El narcotraficante más buscado de México y el mundo, Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, por quien el gobierno de Estados Unidos pedía 15 millones de dólares de recompensa, cayó abatido por elementos del Ejército mexicano que tenían varios días siguiéndole la pista en la sierra sur de Jalisco, donde solía moverse y esconderse el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

La madrugada de este domingo, tras varios días de búsqueda, el operativo coordinado por la Secretaría de Seguridad y Participación Ciudadana, a cargo de Omar García Harfuch, ubicó en una casa del municipio de Tapalpa al capo, a quien llevaban varias semanas siguiendo de cerca en la zona serrana con información de inteligencia del gobierno de México y también de agencias de Estados Unidos.

Tras un enfrentamiento armado, después de las 8 de la mañana comenzó a circular la noticia de la caída y muerte del capo más violento y cuyo cártel tenía hoy el mayor control y presencia en la República mexicana, y cuya captura o muerte era una de las peticiones y presiones más urgentes y apremiantes del gobierno de Donald Trump hacia México y hacia el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Y aunque la reacción del ejército de sicarios del Cartel Jalisco Nueva Generación comenzó a sembrar el caos desde esta mañana en Guadalajara, Puerto Vallarta y varios municipios más de Jalisco, con la quema de autos y camiones, bloqueos, incendio de comercios y caos en los aeropuertos de las dos ciudades jaliscienses, las autoridades estatales y federales intentan controlar la situación y el caos sembrado por los narcotraficantes que también se extendía ya a otras entidades controladas por ese grupo delictivo.

Michoacán, Tamaulipas, Guanajuato, entre otros estados, también reportaban este mediodía escenas de incendios, bloqueos y miedo a la población por parte de los grupos armados del CJNG, que reaccionaban así a la caída del capo Mencho que fundó y dirigió este Cártel a partir de 2011, cuando tomó el control de una facción del Cártel de Sinaloa, para el que había trabajado hasta entonces. Las escenas de caos y terror se reproducían en calles y avenidas de esas entidades, aunque desde el gabinete de Seguridad federal ya se está coordinando una respuesta con las policías estatales y municipales.

A reserva de que se conozcan más detalles del abatimiento del narco más violento y buscado, sin duda su caída a manos de una célula de élite del Ejército mexicano es un primer gran logro para la presidenta Sheinbaum y para su gobierno, ante las presiones que enfrenta del gobierno de Donald Trump para eliminar objetivos, capos y laboratorios clandestinos de éste y otros Cárteles a los que la administración estadounidense ha catalogado de “terroristas” y ha ofrecido incluso entrar a territorio mexicano para abatirlos.

La caída del Mencho, en ese sentido, le dará un respiro y seguramente también un voto de confianza a la presidenta Sheinbaum desde Washington, donde muy seguramente colaboraron con la información de inteligencia para ubicar la casa de seguridad en la que se ocultaba Nemesio Oseguera en el turístico municipio de Tapalpa, uno de los muchos lugares que tenía bajo su control político y económico el narcotraficante que operaba desde esa región sur de Jalisco.

Veremos cómo reacciona la Casa Blanca ante este primer objetivo cumplido por el gobierno de México y si, como todo indica, éste será el primero de los varios golpes grandes que vendrán en contra de los principales capos que hoy tienen sumida en la violencia a Sinaloa, como los hijos del Chapo, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, quienes dirigen actualmente "La Chapiza” y se enfrentan por el control de Sinaloa y de ese cártel a “La Mayiza”, cuyos líder, Ismael Zambada Sicairos, "El Mayito Flaco", también está en la lista de los objetivos prioritarios para Estados Unidos.

Por lo pronto, la muerte del Mencho a manos de autoridades mexicanas, coordinadas seguramente en el operativo con las agencias estadounidenses, confirma que finalmente la presidenta Sheinbaum habría tomado la decisión de ir en contra de los grandes capos, tal y como se lo exigía Trump desde hace varios meses; y con esa decisión la doctora no sólo frenaría las amenazas intervencionistas de la administración trumpista, sino que también estaría marcando, ahora sí, una distancia visible e innegable con la política de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, que se negó en su gobierno, y seguía negándose, a que México colaborara con Estados Unidos para el abatimiento o detención de los criminales que mantienen asolados a los mexicanos y controlado a buena parte del territorio nacional.

@SGarciaSoto

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