El pleito Olga-Scherer empezó antes que el gobierno

Salvador García Soto

Scherer Ibarra ganó influencia y poder en Palacio Nacional

Todavía no tomaba posesión el presidente López Obrador, quien apenas había repartido los cargos e integrado su gabinete, cuando ya tenía fricciones, diferencias y confrontaciones en ciernes entre los miembros del equipo presidencial. Uno de esos pleitos irreconciliables, de los muchos que hoy existen entre el equipo del presidente, y que empezó incluso antes de que arrancara el gobierno de la 4T, es el que sostienen la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y el consejero Jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra.
 
Ya en el equipo de transición, antes del 1 de septiembre de 2018, los jaloneos entre Sánchez Cordero y Scherer comenzaron por un tema que después los llevaría a enfrentarse abiertamente: la interlocución y operación con el Poder Judicial, que reclamaba la nueva titular de Gobernación, a partir de su experiencia y conocimiento como ministra en retiro de la Suprema Corte, mientras que el Consejero Jurídico sostenía que por ser el encargado de la redacción y presentación de iniciativas de leyes y reformas constitucionales, debía ser él quien dialogara y operara con los ministros y magistrados.
 
Fue el 10 de agosto de 2018 cuando se hizo pública esa confrontación durante la primera visita de cortesía que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, realizó al edificio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Los ministros, encabezados todavía por Luis María Aguilar como presidente, recibieron al próximo mandatario, a quien invitaron a desayunar y después lo acompañaron en un recorrido para mostrarle las instalaciones del máximo recinto judicial, incluido el salón de plenos de la Primera Sala de la Corte, donde el futuro titular del Ejecutivo y los miembros del Poder Judicial se tomaron una fotografía para el recuerdo. A López Obrador lo acompañaban dos colaboradores de su equipo de transición: Olga Sánchez y Julio Scherer.
 
Esa visita la operó Olga Sánchez Cordero a quien el presidente le encomendó organizarla. Pero ocurrió que cuando López Obrador llegó al comedor de la Corte, donde se llevaría a cabo el desayuno, solo había designados 13 lugares: 11 para los ministros, uno más para el presidente y otro para la exministra Sánchez Cordero. No había ningún lugar asignado, ni personificador para el otro acompañante del presidente, Scherer Ibarra, quien ya estaba en el salón cuando tuvieron que improvisarle un lugar en la mesa, ante la incomodidad del momento.
 
A partir de ahí las diferencias entre Olga y Julio se volvieron un abierto enfrentamiento que se acentuó cuando el presidente decidió que quien se haría cargo de operar los temas de la Corte y la relación con el Poder Judicial, sería su consejero Jurídico. La ministra en retiro nunca aceptó del todo esa situación y mantuvo sus contactos y relaciones con sus antiguos compañeros, pero Scherer Ibarra adquirió cada vez más poder y se convirtió en la correa de transmisión entre el Ejecutivo y la Corte, a partir de un hecho clave: la operación que desplegó el consejero para conseguirle los votos suficientes al ministro Arturo Zaldívar para que se convirtiera en el nuevo presidente de la SCJN. Desde ahí, Scherer no sólo tuvo el control de esa relación con el Poder Judicial, sino que volvió al ministro presidente Zaldívar su aliado y se convirtió en el operador y el hombre que llama y presiona a los ministros propuestos por la 4T para conseguir sus votos en la discusión de temas difíciles o importantes para el presidente.
 
Fue tanto el poder y la influencia que ganó Scherer con el presidente que, en las actuales elecciones estatales, López Obrador le encargó a su consejero jurídico operar en Nuevo León. Fue Julio quien convenció a la candidata Clara Luz Flores de que rechazara las ofertas del PAN y del PRI y se volviera candidata por Morena. Y fue el primo del consejero Jurídico, Hugo Scherer Ibarra, quien después asesoraría en los inicios de su campaña a Clara Luz y quien la aconsejaría negar su participación en los cursos de la secta Nxivm y su reunión con el líder preso, Keith Raniere. En el equipo de la candidata morenista, que se desplomó al tercer lugar y hoy está fuera de cualquier posibilidad de ganar, atribuyen los errores de su estrategia de campaña a la asesoría de Hugo Scherer, y eso los llevó a distanciarse del consejero jurídico.
 
Este fin de semana se filtró en redes sociales un audio que difundió el columnista y compañero de estas páginas, Mario Maldonado, en el que se escucha al vocero de la secretaria de Gobernación, Omar Cervantes, decir lo siguiente: “Si logras colar esta te vistes de gloria conmigo y con la amiga de aquí. Que alguien diga que los Scherer abiertamente ya están apoyando a Adrián (de la Garza) en la recta final”.
 
Ayer el vocero Omar Cervantes salió a reconocer que el audio filtrado es su voz, pero aseguró que “es una frase aislada y sin contexto, sin fecha y sin terminar una idea clara, que sólo sugiere lo que los textos de las redes sociales y algunas columnas políticas hoy escriben, tratando incluso de afectar a la secretaria de Gobernación”. Cervantes dijo que quien filtró el audio “seguramente me espía, haciendo uso de sofisticada tecnología”, pero negó que haya alguna campaña suya en contra de los Scherer o que haya pedido a alguien publicar nada a nombre de la secretaria.
 
Pero en todo este contexto, en medio del clima enrarecido que rodea estas elecciones, ese audio tiene un doble efecto: primero confirmaría el alejamiento, ruptura o de plano traición que se dio con la candidata de Morena, Clara Luz Flores, que al hundirse en las encuestas fue prácticamente abandonada por Palacio Nacional; y segundo, porque evidencia que el pleito entre Segob y la Consejería Jurídica, que es apenas uno de muchos otros que hoy pueblan el confrontado y dividido gabinete de López Obrador, se recrudeció al calor de las campañas.

NOTAS INDISCRETAS…

Y aún en el fragor de la batalla electoral, a unas horas del cierre de campaña y cuando los números finales de las encuestas dicen que la competencia creció y se le pueden complicar las cosas a Morena este 6 de junio, los dos líderes morenistas en el Congreso de la Unión volvieron a la carga contra el gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, y confirmaron que el mandatario que logró una suspensión provisional de los jueces para evitar su detención, sigue siendo una espina clavada para la 4T. Primero el senador Ricardo Monreal anunció que va a solicitar a la Comisión Permanente que autorice un periodo extraordinario de sesiones en el Senado, con el fin de proponer y votar “la desaparición de poderes en el estado de Tamaulipas”. Monreal había dicho que sólo propondría utilizar esta facultad constitucional, una vez que la tuviera operada y consensuada, por lo que habría que pensar que el zacatecano ya tiene el voto de la oposición que le falta para que la Permanente apruebe un extraordinario. Si no fuera así y los morenistas no han conseguido ese voto que les falta, entonces Monreal estaría blofeando y atizando en contra de su enemigo declarado de Tamaulipas. Y para cerrar la pinza, el coordinador de los diputados de Morena, Ignacio Mier, solicitó ayer la presentación de una Controversia Constitucional en contra del Congreso de Tamaulipas, al que acusará ante la Suprema Corte de Justicia de “desacato” por no haber nombrado a un gobernador sustituto, a pesar del desafuero aprobado por la Cámara de Diputados en contra de Cabeza de Vaca y de la orden de aprehensión otorgada por un juez en su contra. Quién sabe cuál será el resultado electoral en Tamaulipas, y si la mayoría del Congreso local y las principales alcaldías las mantenga el PAN o las gane Morena. Pero lo que sí es un hecho es que, en cuanto pase el 7 de junio, la 4T volverá a azuzar a todos sus perros para lograr la cacería de Cabeza… Los dados mandan Serpiente doble. La semana se viene intensa.

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