Emilio Lozoya o la impunidad

Salvador García Soto

AMLO ha repetido hasta el cansancio que ya no se protege a los corruptos

La imagen del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, cenando relajado y quitado de la pena en un restaurante en las Lomas de Chapultepec, es la representación gráfica de dos verdades y una gran mentira. Las dos verdades que desnuda esa fotografía son la impunidad que sigue reinando en México para políticos pudientes e influyentes y el fracaso rotundo de la primera fiscalía autónoma que resultó tan ineficaz como comprometida políticamente. Y la gran mentira es la que repite, como merolico todas las mañanas, el presidente desde Palacio Nacional: “Ya no hay corrupción y se acabó la impunidad”.
 
Porque no es sólo el hecho de que el principal mexicano implicado en el escándalo internacional de corrupción de Odebrecht —que confesó haber recibido 10 mdd de directivos de la compañía brasileña, los mismos que confirmaron haberle dado los sobornos a cambio de contratos— se pueda pasear tan tranquilo a pesar de tener varias denuncias penales y un proceso judicial abierto en su contra; la impunidad de Lozoya Austin representa también la impunidad de todo el gobierno de Peña Nieto, cuyos integrantes, empezando por el presidente y siguiendo por sus hombres más cercanos, no han sido tocados ni sometidos ante la justicia, a pesar de las evidencias de la grotesca corrupción del sexenio pasado.
 
El único peñista al que la FGR pudo detener y extraditar ni siquiera pisó en ningún momento la cárcel y obtuvo un trato privilegiado a través de acuerdos que nunca hizo públicos el fiscal Alejandro Gertz Manero, pero que claramente han resultado mucho más ventajosos y beneficiosos para Emilio Lozoya que para la justicia mexicana y para la fiscalía que no ha podido armar un solo caso coherente y sólido a partir de los dichos y afirmaciones del exdirector de Pemex que le dio a la Fiscalía más saliva y paja que evidencias sólidas de corrupción de los casi 70 políticos a los que acusó en sus declaraciones judiciales.
 
En ese sentido, la fotografía que tomó y viralizó la periodista Lourdes Mendoza la noche del sábado es también un golpe seco contra una Fiscalía General de la República porque su titular, Gertz Manero, ha fracasado burdamente en procesar, perseguir y materializar el que llegó a ser llamado “el principal caso en la lucha contra la corrupción de la 4T”. Apenas tiene detenido a un exsenador como Jorge Luis Lavalle, al que encarcelaron con engaños cuando acudió voluntariamente a declarar en una audiencia, y no ha podido implicar ni imputar a nadie más de los señalados por su “testigo colaborador”, que sin haber dado información y pruebas contundentes para recibir la protección de la justicia, se da el lujo de vivir y disfrutar como el mismo príncipe que fue de la corrupción peñista, pero ahora en los tiempos de la 4T donde, se supone, que ya no hay impunidad.

Y ahí viene el otro gran exhibido y desnudado por una imagen que, en las redes sociales, la opinión pública y hasta en la opinión de miembros del actual gobierno fue calificada como “una afrenta”: el presidente Andrés Manuel López Obrador. El mandatario que ha repetido hasta el cansancio que “ya se terminó la corrupción” a partir de que inició su gobierno y que asegura todos los días que “ya no hay impunidad para nadie, porque ya no son los tiempos en que se protegía a los corruptos”, hoy tiene que tragarse sus palabras ante la ineficacia de un fiscal que, aunque la ley lo considera autónomo, actúa claramente bajo consigna de la 4T.
 
¿Cómo explicará el presidente ante la imagen de Lozoya cenando en un restaurante de lujo que la “cloaca” de corrupción de la que él habló en este caso sigue tapada y apestando a tres años de su gobierno y a casi año y medio de que extraditaron y trajeron de España al exdirector de Pemex?
 
Al final para Emilio Lozoya Austin sentarse en una mesa de un restaurante en las Lomas es apenas una pequeña reminiscencia de lo que ha sido su vida: una vida de lujos, excesos y desplantes primero como junior del salinismo, después como brillante financiero internacional y luego como encumbrado funcionario del sexenio de Peña Nieto. Cenas como esa, y mucho mejores y más caras, las tuvo por miles en su carrera pública y privada; pero la del sábado es sin duda peculiar, porque a pesar de ser un delincuente confeso, protagonista principal de la corrupción de un gobierno, actor fundamental en el escándalo más sonado de corrupción en el continente americano y de estar supuestamente sujeto a un proceso judicial mientras acredita su calidad de “testigo colaborador”, puede seguirse dando la gran vida.
 
“La impunidad es siempre una afrenta”, escribió ayer en su cuenta de Twitter Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda. Y la impunidad que quedó plasmada en esa imagen de una cenita de sábado en la noche, es lo que está marcando la realidad de este gobierno a la mitad del sexenio. Emilio Lozoya no sólo se cenó un pato a la ciruela que tiene fama de ser de los mejores en la Ciudad de México, también masticó, deglutió y transformó en desechos, el discurso de que en este gobierno se terminó la impunidad. La suya es la imagen viva de lo que es hoy la 4T: más discursos que hechos.
 
NOTAS INDISCRETAS…Desde Quintana Roo, donde anduvo ayer apoyando a la senadora Maribel Villegas que quiere ser candidata de Morena a la gubernatura, el líder senatorial, Ricardo Monreal Ávila, lanzó un buscapiés que lleva pólvora envenenada: “La selección de candidatos en Morena ha sido nuestro talón de Aquiles, más que encuestas debería haber primarias para elegir a los candidatos”, dijo el zacatecano en una conferencia de prensa en la que pidió que la candidatura presidencial se defina por voto directo y secreto de los morenistas y no por las tres encuestas que anunció el líder nacional Mario Delgado. Está claro que Monreal sabe muy bien que las encuestas que se hacen en Morena no son confiables y que no quiere que le vuelvan a aplicar, en el 2023, la que le aplicaron en 2017 cuando salió en el último lugar de las encuestas que supuestamente ganó Claudia Sheinbaum para ser candidata a jefa de Gobierno. Quién sabe si le hagan caso al senador Monreal y está claro que es muy temprano, pero sin duda empezar a proponer elecciones internas es un buscapié que tarde o temprano va a explotar en Morena… Hablando de explosiones, ayer el gobernador Enrique Alfaro se contuvo de no explotar cuando, en un evento con el presidente López Obrador, en el municipio de Temalcapulín, en la zona de Los Altos de Jalisco, fue abucheado por pobladores inconformes con la obra de la Presa “El Zapotillo”. La cara del mandatario jalisciense enrojeció cuando se escucharon los gritos de “¡Fuera Alfaro, fuera Alfaro”!, mientras el presidente les pedía respeto a los inconformes. Hace rato que a un gobernador de un estado no le aplicaban lo que ayer a Alfaro en los eventos presidenciales… El pasado viernes 8 de octubre un juez federal dictó el sobreseimiento de la causa penal 06/2017 en contra de Carlos Agustín Ahumada Kurtz, luego de que la Fiscalía General de la República y la Procuraduría Fiscal solicitaran ante el juez el desistimiento de la acción penal argumentando que había “ausencia de delito” en las acusaciones en contra del empresario argentino. Con esa decisión del juez quedan sin efecto las denuncias que le formularon a Ahumada en el gobierno de Peña Nieto por un supuesto fraude fiscal que no pudieron probarle y por el cual el empresario fue detenido el 16 de agosto de 2019 en el aeropuerto de Buenos Aires. Tras el fallo judicial que lo libera de las acusaciones, mañana la esposa de Ahumada, Cecilia Gurza, acudirá a Palacio Nacional a entregar una carta en la que le agradece al presidente López Obrador “su atención a las múltiples cartas que le he enviado en el último año” y su “valiosa intervención” para que se pudieran cerrar las dos causas penales, tanto la 06/2017 en contra de su esposa Carlos Ahumada, como la 134/2020 que le abrieron a ella en el Juzgado del Reclusorio Sur también por el delito de defraudación fiscal. “Es de sabios reconocer que, por lo menos en estos últimos meses y en nuestros casos, su gobierno ha llevado a cabo lo que usted manifestó en su conferencia matutina del 23 de agosto de 2021 en relación con que en su gobierno no existen venganzas ni presos o perseguidos políticos… quiero reiterarle mi agradecimiento”, le dice al presidente en su carta la esposa de Carlos Ahumada Kurtz… Los dados mandan Serpiente Doble. Se viene dura la semana.

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