El PRI: achicado, asediado y dividido

Salvador García Soto

Casi no hay un priista de la cúpula que se sienta con libertad o que tenga la cola muy corta como para enfrentarse o resistirse a una petición de “cooperación”

Reza un refrán militar, convertido en albur por la jerga popular mexicana, que “en tiempos de guerra cualquier hueco es trinchera”; y en la guerra que viene en la próxima legislatura de la Cámara de Diputados, el PRI se ha convertido en el “hueco” en el que quiere refugiarse el Presidente para aprobar las reformas constitucionales que se ha propuesto para la segunda parte de su mandato y en las que el inquilino de Palacio ha puesto la mira en el priismo para que se convierte en su “partido visagra” y le dé los votos que necesita para alcanzar la mayoría calificada de dos terceras partes o 323 diputados.

El asedio de López Obrador en contra del PRI, con el que busca dividir a los más de 65 diputados priistas que integrarán la próxima legislatura, parte de la lógica de que el tricolor es el partido más dividido, comprometido y confrontado entre sus grupos internos, lo que lo hace, en la óptica de Palacio Nacional, “presa fácil” para tratar de quitarle algunos votos que le den a Morena y sus aliados la mayoría constitucional necesaria para modificar artículos de la Carta Magna. “Si se quisiera tener mayoría calificada, se podría lograr un acuerdo con legisladores del PRI, o de cualquier otro partido”, dijo el Presidente apenas dos días después de las elecciones.

La vulnerabilidad de los priistas la tiene bien diagnosticada López Obrador y radica primero en que la mayoría de los liderazgos de ese partido están sometidos y amedrentados, en la medida que varios de ellos tienen expedientes abiertos en la 4T, ya sea vía la Unidad de Inteligencia Financiera, la Secretaría de la Función Pública o en algunos casos hasta por la Fiscalía General de la República. Dirigentes nacionales, coordinadores parlamentarios, gobernadores, casi no hay un priista de la cúpula que se sienta con total libertad o que tenga la cola muy corta como para enfrentarse o resistirse a una petición de “cooperación” del Presidente.

Marcadamente los gobernadores son la principal apuesta de López Obrador para obtener los votos que necesita en la Cámara de Diputados, pues sabe que los pocos mandatarios estatales que le quedaron al PRI tras su estrepitosa derrota en 8 gubernaturas que perdió el 6 de junio, son fáciles de ser “convencidos” para pastorear a los diputados de sus entidades federativas en caso de que el Presidente se los pida.

El mismo dirigente nacional priista, Alejandro Moreno Cárdenas, que hoy cierra filas con la “Alianza legislativa” que formaron con el PAN y el PRD, ha sido varias veces presionado y amedrentado con investigaciones sobre su patrimonio, sus casas y propiedades en Campeche y con revisiones de sus cuentas en su paso por la gubernatura de ese estado. Hoy que “Alito” intenta resistirse a apoyar las reformas presidenciales, luego de su derrota en tierras campechanas, la gran incógnita es qué tanto aguantará el líder priista si es que regresan las presiones, las denuncias y golpeteos mediáticos y políticos y sobre todo la posibilidad de que una incondicional de López Obrador, como lo es Layda Sansores, se ponga a airear las cuentas públicas y los manejos financieros de su antecesor.

Pero en la situación en que se encuentran desde que los arrolló el tsunami de 2018, divididos, confrontados y abandonados por el que dijo que era su “salvador” y “renovador” Enrique Peña Nieto, los priistas no necesitan de mucha presión externa para traicionarse unos a otros. Ayer mismo se supo que los diputados electos del PRI fueron convocados, algunos de ellos aún sin recibir su constancia, para que votaran “voluntariamente” para elegir a Rubén Moreira Valdez como su nuevo coordinador parlamentario para la 65 Legislatura que inicia en septiembre.

Legisladores que acudieron ayer a la “primera reunión plenaria” de la próxima bancada del PRI en San Lázaro, dijeron a esta columna que los “encerraron” y que no hubo más opción que apoyar a Rubén Moreira, algo que muchos consideraron “un agravio y una imposición”, porque se trata justo del diputado que votó a favor de varias iniciativas del presidente López Obrador en la actual legislatura, aún en contra de la votación del partido. La premura con la que citaron e hicieron votar a los futuros diputados tricolores molestó además porque el PRI aún tiene a un coordinador legislativo como René Juárez, quien se recupera después de casi dos meses de internamiento por el Covid y de fuertes secuelas que le dejó la enfermedad.

“Parece que tenían prisa por amarrar la coordinación para Moreira, justo quien más ha votado y apoyado a la 4T, lo que anticipa que, aun cuando en el discurso se diga que los priistas no apoyaremos las reformas constitucionales de López Obrador en materia eléctrica, electoral y de la Guardia Nacional, en los hechos la votación promovida a favor del exgobernador de Coahuila parece ser parte de una negociación entre las cúpulas priistas y Palacio Nacional para garantizar, en su momento, que habrá diputados del PRI que voten a favor de las iniciativas presidenciales”, comentó a esta columna uno de los futuros diputados del priismo.

Así que mientras a los aliados del PVEM les dan de bofetadas con investigaciones a sus principales dirigentes, como Manuel Velasco –al más puro estilo del padrote que golpea a su trabajadora sexual— a los priistas, aún si necesidad de golpearlos, con las puras amenazas, el Presidente empieza a doblarlos al asegurarse un liderazgo afín a su proyecto en la persona del siempre negociante Rubén Moreira. Se diría que mientras los verdes se les da trato de meretrices desde el Palacio Nacional, a los priistas los tratan como cortesanas, que son más experimentadas y fáciles de convencer.

NOTAS INDISCRETAS…

En el tema de la Línea 12, nos dicen, al Presidente no le gustó mucho que desde la cancillería se estuviera respondiendo constantemente a los informes preliminares de los peritos extranjeros que contrató el gobierno capitalino. Las respuestas que hizo públicas el canciller Marcelo Ebrard, fueron percibidas desde Palacio Nacional como una “confrontación innecesaria” con los informes de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, y como un síntoma de “nerviosismo excesivo” del inquilino de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Y es que, comentan, a Marcelo lo buscó a inicios de esta semana un enviado de López Obrador para decirle que “estuviera tranquilo”, que no tenía de qué preocuparse y que no iba a ser el Presidente, que lo tenía como un colaborador leal, quien lo acusara y lo responsabilizara de esta tragedia. A pesar del mensaje presidencial, Ebrard siguió sacando mensajes y cartas en su cuenta de twitter para dejar en claro su posición sobre los informes preliminares, tanto el de DNV como el del Colegio de Ingenieros Civiles, que sostienen que las deficiencias y fallas en la construcción fueron una de las causas del derrumbe de trabes que causó la muerte de 26 personas. Y esa insistencia del canciller en defenderse y responder a algo que aún no es conclusivo, no le gustó nada al Presidente. ¿No será que Marcelo insiste en su necesaria autodefensa en esta coyuntura porque a él, a diferencia de Claudia Sheinbaum, no lo defiende ni le da tantos espaldarazos el Presidente?...Tras dos apariciones esta semana de la secretaria de Seguridad federal, Rosa Icela Rodríguez, en la conferencia mañanera para hablar de la vacunación en Baja California, no faltó quien se preguntara qué tenía que hacer la encargada de la seguridad pública en el país hablando de vacunas. La respuesta, nos dicen cercanos a la titular de la SSyPC, es que el Presidente le encargó a Rosa Icela, al igual que a otros secretarios de su gabinete, que se metieran a organizar y cuidar los procesos de vacunación en algunos estados de la República que tenían rezago en este tema. “Hay varios gobernadores que le aflojaron al tema de la vacunación y el Presidente mandó a sus colaboradores de más confianza a vigilar y acelerar la logística para que se retome el ritmo de vacunación que se tenía antes de las elecciones –en promedio de 700 mil vacunas diarias en el país— porque ciertamente se cayeron las cifras de vacunación tras las votaciones. Pero, además, dicen en el despacho de la Seguridad federal que si la Guardia Nacional está también participando en las jornadas de vacunación, ¿por qué les extraña que lo haga la secretaria?.. En la Comisión Nacional del Agua siguen pasando cosas extrañas con la licitación del proyecto del Presidente de la República en materia de agua para la Comarca Lagunera. Y es que a pesar de haberse anunciado desde el año pasado y tener ya aprobado y asignado el presupuesto para su desarrollo, el proyecto no avanza por los desaciertos y decisiones que están tomando en la Conagua. El pasado jueves 16 se publicó un nuevo fallo declarando desierta la licitación de esta obra por segunda ocasión, sin que la dependencia informe y justifique con transparencia las razones para desechar todas las propuestas de empresas que se presentaron y cumplieron con las bases de la licitación. Entre algunas compañías licitantes se asegura que estas decisiones erráticas están siendo tomadas por Alejandra Icela Martínez, la nueva Subdirectora de Administración de Conagua, y que detrás de ellas habría la intención de favorecer a empresas como ICA y sus filiales, así como algunas otras compañías que gozan de favoritismos por parte de funcionarios de la Comisión. El proyecto de la comarca consiste en la construcción de una presa para la Laguna que se considera necesaria y urgente para garantizar el abasto y el consumo humano e industrial en esta productiva región del país. Lo único que explica el que ya dos veces declaren desierta la licitación, insisten las compañías cuyas propuestas han sido desechadas ya en dos ocasiones, es que el resultado no favorece a la empresa consentida, por lo que ahora se prepara otra estragia para subsanar sus constantes errores y poder asignarla. Bien dicen que la tercera será la vencida y en caso de que no cumpla con las especificaciones, buscarán favorecer a alguna de sus filiales, aunque existen diversas opciones y empresas solventes y competentes de la zona. Bien haría el nuevo director de la Conagua, Germán Martínez, quien además antes de ser nombrado era el encargado de este proyecto, en revisar las decisiones que está tomando su subdirectora de Administración y algunos de sus allegados como José Socorro Gómez, director de Administración, no sea que apenas llegando a la dirección de la Conagua y cuando no acaba de acomodarse en la silla, a don Germán ya le estén metiendo goles sus subalternos. A menos que él también tenga empresas consentidas…Los dados mandan Escalera doble. La semana cumplió. 

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