Durante las pasadas 72 horas, tras la nueva amenaza de Trump de que “empezará a golpear por tierra” a los cárteles mexicanos de la droga y que hizo, para tener mayor impacto, apenas unos días después de su ataque militar a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro, corrieron todo tipo de rumores y versiones sobre la inminente invasión estadounidense a nuestro país o, por lo menos, la ejecución de operaciones de fuerzas especiales para extraer a narcopolíticos y/o a peces gordos de las organizaciones criminales que según la fanática interpretación del mandatario estadounidense gobiernan México.

Entre varias de las versiones que proliferaron sobre todo en cuentas de redes sociales y que esta columna buscó verificar sin éxito, solo una -según fuente confiable de la inteligencia militar- aporta un par de datos duros: el sobrevuelo ayer de un avión sin matrícula al sur de Culiacán (casi al mismo tiempo de un posible operativo de la Marina mexicana) y el de uno de inteligencia ISR Diamond DA62 MPP de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, detectado cerca de Talpa de Allende, Jalisco, zona señalada por la presencia de campamentos del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y una de las posibles guaridas de su capo, Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”.

Al menos sobre el segundo de esos sobrevuelos -de acuerdo con la fuente consultada- el gobierno mexicano tenía conocimiento y lo había autorizado dentro de los que regularmente se realizan como parte del entendimiento en seguridad ya pactado entre los dos países, por lo que en todo caso se descartaría que esto fuera parte del inicio unilateral de operaciones para golpear en tierra a los cárteles mexicanos de la droga.

El más reciente amago de invadirnos hecho por Trump abrió un abanico de interpretaciones: ¿implicará la invasión de tropas o el ataque a cárteles mexicanos, pero en territorio estadounidense de la frontera o la realización de operaciones especiales para fracturar su poder de fuego y capturar a capos o narcopolíticos o implicará todo lo anterior, pero en colaboración con las fuerzas mexicanas de seguridad?

Primero habría que hacernos y tratar de respondernos dos preguntas cruciales:

1. ¿Es posible una invasión militar de Estados Unidos a México? Claro que sí. Históricamente lo ha hecho. Además, baste con voltear hacia Venezuela. No la invadió en términos estrictos, pero la atacó militarmente, depuso a su presidente y la ocupó.

2. ¿Qué tan probable es que ocurra? Según hemos visto en análisis de académicos y editores de medios de comunicación especializados en geopolítica, la probabilidad de una incursión militar directa, es decir, una operación terrestre significativa, invasión o ataques en suelo soberano sin el consentimiento de México es muy baja en estos momentos, aunque la retórica agresiva de Trump y lo ocurrido en Venezuela mantienen una preocupación latente.

Las razones se ubican en las consecuencias que incluso seguidores de Trump y su proyecto político consideran que serían desastrosas. Destaco solo dos:

1. La acción militar fracturaría la ya muy profunda interdependencia económica de los dos países cuando México ya es el principal socio comercial de Estados Unidos con un intercambio que el año pasado alcanzó los 850 mil millones de dólares. Romper el T-MEC con una agresión militar provocaría caos en cadenas de suministro, afectaría millones de empleos en ambos lados de la frontera y generaría una crisis económica bilateral.

Y 2. Estados Unidos enfrentaría dificultades de gobernabilidad (aumento de las protestas ciudadanas adentro y afuera contra las políticas de Trump) y también militares. Los cárteles no son un objetivo tipo Al Qaeda o Estado Islámico. Están incrustados en la sociedad, tienen decenas de miles de sicarios, controlan territorios extensos y cuentan con armamento pesado. Una operación terrestre requeriría una escala masiva (decenas o cientos de miles de tropas), lo que podría acabar en un nuevo Irak con altísimas bajas estadounidenses, costos de billones de dólares y riesgo de una guerra prolongada en la frontera.

Por eso el riesgo de invasión terrestre es bajo y, en todo caso, se decantaría hacia operaciones limitadas y encubiertas con drones y fuerzas especiales en zonas muy puntuales, en aguas internacionales o muy cerca de la frontera; y/o una escalada retórica continua (la estrategia del miedo), sanciones financieras o arancelarias más duras contra empresas mexicanas vinculadas indirectamente a los cárteles; sin descartar -sobre todo de cara al Mundial de Futbol- algún atentado o incidente grave que podría cambiar rápida y radicalmente los escenarios.

Instantáneas:

1. ¿CUÁL MORAL? De nada sirve que el Senado estadounidense haya ordenado a Donald Trump frenar cualquier nueva agresión militar contra Venezuela. El inquilino de la Casa Blanca ha dado señales de que no acata ni acatará nada que esté contra su voluntad. Fue revelador lo que dijo en la entrevista que hace unos días concedió a la cadena estadounidense Fox News. Ahí sostuvo que, en su calidad de comandante en jefe de las fuerzas armadas de Estados Unidos, ni el derecho internacional ni otros contrapesos pueden contenerlo de usar su poderío militar y, en el ámbito nacional, reconoció que solo los jueces pueden detener algunos aspectos de su agenda política, pero que puede haber soluciones alternativas para darle la vuelta a sus fallos. Trump remató así: “el único freno que me puede limitar como presidente es mi propia moralidad”. ¿De verdad tiene moral, mister Trump?

2. ANOTE EL DATO. El fiscal estadounidense del caso contra Nicolás Maduro es Jay Clayton, conocido como “El Sheriff de Wall Street”. Como socio de la firma Sullivan & Cromwell, uno de los bufetes de abogados más poderosos del mundo, defendió a bancos como Goldman Sachs. Pero ahí les va: Clayton es el actual fiscal del caso que involucra a Trump en la red de pederastia que encabezaba su amigo el financiero Jeffry Epstein.

3. CON LA MIRA EN 2027. Las tendencias para la candidatura de Morena al gobierno de Zacatecas se van acomodando a favor del diputado federal Ulises Mejía quien -de acuerdo con los resultados de dieciséis encuestas nacionales- se consolida como el perfil más competitivo de la coalición Morena–PT–Verde. En la más reciente, realizada por Enkoll, Morena se mantiene como la primera fuerza política en Zacatecas con 38 por ciento de preferencia efectiva, mientras que Mejía Haro encabeza las preferencias con 39 por ciento, con una ventaja de 26 puntos respecto al segundo lugar.

4. REENCUENTRO. El viernes pasado en Acapulco hubo un encuentro que bien podría arrojar efectos electorales en 2027. La presidenta Sheinbaum conversó con el senador Félix Salgado Macedonio, el polémico legislador que encabeza las encuestas para ser el candidato de Morena a la gubernatura de Guerrero. Aunque está de por medio una reforma de ley promovida por la mandataria y que entrará en vigor hasta 2030, pero que la dirigencia guinda decidió aplicar desde 2027 a fin de evitar que parientes se postulen para suceder cargos de elección popular (en este caso a la gobernadora Evelyn Salgado), el innegable desgaste de Morena le hace necesitar a personajes que, como el senador guerrerense, cuentan con un fuerte apoyo social y electoral, lo que se traduce en votos.

@RaulRodriguezC

raulrodriguezcortes.com.mx

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