El apretado triunfo del ultraderechista colombiano, Abelardo de la Espriella, con las apresuradas felicitaciones del presidente y el secretario de Estado de los Estados Unidos, representa la confirmación y consolidación de la estrategia de la Casa Blanca para impulsar la tendencia política hacia la derecha en los gobiernos de América Latina. El viraje político en Colombia y en otros países de la región que conformaban el bloque de la izquierda latinoamericana, forma parte de la llamada “doctrina Donroe”, con la que Donald Trump ya no sólo reclama “América para los americanos”, sino que impulsa e instaura, por la vía electoral, gobiernos incondicionales y afines a la ideología de MAGA y del Trumpismo.

El nuevo modelo político de derechización que Washington le está imponiendo a la región comenzó a ensayarse en El Salvador, con Nayib Bukele, y de ahí se ha continuado a Argentina, con Javier Milei en 2023; Ecuador, con Daniel Noboa en 2023; Bolivia con Rodrigo Paz en 2025; Chile en 2025 con José Antonio Kast; Honduras con Nasry Asfura, y ahora Colombia con el triunfo De la Espriella el pasado domingo, aunque la izquierda del presidente Gustavo Petro y del candidato Iván Cepeda aún no reconocen del todo la derrota.

Todos esos países donde ha ganado la derecha se están alineando a las políticas de Donald Trump y forman parte del llamado “Escudo de las Américas”, que es la nueva alianza derechista y ultraderechista de América Latina, con la que el presidente estadounidense busca enfrentar y acabar con el bloque socialista que llegó a dominar la mayoría de países latinoamericanos, a partir del impulso de Venezuela y Cuba, que en 2004, bajo el auspicio de Hugo Chávez y de Fidel Castro, se conformó como el ALBA o la “Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América”.

Hoy con la estrategia trumpista solo quedan dos gobiernos de izquierda en la región, el de Luis Inacio Lula con su Partido del Trabajo en Brasil, donde hay elecciones presidenciales en octubre próximo, y el de Andrés Manuel López Obrador y la presidenta Claudia Sheinbaum con Morena en México, donde en 2027 habrá elecciones de Congreso y de la mitad de las gubernaturas estatales del país.

A partir de lo que se ha venido observando en el ascenso de nuevos gobiernos de ultraderecha en la región, ya puede hablarse de un “Manual Trump contra la izquierda” que se está aplicando en los países con gobiernos de izquierda populista que ahora están cayendo en el extremo de una derecha radical.

El primer paso, según lo que ha venido sucediendo en el gobierno de Donald Trump, es la presión a los gobiernos de izquierda que empieza con investigaciones por vinculación al crimen organizado en contra de los gobernantes izquierdistas. Desde Washington y utilizando al Departamento de Estado como ente investigador junto con las agencias estadounidenses como la CIA, la DEA, el Homeland Security o incluso el Departamento del Tesoro, se lanzan acusaciones y expedientes ya sea por apoyo al narcotráfico, lavado de dinero o incluso corrupción, contra figuras claves del gobierno y de sus partidos, primero contra el primer círculo de colaboradores de los presidentes e incluso contra familiares directos.

Luego viene el aviso, con la filtración de información y documentos oficiales a la prensa estadounidense y a la de los países de izquierda para crear un movimiento de opinión pública adverso a los gobernantes y a sus partidos, en donde se habla desde la cancelación de visas estadounidenses a políticos del régimen, hasta investigaciones por narcotráfico o narcoterrorismo, de tal modo que la imagen de los izquierdistas gobernantes empieza a ser cuestionada desde la Casa Blanca.

El siguiente paso, previo a las elecciones en esos países, consiste en identificar y apoyar un líder radical antiizquierda, preferentemente de origen empresarial, que se identifique con la ultraderecha y que represente un alto contraste con el populismo socialista. El elegido por Washington tendrá que estar a favor de la libre empresa, en contra de la agenda woke, seguidor del cristianismo profesante, a favor de las armas para defensa de ciudadanos y en contra de los cárteles de droga. Y lo más importante: totalmente de acuerdo con los valores estadounidenses y el “american way of life” y que reconozca el predominio de los Estados Unidos en la región y use un lenguaje estridente en contra de la izquierda y a favor del darwinismo social, la globalización y sin discurso soberanista, además de promotor del capital financiero.

A partir de que cumplan con esas características empiezan a impulsar y apoyar los perfiles que son revisados y avalados por Washington para hacerlos crecer y meterlos a la competencia electoral. A través de sus embajadas y agencias en cada país empiezan a promover bloques políticos antiizquierda. Al bloque de la derecha o ultraderecha le ponen un líder y utilizan las redes sociales como el mecanismo para consolidar el ambiente antiizquierdista, moviendo los algoritmos de redes sociales estadounidenses como Tik Tok, X, Instagram, Facebook y You Tube, con las que dominan y moldean la conversación digital para atacar y contrarrestar las redes de bots progobiernistas.

La estrategia del trumpismo va más orientada a la clases medias porque saben que son las que definen elecciones. Los sectores más pobres, que usualmente son rehenes o clientelas de los gobiernos de izquierda y sus programas sociales, no son tomados en cuenta y el objetivo se centra en las clases medias y altas, en donde se concentra la mayor inconformidad o crítica hacia los gobiernos de izquierda.

Con todo eso que se ha visto claramente en los países en donde la derecha y la ultraderecha están ganando en los últimos años y meses, queda claro que el viraje político que hoy está ocurriendo en América Latina ya no es necesariamente producto de lo que solía llamarse “la ley del Péndulo”, sino más bien es parte de una estrategia, bien sistematizada y aplicada como manual por el gobierno de Donald Trump, que hoy quiere una América alineada ideológica y políticamente con su proyecto político. Y a juzgar por el resultado en Colombia, lo está logrando sin mayores resistencias y hoy solo le quedan dos reductos importantes a la izquierda: México y Brasil, en donde es seguro que ese manual trumpista ya está en marcha y van a la caza de los dos gigantes latinoamericanos.

NOTAS INDISCRETAS…

Hasta Palacio Nacional, a la oficina de la Presidenta, llegó una solicitud de audiencia del senador Adán Augusto López que pidió, desde hace más de una semana, tener un encuentro con la mandataria. Según nos dicen la respuesta de la doctora fue que ella no iba a recibir al tabasqueño y le pidió al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, que atendiera a Adán Augusto. ¿Será que más que negativa el mandar al senador con Harfuch es también mensaje de la presidenta?...Por cierto que las denuncias de trabajadores del gobierno de Sinaloa, que el pasado 16 de junio acusaron haber sido presionados para que subieran una fotografía de Rubén Rocha Moya a sus redes sociales, felicitando al gobernador con licencia por su cumpleaños, llegaron también a Palacio Nacional y causaron molestia y enojo, al grado de que nos dicen que el secretario particular de la presidenta, Carlos Augusto Morales, recibió indicaciones específicas de hablar con la gobernadora interina, Yeraldine Bonilla, para pedirle que parara cualquier orden o indicación en ese sentido a los burócratas sinaloenses. Casi casi le dijeron a la interina que despacha en Culiacán: “no nos ayudes comadre”…Antes de viajar a México, donde acudirá el jueves 25 al partido de la selección española en Guadalajara, además de ser recibido por la presidenta Claudia Sheinbaum, el Rey Felipe VI de España encabezó ayer en el Club Madrid de la capital española el encuentro Diálogo Anual de Políticas, al que asistieron ex jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo. Y ahí el monarca español saludó al expresidente Felipe Calderón, quien se acercó al Rey Felipe para estrecharle la mano y comentarle sobre su visita a México. A ver si el próximo jueves cuando llegue a Palacio Nacional no se niegan a darle la mano al rey, por aquello de que ya lo tocó Calderón…Los dados mandaron Escalera. Seguimos subiendo.

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