Se rompe la Conago: baraja nueva

Roberto Rock L.

La primera versión del acta de defunción de la Conago fue firmada ayer por integrantes de la Alianza Federalista, donde los panistas exhiben mayor peso

Como ocurrió en el año 2000 con la llegada de Vicente Fox a la Presidencia, la nueva alternancia (a cargo de Andrés Manuel López Obrador) es acompañada de tirantez entre el centro y los estados, lo que ayer llevó a una ruptura inicial en la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago).

En forma casi cronometrada, la salida de 10 gobernadores que integran la Alianza Federalista empata los tiempos de una década atrás: la Conago se fraguó entre agosto de 2001 y julio de 2002, con un primer bloque de 20 gobernadores, en su mayoría del PRI, aunque justo un año después ya enlistaba a los restantes.

Sobra decir que Fox no es López Obrador; no contaba con los márgenes de control ni con la obsesión concentradora del tabasqueño. Pero en perspectiva histórica, para bien o para mal, ese episodio provocó un nuevo sistema de equilibrios, con beneficios indudables para los Ejecutivos estatales. Un nuevo reparto en la baraja del poder en México. Es muy probable que estemos presenciando los albores de un proceso similar, aunque con diferentes referentes. 

La primera versión del acta de defunción de la Conago fue firmada ayer por Francisco Javier García Cabeza de Vaca (Tamaulipas), Diego Sinhue Rodríguez (Guanajuato), Jaime Rodríguez Calderón (Nuevo León), Miguel Riquelme (Coahuila), José Rosas (Durango), Silvano Aureoles (Michoacán), Ignacio Peralta (Colima), Enrique Alfaro (Jalisco), Martín Orozco (Aguascalientes) y Javier Corral (Chihuahua), integrantes de la llamada Alianza Federalista, donde los mandatarios panistas exhiben mayor peso, pero que incluye a otras tres filiaciones: PRI, MC y un independiente. 

Otros cinco gobernantes panistas no se sumaron, en lo que parece un movimiento estratégico: Francisco Domínguez (Querétaro), Carlos Joaquín (Quintana Roo), Carlos Mendoza (Baja California) y Mauricio Vila (Yucatán). No obstante, sí participan en el GOAN (gobiernos de Acción Nacional), que coincidirá con aquéllos, en particular en la agenda contra el centralismo fiscal. 

Con Vicente Fox el flujo de dinero federal que se reparte a los estados vía los diversos “Ramos” del presupuesto no hizo sino crecer, conducta que conservó Felipe Calderón, aunque éste mantuvo pugnas por el tema con su secretario Agustín Carstens. El dinero siguió fluyendo con Peña Nieto.
Según datos de la Secretaría de Hacienda (https://bit.ly/2R1Hjgr), entre 2001 y 2018, uno de esos Ramos, el 23, brincó de 30 mil millones de pesos a más de 156 mil millones.

Con López Obrador se ha iniciado una regresión, agravada por la pandemia

APUNTES

Ricardo Peralta, el ahora exsubsecretario de Gobernación, estableció, pronto y alegre, un despacho privado en el que recibe a precandidatos a gubernaturas con amplia oferta de servicios, desde asesoría en comunicación hasta fundraising, el típico “pase de charola”. Quienes han hablado con él asumen que cuenta con la bendición de Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, y el respaldo del gobernador de Baja California, Jaime Bonilla, con quien comparte varios escándalos, entre ellos los “moches” a legisladores locales para la “Ley Bonilla”, y el acoso contra el alcalde de Tijuana, Arturo González. ooo La Secretaría de Educación, encomendada a Esteban Moctezuma, pactó con las televisoras el pago por la transmisión de clases: 150 millones de pesos tanto para Televisa como para Azteca; 75 millones, cada uno, a Grupo Imagen y a Grupo Milenio. No son cifras abultadas si se considera el número de horas contratada, aun en señales “espejo”. La polémica radica en si el método funcionará. 

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