Respuestas al estimado Presidente

Sabina Berman

Vaya, ni el presunto violador se atreve a defenderse: solo camina por los trámites de su registro para candidato, con los labios bien apretados

1. En su conferencia mañanera del jueves pasado, usted, estimado Presidente, preguntó por qué vuelven a interrogarlo sobre Salgado Macedonio

“Ya chole”, exclamó. 

Le respondo, estimado Presidente. Le preguntan a usted porque usted es la única persona de todo el extenso y variado país que está defendiendo la candidatura de un presunto violador. 

Vaya, ni el presunto violador se atreve a defenderse: solo camina por los trámites de su registro para candidato, con los labios bien apretados. 

2. Pregunta usted, Presidente, por qué las acusaciones contra Salgado se escuchan hasta ahora a nivel nacional, en época electoral

Ah, estimado Presidente, en esto tiene razón. Resulta que es en época electoral cuando se lanza sobre los candidatos a puestos de poder una luz intensa, para escrutar quiénes son; y Salgado resultó ser un señor con 5 denuncias de violencia sexual, cada una de ellas presentada ante un tribunal de justicia en un año distinto, la más antigua hace 20 años, la más reciente en 2019. 

3. Usted pregunta, Presidente: ¿pero por qué no hay ninguna sentencia en firme contra Salgado? 

Pues porque el señor Salgado, señor Presidente, es un señor muy poderoso y ha gozado de fuero oficial durante gran parte de esos 20 años, a la vez que sus cuates, también señores poderosos, han impedido que la Justicia prospere en esos 5 tribunales. 

4. Usted pregunta: ¿pero sí notan que la Oposición está lucrando con esto? 

Yo le respondo: Presidente, pues ya pare de regalarles parque. 

Morena prometió en su acta fundacional no presentar candidatos con denuncias legales pendientes o con dudas sobre su honorabilidad. Cumpla ese sabio mandato: deseche usted a un candidato con 5 denuncias pendientes. Morena tiene mejores cuadros en Guerrero que un presunto violador. Morena es más grande que Salgado. 

5. Por fin, usted nos pregunta si no confiamos en la resolución del máximo tribunal de Justicia de Morena, la Comisión de Honestidad y Justicia. 

Le respondo: claro que no. No después de la anodina pantomima que la Comisión realizó esta semana que hoy se cierra. 

La Comisión no citó a declarar a las cinco víctimas, solo a una, amparándose en legalismos. A esa víctima la escucharon no los honorables comisionados, sino personal administrativo, en un premeditado intento de quitarle enjundia a la comparecencia. Al día siguiente, compareció ante el tribunal el presunto violador, pero a puerta cerrada. 

¿Quiere usted, Presidente, que confiemos en lo que ocurre a puerta cerrada, aunque no sepamos qué ocurre? 

6. Ahora le pregunto yo algo a usted, estimado Presidente. ¿Cómo van a sonar de hoy en adelante en sus labios algunas de sus palabras clave? 

Cuando hable de moral, me temo que la palabra le sonará muy ambigua a la mayoría de la población. ¿De qué moral habla el Presidente? ¿De la moral patriarcal o la humanista? 

Cuando hable de pueblo, las mujeres escucharemos la palabra con un adjetivo añadido: pueblo macho. El pueblo de ellos, no el de nosotras. Nosotras tendremos que luchar todavía para ser admitidas como iguales en el pueblo. 

Y cuando hable de Justicia, volveremos los ojos a la ventana más próxima para ver cruzar la procesión de nubes. 

7. Le hago una última y sincera pregunta, Presidente. ¿Salgado lo vale? 

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