Que diga la encuesta que el pueblo dice que prefiere a Salgado

Sabina Berman

Delgado se ajustó bien la corbata para anunciar que Salgado sería el candidato

Parece que fue así. La encuesta que la 4T realizó en Guerrero mostró que el precandidato Salgado Macedonio lideraba las preferencias de los guerrerenses y que Amílcar Sandoval se encontraba en un lejano sexto sitio. 

Es decir, según la encuesta, lo preferían su abuelita y dos primas, nadie más. 

Ergo, el dirigente de Morena, Mario Delgado, se ajustó bien el nudo de la corbata al cuello, para anunciar que Salgado sería el candidato del partido. 

Pero, según reportó el periódico EL UNIVERSAL, entonces la secretaria de la Función Pública, hermana mayor de Sandoval, intervino. Ordenó a Delgado que no diera el anuncio y se puso a llamar a cada ministro del gabinete federal, para pedirles su apoyo a Sandoval. 

Ergo, Mario Delgado se apretó un poco más el nudo de la corbata y se preparó para anunciar que una nueva encuesta daba el triunfo a Sandoval. 

Pero (ah qué jodida palabra esta: pero) entonces Salgado irrumpió en la oficina de Delgado, en la colonia Roma de la Ciudad de México, y pronunció esta frase épica: 

—Soy yo o se arma el desmadre. 

Ergo, Delgado se apretó un tanto más el nudo de la corbata y empezó a asfixiarse y los ojos estuvieron a punto de escapársele de la cara. Fue en ese momento en que llamó casi sin voz a Palacio Nacional para recibir instrucciones

Me dice una fuente segura (de la que no puedo decir su nombre), que la gente más cercana al presidente López Obrador dice que el mandatario entonces le dijo a Delgado: 

—Hagan otra encuesta que diga que el pueblo dice que quiere a Salgado. 

Y es así que diez minutos después Delgado anunció:

—Salgado será el candidato del pueblo de Oaxaca

De inmediato, en un gesto exasperado, se deshizo el nudo de la corbata y corrigió: 

—Joder. Del pueblo de Guerrero, creo. 

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La frase anterior fue escrita por un gato: tecleaba yo bajo la fronda de un limonero y de pronto el gato negro, que caminaba en las puntas de las patas por una larga rama, cayó sobre el teclado y dio su rápida opinión sobre el estado de la Democracia en México. 

Ah qué sabio gato. No sé qué dirá el amable lector (o la amable lectora), pero al gato yo sí le creo. 

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