro sueldo?”. En fin, que no todos se dicen dispuestos a ser tan solidarios con la causa del indígena aymara…

Y hablando de legisladores, la presidenta del Senado, Mónica Fernández, insiste en que en el zafarrancho que ocurrió en la tribuna el pasado martes, cuando se tomó protesta a Rosario Piedra como nueva presidenta de la CNDH, el agresor inicial fue el senador panista Gustavo Madero, quien se dirigió a ella en actitud violenta y tras jalarla y lastimarla de un brazo, intentaba tirarla de su silla. “Me sentí vulnerada, atacada y entendí cómo se sienten muchas mujeres mexicanas que son violentadas”, ha comentado la senadora de Morena, quien sin justificar la forma en que sus compañeros de Morena respondieron a la agresión de Madero, sí sostiene que lo único que intentaron los senadores y senadores de su bancada fue protegerla y evitar que la agresión del chihuahuense pasara a mayores…

Los que se mueven habitualmente en Palacio Nacional afirman que la figura de César Yáñez, durante muchos años el hombre más cercano y leal al presidente López Obrador, está volviendo a cobrar fuerza y que ya quedó superado todo el episodio de su boda que le costó un cierto distanciamiento por unos meses del presidente. Hoy a César lo ven cada vez más activo y con encomiendas más importantes del Presidente para la operación política y los temas importantes. La forma en que Yáñez ha recuperado terreno en el ánimo y los asuntos presidenciales, hace pensar a muchos que pronto podría ser movido a una posición más importante y cercana al mandatario y aunque algunos de sus amigos lo promueven para que retome directamente el manejo de la comunicación gubernamental en lugar de Jesús Ramírez, “para corregir y mejorar la operación de medios, la comunicación y la relación con la prensa que hoy se ve deteriorada” pues le ven muchas más dotes y experiencia a César que al actual vocero, otros piensan que por ser la persona que más conoce y ha caminado con el Presidente, Yáñez puede ocupar cualquier posición política importante. ¿Será que pronto veremos en un lugar más protagónico del gabinete a César Yáñez?...Los dados cierran con Serpiente doble. Buen fin, pero semana intensa.

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Salvador García Soto
Autor de la columna “Serpientes y Escaleras”, Salvador García Soto es uno de los periodistas críticos con amplia presencia en los medios impresos y electrónicos de México.