Vuelve el hilo de luz de los proyectores a asaltar las pantallas del Palais des Festivals. Cannes, probablemente el festival de cine más importante del mundo, vuelve a abrir sus puertas después de que el año pasado la organización anunciara que no se celebraría debido a la pandemia de Covid-19. Era la primera vez que esto ocurría después de que el festival tuvo que cerrar sus puertas durante la Segunda Guerra Mundial. Lejos de querer ver el paralelismo entre dos catástrofes, prefiero mirar en dirección opuesta: el cine siempre está ahí para acompañarnos en los nuevos comienzos. El cine siempre vuelve a la sala de cine.

Es importante este Cannes, tiene algo especial. Si todo lo que vivimos nos cambia por dentro, si somos el resultado de lo que vemos, de lo que oímos y pensamos, el cine que hacemos es un espejo de todo lo que nos pasa como humanidad. Una reflexión a oscuras y entre butacas, en presente, pasado y futuro. Una reflexión para todos.

El primer Cannes después de un año y medio, en el que el streaming ha servido de guardián del cine y de salvavidas para la salud mental de más de uno, simboliza la vuelta de los creadores más importantes del medio para contar su visión del mundo después de la pandemia.

Y en esta edición los cineastas vuelven a lo grande, con una selección oficial espectacular que mezcla jóvenes creadores con estrellas consagradas. Pero no son ellos los que piden paso. Las que buscan recuperar su sitio son las historias que nos cuentan sus películas. La bendita manía de contar, el instinto natural que nos hace humanos.

En este regreso no se puede pasar por alto que nuestro país está presente en la vuelta de las historias a la sala oscura. México participa como coproductor en dos películas nominadas a la Palma de Oro, máximo galardón del festival. “Bergman Island”, película en la que Mia Hansen Løve coquetea con el universo del mítico cineasta sueco y “Anette”, la vuelta al cine de Léos Carax protagonizada por Adam Driver y Marion Cotillard.

Gracias a la participación de Talipot Studio y Piano, ambas casas productoras de nuestro país, estas dos historias verán la luz primero en Cannes y luego en todo el mundo. Si algo bueno nos ha dejado la pandemia es la constatación de que las historias son más universales que nunca. Han sabido arrasar con las fronteras en el momento en que se cernieron sobre nosotros. Las historias se gestan en cualquier lugar; se ven en cualquier lugar. El cine está de vuelta a la sala de cine. Y México no ha querido perderse esta vuelta. Le pertenece. Nos pertenece a todos.

Directora general de Talipot Studio.

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