AMLO abrió fuego contra los jueces

Salvador García Soto

En el Poder Judicial y en los círculos jurídicos y académicos, se interpretaron sus acusaciones como un intento de linchamiento y una intromisión del Ejecutivo

El discurso del presidente López Obrador en contra del juez federal Juan Pablo Gómez Fierro, al que acusa de obedecer a “intereses” al otorgar 11 suspensiones provisionales en contra de su reforma eléctrica, abrió ya una confrontación entre poderes en la que el titular del Ejecutivo está poniendo en duda, con acusaciones y señalamientos públicos, el trabajo de los juzgadores del Poder Judicial. La respuesta del ministro presidente de la Suprema Corte y de la Judicatura Federal, Arturo Zaldívar, defiende la autonomía y la libertad de los jueces y conmina al presidente a utilizar los cauces legales para solicitar que se revisen los fallos del citado juez en materia de Competencia Económica.

La tardanza inicial del presidente del Poder Judicial, ante los primeros ataques de López Obrador el pasado viernes, a los que respondió 38 horas después con un mensaje en su Twitter, se vio compensada ayer con una respuesta rápida y puntual de Zaldívar a la carta que le mandó ayer lunes el jefe del Ejecutivo al ministro presidente, en la que volvía a poner en duda las suspensiones otorgadas por el juez Gómez Fierro y le solicitaba investigar al juzgador. “Como procede en estos casos su carta será remitida al área correspondiente del Consejo de la Judicatura federal para que, de existir elementos para ello, se abra la investigación que en su caso procediera, con pleno respeto a la autonomía e independencia de la función jurisdiccional, así como de las garantías que la protegen”, le contestó el presidente de la Corte.

La respuesta directa y contundente de Zaldívar al presidente, deja en claro que las expresiones del presidente de la República sí causaron molestia en el Poder Judicial en donde perciben un intento deliberado del mandatario federal por “linchar públicamente” a un juzgador porque sus fallos afectan la aplicación de la Ley de la Industria Eléctrica. No es la queja presidencial sobre el trabajo de un juez, a la que tiene derecho y que puede realizar mediante una denuncia formal de su consejero jurídico ante el Consejo de la Judicatura; es el tono y la forma que utilizó el presidente, en su tribuna de las conferencias mañaneras donde López Obrador acusa, juzga y sentencia al mismo tiempo, lo que molestó a las cúpulas judiciales del país.

Porque López Obrador lleva dos días acusando públicamente que el Juez Juan Pablo Gómez está otorgando las suspensiones a las empresas que se han amparado por “favorecer intereses”, pero hasta ahora no ha presentado una sola prueba de lo que sugiere como un tema de corrupción del juzgador federal. Por eso la respuesta del presidente de la Corte es que a la solicitud del presidente se le dará el trámite normal que tiene cualquier otra denuncia o impugnación a un juzgador y sólo si se encuentran los elementos y pruebas suficientes, se procederá a indagar al juez Gómez Fierro, garantizándole sus garantías de independencia y autonomía en sus decisiones.

En corto, de acuerdo con funcionarios del Palacio Nacional, López Obrador asegura que al juez Gómez Fierro “lo han centaveado” para que falle en favor de las empresas y otorgue las suspensiones porque, según afirma el presidente, esos jueces de Competencia Económica están ligados a los empresarios de los que reciben “incentivos económicos”. De eso está convencido el presidente, aunque no se sabe con exactitud hasta qué punto tiene pruebas o sustento y si algún área del gobierno, como la Unidad de Inteligencia Financiera, haya encontrado algo en las cuentas del mencionado juzgador federal.

Por lo pronto, lo cierto es que López Obrador abrió fuego directo contra un juez federal y provocó que en todo el Poder Judicial y en los círculos jurídicos y académicos del país, se interpretaran sus acusaciones públicas como un intento de linchamiento y una intromisión del titular del Ejecutivo a las funciones y facultades de otro poder. Porque si el presidente tiene una sospecha fundada de que el multicitado juez actuó por motivaciones económicas o de otro tipo, bastaba con que hubiera mandado a su consejero Julio Scherer a presentar una denuncia sustentada con las pruebas ante la Judicatura Federal.

Pero elevar el tono y el tema a la picota pública en que se ha convertido la mañanera, tiene claramente otro tipo de intenciones. Por un lado, intenciones políticas, para abonar con miras a las próximas elecciones a su discurso de victimización y ataque de los “conservadores”, incluidos algunos jueces, que lo quieren dañar y frenar su transformación; y por otro lado autoritarias, porque pretende descalificar a la institución judicial y al Poder del que forma parte para tratar de convencer a sus fanatizados seguidores que él único poder honesto es el suyo. Veremos si López Obrador tiene algo real en contra del juez o si todo ha sido un blofeo perverso y autoritario.

NOTAS INDISCRETAS…

Por alguna extraña razón el empresario gasolinero William Karam sigue gozando de una especie de “patente de corso” que lo protege de acusaciones, denuncias y hasta órdenes de aprehensión en plena 4T. Que Karam estuviera protegido y fuera intocable en los sexenios pasados, especialmente en el de Peña Nieto, es perfectamente entendible por su cercana relación con el expresidente y con personajes como Emilio Lozoya, a los que se dice que incluso financiaba y apoyaba con departamentos en Polanco. Lo que parece inexplicable es que ahora, cuando se supone que las Fiscalías han cambiado y están en manos de fiscales “autónomos”, no se entiende por qué varias denuncias que han sido presentadas y judicializadas en contra de Karam simplemente no se mueven y parecen protegidas desde las mismas fiscalías, tanto la General de la República como la de la Ciudad de México. Ese es el caso de la denuncia que hace un año, el 12 de marzo de 2020, presentó el empresario tabasqueño Carlos Cabal Peniche, en contra de William Karam y Alejandro Capdeville, a los que acusa del delito de fraude procesal en su contra por haber falsificado, en un juicio mercantil, su firma en un pagaré por 15 millones de pesos que pretendieron hacer valer durante los años en que él estuvo fuera del país, cuando fue acusado por delitos bancarios, y tuvo que huir a Australia. Cabal asegura en su denuncia que William Karam aprovechó su ausencia para falsear su firma en el pagaré y hacer parecer que él había aceptado un presunto adeudo con el grupo gasolinero Hidrosina. A pesar de varias denuncias interpuestas por la falsificación, el tema se ha mantenido estancado y el año pasado Cabal Peniche interpuso una nueva denuncia en la que, además de Karam, acusa al empresario sonorense Alejandro Capdeville, por haber utilizado el mismo caso del pagaré falso para denunciar a Cabal por un adeudo que, con intereses moratorios, había pasado de 15 a 153 millones de pesos. Lo más extraño de todo es que la denuncia del empresario tabasqueño no se ha movido desde hace 12 meses en la Fiscalía General de Justicia de la CDMX en donde parece que el empresario Karam tiene algún tipo de protección; lo mismo ocurre con otras denuncias en contra del dueño de Hidrosina que están frenadas desde hace más de un año en la Fiscalía General de la República. ¿Será que el señor Karam sí logró tener una influencia y protección transexenal en la 4T?... El estado de Querétaro se mueve. La disputa por la gubernatura de ese estado, que parecía ya definida a favor del PAN y de su candidato Mauricio Kuri se está moviendo. Dos encuestas recientes, una de Parametría, que dirige Francisco Abundis, y otra de Consulta Mitofsky, de Roy Campos, registran un crecimiento importante de la candidata de Morena a gobernadora, Celia Maya, que se acerca al todavía puntero Mauricio Kuri, del PAN. Lo que más llama la atención en los dos sondeos, es que la enorme ventaja con la que arrancó Kuri se empieza a cerrar. Parametría, que fue encuesta en vivienda, ubica a Celia Maya a solo 5 puntos de diferencia del panista. Kuri aparece con una preferencia efectiva de 38% mientras que Maya ya tiene 33%. En la de Consulta la diferencia entre el primero y el segundo lugar es de 8 puntos, pues Kuri aparece con 32.6 contra 23.8 de Celia. No hay aún una explicación formal para este fenómeno en el que Morena recupera terreno en un estado que parecía perdido para la 4T, pero parece ser que los golpes y escándalos de corrupción, que ha reactivado el gobierno de López Obrador a través de expedientes de la FGR y que llegaron a tocar en su momento al gobernador panista Francisco Domínguez y a su muy cercano amigo y compadre, el gobernador de Tamaulipas, Francisco García cabeza de Vaca, están surtiendo efecto y le pegan al candidato del PAN en Querétaro, mientras benefician a una candidata como Celia Maya a la que nadie volteaba a ver ni le apostaba, incluso dentro de la 4T…Los dados mandan Serpiente. Caída libre.

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