Mintió María del Rosario Piedra Ibarra cuando dijo que no es dirigente de partido. Desde noviembre de 2015 fue designada integrante del Consejo Nacional de Morena y, por lo menos hasta octubre de 2019, continuó ocupando ese puesto.

La evidencia de esta falsedad puede encontrarse en el sitio web del Instituto Nacional Electoral donde se hacen públicos los nombres de los dirigentes, tanto a nivel nacional como estatal del partido Morena.

De acuerdo con ese documento, el cual fue actualizado por última vez el pasado jueves 24 de octubre, María del Rosario Piedra Ibarra es integrante del Consejo Nacional de esa fuerza política.

No existe evidencia de que la nueva presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) haya presentado su renuncia a este órgano, ni que el partido haya dado aviso a la autoridad electoral, conforme lo requieren sus obligaciones de transparencia.

El artículo 41 de los estatutos de Morena establece que el Consejo Nacional es el órgano máximo de dirección cuando el Congreso Nacional no está reunido.

Tiene entre sus atribuciones elegir a las personas integrantes del Comité Ejecutivo Nacional; sustituir a quienes integran la Comisión de Honor y Justicia; elaborar, discutir y aprobar los reglamentos del partido o presentar, discutir y aprobar la plataforma, electoral.

El artículo 14 (bis) de este ordenamiento dice explícitamente que el Consejo Nacional es un órgano dispuesto para la conducción de Morena; esto quiere decir que quien forma parte de esta instancia es dirigente de la fuerza política.

El problema surge cuando la Ley de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, en su artículo 9º establece como requisito para quien aspire a presidir la CNDH “no desempeñar, ni haber desempeñado cargo de dirección nacional o estatal en algún partido político en el año anterior a su designación.”

Vista la evidencia pública a propósito de la participación de María del Rosario Piedra en el Consejo Nacional, ella era inelegible para presidir la CNDH.

Y, sin embargo, durante la comparecencia que tuvo en el Senado, y también en diversas entrevistas ofrecidas ante medios de comunicación, la flamante presidenta de la CNDH insistió en que su relación con el partido mayoritario era solamente como militante.

Piedra Ibarra mintió: ella ha sido dirigente de Morena durante los últimos cuatro años. Declaró falsamente ante el Congreso y también ante la prensa.

No se trata aquí de fijar posición sobre los méritos ideológicos, el conocimiento de la materia, el compromiso con las víctimas o la idoneidad para el cargo: el tema delicado es la violación franca de la ley.

Porque no se pueden defender los derechos humanos dándole la espalda a la norma es que esta violación de origen es muy grave.

ZOOM: Rosario Piedra Ibarra no es Rosario Ibarra de Piedra. El orden de los apellidos sí altera el producto. El enorme prestigio amasado durante años de lucha por parte de la fundadora del colectivo Eureka no se puede heredar por decreto presidencial. Menos aún cuando esta heredera comienza su gestión a partir de una mentira grave. Rosario, la hija, declaró con falsedad para ocupar un cargo donde la verdad es materia fundamental.

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