Este lunes, con la liberación de su sobrina y cuñada políticas, Alejandro Gertz recibió el peor revés que pueda esperar un abogado y, peor, un fiscal: ver cómo el piso desaparece bajo sus pies y entender que el sabor de esa derrota lo acompañará siempre, pues su nombre estará ligado a una sentencia de la Corte que será citada en juzgados, alegatos y expedientes los años y décadas por venir.

La bofetada del máximo tribunal —al renovado estilo hollywoodesco— no sólo hirió el orgullo del titular de la Fiscalía General de la República , también desnudó al Poder Judicial de la Ciudad de México y otras instancias, que en esta historia habrían mostrado anuencia ante una voluntad de amarga revancha del doctor Gertz Manero contra la familia que compartió durante medio siglo la vida de su hermano Federico, envuelta en una pesadilla sin que se entiendan todavía del todo los motivos para ello.

Debe suponerse que Gertz lamerá sus heridas, pero no se quedará quieto en espera de nuevos golpes adversos. De las determinaciones que tome en el futuro inmediato podría depender si libra esta crisis que amenaza con tumbarlo del puesto, o vuelve por sus fueros para afianzarse, con un mandato de nueve años que apenas cumplió en una tercera parte.

Su reciente comparecencia ante el Senado, plena de cortesías por parte de sus anfitriones, dejó la percepción de que en ese espacio clave, donde fue designado, cuenta con aliados y con otros actores cuyo cálculo político no incluye contribuir a su derrocamiento.

El fiscal tiene una cauda de asuntos pendientes sobre los que no ha presentado resultados, lo que incluye al exdirector de Pemex, Emilio Lozoya ; al empresario Alonso Ancira, por no hablar de las cabezas de mafias criminales. Y está, desde luego, el caso del abogado Juan Collado y de otros personajes contra los cuales ha emprendido una cruzada igualmente personal.

Gertz ha comentado con sus colaboradores tener una bala de plata contra el despacho de litigantes que encabeza Juan Araujo, denunciado por Collado por presunta extorsión. Empuja ese y otros expedientes del mismo corte con los que pretende involucrar al exconsejero jurídico presidencial Julio Scherer Ibarra. Lo que ocurra en torno de ello, a los que hay que agregar su litigio contra la Universidad de las América-Puebla, dará noticia de si el destino de Gertz sigue a la deriva, o si logró generar su propio manual de sobrevivencia.

Apuntes: El Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) reportó supuesta evidencia de que efectivos de la Marina, el Ejército y agentes policiacos federales y locales colaboraron en la “construcción” que dio lugar a la “verdad histórica” sobre el secuestro, asesinato y desaparición de 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa, en septiembre de 2014, bajo el gobierno Peña Nieto . Este informe sugiere que marinos descargaron de una camioneta sacos que contenían restos de los jóvenes, los arrojaron al basurero municipal de Cocula y prendieron con ellos una fogata, horas antes de que el entonces procurador Jesús Murillo Karam los “descubriera” en la zona. Hay que recordar que el responsable de esos marinos, como comandante de la Octavia Región Militar, que incluye a Guerrero, o como comandante de la Fuerza Naval del Pacífico, era el actual secretario de Marina, el almirante José Rafael Ojeda Durán. Sería importante conocer su opinión sobre este señalamiento que valida el reclamo de que “fue el Estado”. ¿La postura del GIEI ayudaría a la administración López Obrador a cerrar el caso, o se abriría una temporada de persecuciones judiciales contra actores del pasado, algunos de ellos con mucho presente?

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