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El caos de la vacunación en México

Salvador García Soto

Los encargados de darnos certeza con el suministro de la vacuna están lucrando políticamente con el dolor

Si el llamado “Plan Nacional de Vacunación contra el Covid19” ya generaba muchas más dudas que certezas en medio del agravamiento de la pandemia en México --al grado de que especialistas ponen en duda que realmente haya un plan eficaz y estructurado-- ayer hubo varias noticias alarmantes que confirman el caos y el desorden absoluto con el que el gobierno pretende llevar una vacuna cada vez más lejana e incierta para los mexicanos.
 
Primero, el anuncio del presidente de que siempre no llegarán la cantidad de vacunas que su gobierno decía haber comprado y comprometido con el laboratorio Pfizer, en total 34.4 millones de dosis, porque según el mandatario “la ONU le ha pedido a Pfizer que baje sus entregas a los países en los que se tiene contrato, como es el caso nuestro” para evitar acaparamiento y que se den esas vacunas a “países más pobres2. Sin dar detalles de la supuesta orden de la ONU, López Obrador dijo que esas vacunas serán repuestas y que no cambia su plan de vacunación, porque conseguirán vacunas rusas y chinas, aunque no dio cantidades ni tiempos para la supuesta reposición, en algo que genera demasiadas dudas.
 
Y justo en medio del extraño anuncio presidencial, anoche se confirmó la renuncia de la encargada del citado Plan Nacional de Vacunación, Miriam Esther Veras Godoy, directora del Centro Nacional de Salud para la Infancia y la Adolescencia y quien era una pieza clave para la estrategia de repartición y suministro de la vacuna contra el Covid en los próximos meses. La Secretaría de Salud confirmó la salida de la funcionaria, pero no dio a conocer las razones de tan intempestiva renuncia y, como en los viejos tiempos, se limitó a decir que fue “por motivos personales”.
 
El que la encargada nacional se baje de esa manera del cargo solo confirma el caos interno que hay en la dependencia y en los planes de vacunación, en donde se habla de un enfrentamiento cada vez más fuerte y abierto entre el subsecretario Hugo López Gatell y el canciller Marcelo Ebrard. Versiones internas de Salud atribuyen la salida de Veras Godoy a la molestia de López Gatell porque la doctora, con una amplia experiencia de más de 30 años en el sector salud, se había acercado más al equipo de Ebrard y atendía instrucciones del canciller.
 
Por si esos dos hechos no fueran suficientes para confirmar que en México la vacuna contra el Covid dista mucho aún de ser una salida y una solución a la grave crisis de la pandemia que sigue registrando sus contagios, muertes y hospitalizaciones más altos desde que llegó la enfermedad a este país, ayer se confirmó la politización y el lucro electoral que el gobierno de López Obrador pretende hacer del suministro de la vacuna. Por encima del personal médico que aún falta de recibir sus dosis de vacunación, los llamados “Servidores de la Nación”, que no son otra cosa que la estructura política y electoral del lopezobradorismo y de Morena con el reparto de los apoyos sociales, comenzaron a ser vacunados porque serán parte de las “Brigadas de vacunación” que llevará la dosis, con todo y uniforme del gobierno en el color guinda del partido oficial, a los adultos mayores de toda la República, que serán vacunados incluso en las oficinas donde se reparten los programas sociales del gobierno. ¿Así o más cínico el uso político y clientelar de la vacuna contra el Covid?
 
A todo eso hay que sumar los casos, cada vez más frecuentes de favoritismo y tráfico de influencias de personas y funcionarios, en la mayor parte de los casos cercanos a gobiernos morenistas, que son vacunados a pesar de no ser ni personal médico ni corresponderles en estos momentos recibir la dosis. Tan solo ayer se denunciaron los casos de una regidora de Morena en Acapulco, Patricia Batani Giles, que presumió en sus redes sociales que ya había sido vacunada en el Hospital General del puerto, y el de un empleado de Pemex y ex candidato de MC, Javier Gómez Pichardo, que indebidamente recibió la vacuna el Hospital General de Tula, Hidalgo, y que también lo presumió con cinismo.
 
Con todo esto empieza a ser cada vez más claro e inocultable que al gobierno de López Obrador no sólo se le descontroló y desbordó la pandemia que está en su peor momento casi un año después de haber llegado a México, que además la crisis económica y la recuperación serán más duras y seguirá golpeando a las empresas y a los trabajadores y el empleo ante la cerrazón y la falta de apoyos económicos y fiscales que el gobierno considera “un lujo”, sino que en estos primeros días del 2021, a los que muchos veían con esperanza por la llegada de las vacunas, se están volviendo más negros e inciertos que los del todo el infortunado 2020.
 
La pesadilla está muy lejos de terminar para los mexicanos y, mientras algunos países en el mundo, ciertamente los más ricos, empiezan ya a ver la luz con avances importantes e impresionantes en su vacunación, aquí seguimos y seguiremos todavía por casi todo este año sumidos en la incertidumbre, la tensión y la angustia, mientras los encargados de darnos certeza y alguna luz de esperanza con la repartición y el suministro de la vacuna, están jugando a lucrar políticamente con el dolor de millones de mexicanos y sus familias, se están grillando y peleando unos a otros en el mismo gabinete y lo peor, están alargando y abultando cada día, con una ineptitud que apunta a negligencia criminal, la espera para recibir una vacuna y las cifras de mexicanos que han muerto y morirán en esta tragedia humanitaria.

NOTAS INDISCRETAS…

Sin salir aún del huracán que desató su cuestionada exoneración del general Salvador Cienfuegos, el fiscal Alejandro Gertz Manero empezó ayer a soltar, con varios días de retraso, las acusaciones y judicializaciones de los nuevos imputados en el Caso Lozoya. El primer expediente que fue turnado a un juez, fue el de Jorge Luis Lavalle, el ex senador panista al que ya le dieron incluso un citatorio para que acuda a declarar en el tema de los presuntos sobornos que Emilio Lozoya dice haberle entregado en maletines llenos de dinero a través de su secretario Rafael Caraveo. Anoche fuentes de la FGR adelantaban que también están listos ya los expedientes de otros políticos y ex senadores acusados por Lozoya y mencionaban los nombres de dos panistas que son actualmente gobernadores en funciones: Francisco Domínguez, de Querétaro, y Francisco García Cabeza de Vaca, de Tamaulipas. ¿Será que veremos a los dos mandatarios preparando su defensa legal en tribunales?... En todo el tema del caso Cienfuegos muchos dicen que Marcelo Ebrard quedó mal parado por sus declaraciones de que sí habría un juicio real contra el general Cienfuegos y que no hacerlo “sería un suicidio”. Y puede que el canciller haya tenido que dar maromas para justificar la exoneración del militar. Pero lo que muchos no están tomando en cuenta es que, por más que vean un ridículo público en la actuación del secretario de Relaciones Exteriores en todo este asunto, Marcelo quedó muy bien, estupendamente bien ante el actor crucial de este sexenio: el Ejército mexicano, además de que demostró su lealtad ciega y total al presidente López Obrador. Esas dos cosas que quizás hoy lo hagan dar maromas, le van a servir y mucho a la hora de los golpes para la sucesión presidencial. Por algo en toda su operación para traer las vacunas, a cuenta gotas y con cancelaciones ahora de Pfizer, el canciller se ha hecho siempre acompañar, para las fotos y el video, de dos militares a su lado, y junto a ellos repite una y otra vez: “misión cumplida”, ahora a su frase sólo le añadirá “mi general”… Los dados mandan Serpiente doble. La semana viene dura.

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