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Sheinbaum y el incómodo regreso de Bejarano

Roberto Rock L.

René Bejarano regresa a posiciones clave de poder y lo hace bajo la mano de quien en 2004 hubo de encarcelarlo

En memoria de
Juan Arvizu Arrioja.

A 21 años del episodio que lo convirtió en un apestado de la política, proscrito del primer círculo del entonces jefe de Gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador, el clan encabezado por René Bejarano regresa a posiciones clave de poder. Y de acuerdo con evidencias disponibles, lo hace bajo la mano del mismo personaje que en 2004 hubo de encarcelarlo para evitar la contaminación en su proyecto político. 

En marzo de ese año, Bejarano fue exhibido en un “videoescándalo” que lo hundió siendo exsecretario particular de López Obrador y a la sazón coordinador de la Asamblea local. La trampa fue urdida por varios personajes, entre ellos, a decir del equipo AMLO, Rosario Robles, que le debe a ello parte de su actual estadía en prisión. 

El retorno de la dupla Bejarano-Dolores Padierna (con la postulación de ésta por Morena a la alcaldía Cuauhtémoc) difícilmente debe atribuirse a Claudia Sheinbaum, actual mandataria, porque parece enhebrado desde Palacio Nacional. 

El presidente López Obrador acostumbra a impulsar a sus cercanos hacia cargos de alto nivel, pero les impone en segundas posiciones a otros incondicionales. En la Secretaría de Gobierno capitalina, inicialmente hizo designar a Rosa Icela Rodríguez, estrechamente cercana, pero tras retirarla en julio pasado, colocó a José Alfonso Suárez del Real, un obradorista de última hora, cercano a Bejarano y subordinado de la señora Padierna cuando ésta despachó en Cuauhtémoc (2000-2003), quien lo dejó como relevo los últimos seis meses de su mandato para ir a una diputación federal.

Otro activo bejaranista, Manuel Oropeza, condujo desde el arranque de la actual administración los programas asistenciales federales, precisamente en Cuauhtémoc. Ahora busca ser diputado local. Es imposible olvidar que entre 2009 y 2012 el clan de “El profesor” controló al menos la mitad de las entonces delegaciones, a más de la mitad de la bancada del PRD —en el gobierno— en el Congreso local; gravitaba en la designación de magistrados y otros cargos, y había incrustado a cientos de incondicionales en la nómina oficial. 

En las postulaciones anunciadas a media semana por el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, además de Cuauhtémoc —la joya de la corona del poder citadino, únicamente superada por la jefatura de Gobierno—, se le otorgó a los Bejarano la alcaldía de Coyoacán, a través de otro operador, Carlos Castillo, y seguramente buscará cuotas de poder en Álvaro Obregón, donde se presentará Eduardo Santillán, un exaliado que en los años recientes trabajó de cerca con Sheinbaum.

Ya se conocerá si esta nueva correlación de fuerzas mejora la gobernabilidad bajo el mando de la actual jefa de Gobierno. Pero resulta una bofetada para Ricardo Monreal, líder senatorial de Morena, que gobernó Cuauhtémoc y luego impulsó como sucesor a un personaje menor, Néstor Núñez, mal evaluado y quien se hallaba derrotado antes de entrar a la batalla de la que aspiraba a salir con la reelección en la mano. Si Monreal calculaba tener en esa demarcación una cabeza de playa hacia el 2024, su derrota es por ahora rotunda.

No puede dejarse de lado que el resurgimiento de René Bejarano, aupado en la 4T, se produce en medio de un nuevo escándalo por señalamientos de ligas con una mafia rumana que tiene su epicentro en Cancún y opera en 14 países, con narcotráfico, trata de personas y clonación de tarjetas de crédito. Un cartel que tiene seducidos a políticos de varios partidos y a funcionarios municipales y del gobierno estatal que encabeza el aliancista Carlos Joaquín González

 

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