Por J. Luis Sampedro H.

La evidencia analizada ha demostrado que el Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación (SCTI) en México está fragmentado, adolece de insuficientes recursos financieros, cortos circuitos entre los agentes, una desarticulación de incentivos institucionales, un deficiente aprovechamiento de los recursos humanos altamente especializados y formados en las Instituciones de Educación Superior (IES), de procesos lentos en la creación de conocimiento tecnológico, de una baja tasa de innovación, entre otros (véase, por ejemplo, Corona et al, 2013; Dutrénit et al, 2017; Díaz y Sampedro, 2023).

Estos problemas se reproducen en diversos subsistemas, limitando el desarrollo de capacidades tecnológicas para, por ejemplo, enfrentar la transición digital actual. Los recientes cambios tecnológicos-digitales nos han rebasado a una velocidad que difícilmente alcanzaremos. Estos cambios obligan a las organizaciones a actualizar y reforzar sus conocimientos y capacidades para adoptar eficientemente las diversas tecnologías digitales (TD), tendrán que reconocer que el conocimiento es un activo estratégico al que hay que invertirle y orientar los incentivos al desarrollo de capacidades de adopción, implementación y uso de las TD, deberán realizar ejercicios de aprendizaje y cambio adaptativo constante, así como construir escenarios de futuro. Es decir, las organizaciones tendrán que actualizar o crear capacidades dinámicas para enfrentar la competitividad en el mundo digital actual y anticiparse a posibles escenarios de corto, mediano y (de ser posible) largo plazo.

Estas capacidades sólo se pueden construir en el marco de interrelaciones, cooperación y coordinación entre IES, empresas (privadas, públicas, sociales), estado (a través de agencias públicas especializadas) y sociedad. En el contexto mexicano, esas interrelaciones, capacidades y conocimientos que se requieren para la transición digital están atomizados y débilmente acoplados. No obstante, se requiere actuación de todos los agentes involucrados. La Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones y la Agencia Digital de Innovación Pública son algunos esfuerzos del Estado, pero aún insuficientes. La política digital en México está en ciernes y aún es general, sin una orientación clara hacia la adopción, el diseño y desarrollo de TD en los diversos sectores productivos, incluido en las IES, para la conformación de un ecosistema digital. A nivel mundial, las políticas industriales para la transición digital están orientadas a la adopción de TD, relevante para la actualización digital de los sectores productivos, sin embargo, es crucial que en este país también se orienten hacia el diseño y desarrollo de TD propias o con mayor contenido local.

Está claro que, de manera individual, incluso siendo el propio Estado, no se podrá con esa tarea, hoy más que nunca se requiere articular consorcios o esquemas de participación, cooperación y coordinación estratégica para desarrollar y fortalecer las capacidades necesarias en esta transición. Por ahora, las capacidades tanto tecnológicas como institucionales están atomizadas, reflejo de un SCTI fragmentado.

La falta de consensos ha sido uno de los obstáculos para el diseño de políticas, un talón de Aquiles para la maduración del SCTI. Así que le corresponde a las IES deconstruir una agenda digital conjunta, al Estado promover recursos suficientes y diseñar una estructura de incentivos efectiva y al sector productivo ser más innovador para hacer frente a la transición digital, de lo contrario seguiremos dependiendo del dominio tecnológico de empresas extranjeras altamente extractivas del valor generado en este país, y la tan cacareada soberanía nacional será cada vez más vulnerable en su dimensión tecnológica-digital.

En este escenario, se requieren liderazgos que diseñen estrategias para el desarrollo de capacidades de adopción digital, de diseño y desarrollo propio de soluciones digitales. Las IES tienen la oportunidad de jugar un rol más propositivo, por ejemplo, reestructurando y creando planes y programas de estudio para el desarrollo de habilidades, conocimientos tecnológicos y competencias digitales, en vinculación con actividades de investigación y desarrollo de propósito específico, ideando mecanismos de anticipación y de creación de escenarios de futuro en coordinación con los otros agentes mencionados, así como impulsando una agenda coordinada para coadyuvar al desarrollo de un ecosistema de innovación digital. ¿Serán capaces de hacerlo con rapidez? Es un desafío para el gobierno y las propias instituciones educativas.

jsampedro@cua.uam.mx

Corona,_J.M.,_Dutrénit, G.,_Puchet, M.,_y_Santiago, F._(2013)._La co-evolución de las políticas de CTI, el sistema de innovación y el entorno institucional en México. En Crespi, G.A. y Dutrénit (Eds.),_Políticas de ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo. La experiencia latinoamericana, pp._21–50._Foro Consultivo, Científico y Tecnolólgico, A.C. Méx.

Díaz, C. y Sampedro, J.L. (2023) El desempeño del sistema de ciencia, tecnología e innovación. Avances y caminos para le investigación. En Díaz, C., Buendía A. y Rondero, N. (Coords), Estado del conocimiento: Educación superior, ciencia, tecnología e innovación. Volumen II. UAM-COMIE, México. Cap. 1, pp. 23-40.

Dutrénit, G., Natera, J.M., Puchet, M., Torres, A., y Oliveira, J.A. (2017). Dimensiones y Atributos Relevantes de los Procesos de Diálogo entre Comunidades para el Diseño de Políticas Públicas de CTI. En L. CLACSO; CYTED (Ed.), Procesos de Diálogo para la formulación de políticas de CTI en América Latina y España, pp. 37–71.

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