En una época en la cual la política parece haber dejado de lado a la ciencia, a la reflexión y a la racionalidad en aras de una polarización destructiva, resulta obligado construir espacios para el pensamiento, la propuesta rigurosa y el diálogo plural.
Como quería el recientemente fallecido Jürgen Habermas, la democracia también es conversación, convencimiento, la construcción colectiva de las decisiones públicas. Por eso, dentro de Movimiento Ciudadano, como hace siete años, volvimos a lanzar —por segunda vez— el Consejo Consultivo Ciudadano, Pensando en México.
Un espacio de análisis de los principales problemas nacionales, libre e independiente, con una vocación democrática, o sea, con ganas de construir respuestas que todavía no tenemos.
¿Cómo podríamos tener respuestas hechas si estamos viviendo “la gran encrucijada de la humanidad”? como ha advertido Luigi Ferrajoli. Una época marcada por la crisis climática, el riesgo de guerra nuclear, el aumento de las desigualdades, la violencia criminal extendida y persistente, la migración forzada y el resquebrajamiento de las democracias.
Una época tensa, ansiosa y desesperanzada en la que los más jóvenes, las últimas dos generaciones de entre siglos, en todas partes del mundo se preguntan ¿hay un futuro mejor que el mundo heredado por nuestros padres?
Subrayo el hecho: es una pregunta que flota sobre las conciencias de los jóvenes en Europa, en Estados Unidos, en América Latina y por supuesto las y los jóvenes mexicanos.
La gran pregunta nos obliga a tomar lecciones del pasado; cuando aquellas sociedades que salieron del infierno de dos guerras mundiales y del Holocausto pudieron, por fin, articular un gran acuerdo interno e internacional, se basó en reglas y derechos, en la búsqueda de prosperidad y de bienestar duraderas.
Aquel gran acuerdo edificó a los Estados de Bienestar que, por cierto, México nunca tuvo y tampoco tiene. Por eso, necesitamos repensarlo, reconsiderarlo y actualizarlo frente a nuevas realidades tecnológicas, sociales y ambientales. Y ese, es el sentido profundo de nuestro Consejo.
Se trata de acompañar la toma de decisiones en todos los espacios donde Movimiento Ciudadano tiene responsabilidad y representación, dotándolo de mejores ideas, con visión de largo plazo: construir un Estado de Bienestar en democracia.
¿Qué políticas de vivienda accesible para la generación excluida del mercado inmobiliario? ¿Cómo avanzar hacia un sistema de salud preventivo, apoyado en la innovación científica y tecnológica? ¿Cómo garantizar que la revolución digital genere oportunidades y no nuevas desigualdades? ¿Cómo diseñar ciudades más habitables? ¿Cómo construir un sistema de cuidados que reconozca el trabajo no remunerado? ¿Cómo conciliar crecimiento económico con sostenibilidad ambiental?
Las respuestas deben traducirse en legislación, programas, financiamiento y decisiones públicas, pero articuladas en torno a nuestro gran objetivo social y democrático.
Ya existen ejemplos que muestran que es factible alcanzar metas que parecían imposibles. En Nuevo León, la pobreza extrema ha sido prácticamente erradicada y nueve de cada diez personas tienen acceso a servicios de salud. En Jalisco, nueve de cada diez personas tienen acceso a una alimentación nutritiva y de calidad, y la entidad ha alcanzado una eficiencia terminal en educación media superior superior al 96%.
Tal es el objetivo de este Consejo. Reitero mi gratitud a las y los consejeros que aceptaron asumir esta responsabilidad: gracias por su compromiso, por su tiempo y por su disposición a acompañarnos en una aventura en medio de tanto autoritarismo y adversidad.
Queremos sacar al país de la polarización enfermiza proponiendo una alternativa, una utopía factible, donde quepa la pluralidad de toda la nación.
Economista. @Chertorivski

