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El mensaje de Checo Pérez

Salvador García Soto

En medio de tanta división y tanto dolor, un mensaje como el que envió Checo Pérez, al subirse al podio, es sin duda necesario y gratificante

En medio de un año lleno de enfermedad, dolor, dificultades y desesperanza para los mexicanos, el triunfo ayer de Sergio Checo Pérez, al ganar por primera vez un primer lugar en la Fórmula Uno, es una bocanada de esperanza. Ver a un mexicano que luchó por más de 10 años para lograr llegar a la cima, que enfrentó dignamente las derrotas y soportó duros reveses y rechazo, para después sobreponerse y demostrar su valía, es sin duda un mensaje que nos viene bien en estos momentos a todos los mexicanos que, como Checo, tenemos que aprender que aún en los momentos más oscuros, cuando todo parece en contra y se nos cierran todos los caminos, siempre habrá una posibilidad de vencer la adversidad, sobreponernos y demostrar de qué tamaño es nuestra fuerza y nuestra capacidad de superar la realidad por más dura y terca que ésta sea.

La imagen ayer del tapatío que levanta la copa en el primer lugar del pódium y al mismo tiempo se deshace en lágrimas porque sólo él sabe lo que le costó llegar a ese momento, es una buena forma para visualizarnos en este momento todos los mexicanos. Justo hoy que estamos asediados por la pandemia del Covid, dolidos por la triste pérdida de más de 108 mil mexicanos oficialmente —y casi tres veces esa cifra que lloraremos al final de este año— agobiados porque la situación económica y del empleo es cada vez más crítica y desesperados y hartos por el encierro y porque no podemos tener la libertad de vivir de la misma forma como lo hacíamos antes, debemos de pensar y poner nuestra fe y nuestra esperanza, en que hay una salida y en que, aún con todo en contra y con el dolor a cuestas, nos espera pronto una situación mejor y que si, nos cuidamos, perseveramos y sobrevivimos, en un futuro no muy lejano seremos más fuertes y resilientes, y podremos un día celebrar y tal vez también llorar cuando recordemos todo lo que nos costó llegar a ese momento.

Y es que por momentos este año que se acerca a su final nos parece tan largo y tan difícil, por todo lo que hemos tenido que vivir y aprender en unos cuántos meses, que no son pocos los mexicanos que quiere tirar la toalla y que, cansados y golpeados por esta pandemia, deciden o se ven obligados a rendirse y a tomar decisiones tan difíciles como dolorosas: desde la tristeza de despedir a un ser querido, cerrar un pequeño negocio que construyeron con años de esfuerzo y dedicación, hasta aceptar una reducción de salario o de plano tener que quedarse sin empleo y tratar de reinventarse en una nueva actividad para sobrevivir o tener que modificar todos los hábitos de vida y aguantar y vivir, desde el encierro, desde un reinicio de clases para los niños, adolescentes y jóvenes, hasta un aumento de la carga de trabajo para los padres y madres, junto con los problemas que han venido asociados a la difícil convivencia continua: el estrés, la angustia, la depresión y la violencia intrafamiliar.

Quien diga que estos últimos 10 meses han sido fáciles para los mexicanos o que “ya pasó lo peor, que ya domamos la curva y la pandemia y tenemos la situación controlada” no sólo se equivoca, sino que muestra una profunda insensibilidad y un profundo desprecio por la realidad dura y dolorosa que han vivido la mayoría de los mexicanos y los seres humanos en el planeta. Nada ha sido fácil ni normal para nadie en este 2020, nada ha solido ser como era antes ni volverá a ser lo mismo que en el pasado inmediato. No aceptarlo ni entenderlo sólo nos hará más difícil y complicado adaptarnos y movernos en la nueva realidad que nos dejará el Covid. Pretender que cuando todo esto pase, cuando la pandemia pueda ser controlada por una vacuna, la vida volverá a ser lo mismo, no sólo es un engaño y una falacia, sino una total irresponsabilidad cuando quienes lo afirman son justo los que detentan el poder y no fueron capaces de entender esta crisis ni estar a la altura de las circunstancias.

Por eso, en medio de tanta división y tanto dolor que hoy nos embarga a los mexicanos, en un momento que todavía es crítico por el número de contagios y de muertes que seguimos teniendo y que aparecen entre los más altos en el mundo, y a las puertas de un invierno que se avizora frío y doloroso porque perderemos aún a muchos más compatriotas por esta enfermedad, un mensaje como el que ayer nos envió Sergio Checo Pérez desde Bahrein, al subirse al podio por primera vez en un primer lugar después de 10 años de lucha y perseverancia y justo cuando su escudería acababa de despedirlo y despreciarlo, es sin duda necesario y gratificante.
Porque justo es lo que necesitamos en estos días, cuando aún nos faltan algunos meses para poder acceder a la vacuna contra el SARS-COV2 y sentir que logramos sobrevivir a toda esta angustiante y dolorosa situación, un mensaje de aliento, de ánimo y de esperanza, de alguien que más que decirnos con palabras vanas y con mentiras y discursos políticos demagógicos que “hemos superado la pandemia” o que “ya pasamos lo más difícil”, nos diga con su ejemplo que sí somos capaces de persistir, de luchar, de no rendirnos y de seguir peleando por lo que más queremos y valoramos en el mundo: la vida, la nuestra propia y la de todos aquellos a los que amamos. Por eso, ¡¡gracias, Sergio!!

NOTAS INDISCRETAS…

Una historia de rivalidad política y oposición política de más de 75 años, entre el PRI y el PAN, terminó oficialmente este fin de semana cuando el Consejo Nacional del partido blanquiazul autorizó a sus dirigentes hacer alianzas con su rival histórico, el priismo y con otras fuerzas políticas en aras de poder vencer a Morena y al gobierno de López Obrador en las elecciones estratégicas del 2020. Es cierto que, aún en bandos opuestos de la política y la ideología, los panistas y los priistas tuvieron sus momentos de acercamiento y de “concertacesiones” a partir del gobierno de Carlos Salinas de Gortari y sus reformas constitucionales entre 1988 y 1994; también es real que los primeros triunfos del PAN en las gubernaturas como Baja California y Guanajuato, no hubieran podido darse sin los “entendimientos” políticos entre las cúpulas del poder presidencial y los dirigentes blanquiazules de esas épocas. Incluso, es real que la llegada a la Presidencia de la República de Vicente Fox, el primer candidato de Acción Nacional en llegar a Los Pinos y sacar al PRI “a patadas” de la que entonces era la residencia presidencial, no se entendería sin la decisión y la operación a favor de la alternancia democrática, desplegada por el entonces presidente priista, Ernesto Zedillo Ponce de León, parte por convicción personal y parte por los acuerdos y pactos secretos que hizo con el gobierno demócrata de Bill Clinton a cambio de aquel “rescate financiero” que evitó la quiebra del país y de sus finanzas en la fatídica crisis de 1995. Y no menos cierto es que los dos gobiernos panistas de Fox y Felipe Calderón decidieron convivir y permitir la connivencia con el viejo sistema político del PRI, al que lejos de desmantelar y enterrar, decidieron adaptar a la nueva forma de gobernar del panismo, dando así lugar a lo que después se conocería como el PRI-AN y que sería explotado por figuras como el actual presidente López Obrador. Pero aún con todo eso, lo que ocurrió el sábado en el máximo órgano interno del panismo, no deja de ser un dato histórico y altamente relevante para la vida política del país. Que el PAN decida vencer décadas de diferencias, enfrentamientos y hasta persecuciones y muertes de algunos de sus militantes y dirigentes por parte del viejo régimen, para dar paso ahora a una serie de alianzas con el PRI en al menos 150 distritos electorales federales y en algunos de los 15 estados que elegirán gobernador el próximo año, es algo digno de mencionar y analizar porque confirma una cosa: hoy el enemigo de la derecha panista no es el viejo PRI, debilitado y desgastado tras su fracaso y su estridente derrota de 2018; hoy, de cara a lo que viene en 2021 el enemigo a vencer para la oposición panista es Morena y su 4T. Y la alianza PAN-PRI que en muchos distritos y estados resultará sin duda poderosa, es la única forma que tienen los dos partidos de enfrentar al partido de López Obrador y tratar de arrebatarle la mayoría en la Cámara de Diputados, porque de lo contrario terminarán arrasados ellos y el país en el control total del proyecto y la forma de gobernar del lopezobradorismo… Se baten los dados. Escalera doble. La semana promete. 

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