Un libro desde las entrañas del poder

Raúl Rodríguez Cortés

Javier Coello Trejo acaba de publicar el libro “El Fiscal de Hierro”. El controversial penalista, primero como un servidor público que alcanzó la cúspide como subprocurador de Lucha contra el Narcotráfico durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari y, después, como defensor de peces gordos de la política y el empresariado, ha estado en el centro de casos que sacudieron a la opinión pública y transitado por las entrañas del poder. De ahí que lo que dice en sus memorias tiene valor periodístico, sin olvidar que se trata de dichos que deben confrontarse con los de los señalados y con las resoluciones judiciales que resultaron de esos asuntos.

Tomemos algunas de las afirmaciones que hace quien ganó el apelativo de “Fiscal de Hierro” por haber consignado por corrupción a pesos pesados de la política como el otrora poderoso líder del sindicato petrolero Joaquín Hernández Galicia “La Quina” en enero de 1989.

1. Que fue Jesús Piedra Ibarra, el desaparecido hijo de la excandidata presidencial Rosario Ibarra de Piedra, madre de la actual presidenta de la CNDH, quien asesinó al empresario regiomontano Eugenio Garza Sada luego de su secuestro en septiembre de 1973 por la Liga Comunista 23 de septiembre.

2. Que el secuestro, en agosto de 1974, de José Guadalupe Zuno, suegro de Luis Echeverría, fue una mentira inventada por el entonces Presidente para justificar la movilización de tropas a Guadalajara donde florecía el narcotráfico.

3. Que el secuestro, tortura y asesinato del agente antidrogas estadounidense Enrique “Kiki” Camarena entre febrero y marzo de 1985 –del que Washington sigue culpando al gobierno mexicano- fue porque era un agente doble de la DEA y del Cártel de Guadalajara de Miguel Ángel Félix Gallardo.

4. Que el exprocurador general de la República Ignacio Morales Lechuga mandó secuestrar a su hijo Javier, lo que se pudo evitar porque el capo Amado Carrillo Fuentes “El Señor de los Cielos” le avisó del plan, en agradecimiento de que, en su única detención en un retén militar, le salvó de un infarto.

Y 5. Que un expediente del FBI prueba la participación de Manuel Camacho Solís y el obispo Samuel Ruiz en el levantamiento del EZLN el primer día de enero de 1994.

La mayoría de los señalados en el libro de Coello Trejo ya están muertos. No pueden replicar. Pero otros no lo están y podrían esgrimir su versión. Dos de esos casos, a vuelo de pájaro:

1. En las declaraciones ministeriales sobre el crimen de don Eugenio Garza Sada está la confesión de Elías Orozco Salazar. Fue él quien accionó el arma que acabó con la vida del empresario. Tras el secuestro, ya con sus guardaespaldas caídos, Garza Sada sacó una pistola de la guantera del vehículo y la puso en el cuello de Orozco Salazar. Éste, con su arma amartillada, reaccionó y dio al traste con el objetivo de mantenerlo con vida por su valor político y monetario. Era el 17 de septiembre de 1973. Seis días después se anunciaba el surgimiento de la Liga. Orozco Salazar fue detenido y torturado. Estuvo en prisión 14 años hasta que salió amnistiado por el gobernador Alfonso Martínez Domínguez. Se afilió al PT y asegura que Jesús Piedra Ibarra no participó en el secuestro de Garza Sada, pues era un cuadro menor que fue azarosamente capturado por un guardia del Palacio de Gobierno de Monterrey, de donde se lo llevó la Brigada Blanca sin que se volviera a saber de él. Eso dicen los expedientes.

Y 2. La acusación de que Ignacio Morales Lechuga ordenó el secuestro del hijo de Coello Trejo por el pitazo que le dio el capo de las drogas más poderoso del momento (¿?), debe verse en el contexto de una confrontación política de quienes eran con Salinas de Gortari subprocurador contra el Narcotráfico y Procurador de la CDMX. Más allá del enfrentamiento que tuvieron en la detención del exdirector de la Dirección Federal de Seguridad, José Antonio Zorrilla por el asesinato del columnista Manuel Buendía, hubo otros casos que los confrontaron. Uno de ellos fue el de las mujeres violadas en el sur capitalino, atribuido por Morales Lechuga a los escoltas de Coello Trejo. Para éste, esa fue la razón de su salida de la subprocuraduría de Lucha contra el Narcotráfico.

El libro de Coello Trejo está interesante, lleno de anécdotas y de otros muchos datos que bien podrían ser ciertos, pero que ameritan otras fuentes de verificación. Si no quedará solo como un traje hecho a la medida.

Instantáneas:

1. ¿GUERRA CIVIL? No pasó desapercibido en el Palacio Nacional el comunicado emitido el domingo pasado por el EZLN en el que advierte que Chiapas está al borde de una guerra civil y responsabiliza al gobierno de Rutilio Escandón de fomentar la desestabilización del estado y de sabotear acuerdos alcanzados con el gobierno federal como el firmado por el magisterio. La acusación es grave, más aun, tratándose de un gobierno emanado de Morena y que encabeza un hombre que figura en el círculo de confianza de AMLO y del nuevo secretario de Gobernación, Adán Augusto López. No se olvide que la hermana del inquilino del Palacio de Covián es esposa del mandatario chiapaneco, y que ambos –el responsable de la política interna y la hoy administradora general de Auditoría Fiscal Federal del SAT– son hijo del extinto notario Payambé López Falconi, quien fuera íntimo amigo de López Obrador y su familia. El caso es que el comunicado del EZLN no solo marcó la reaparición pública de Rafael Sebastián Guillén Vicente, alias el subcomandante Marcos y alias el subcomandante Galeano. También denunció el hostigamiento a las Juntas de Buen Gobierno de los municipios autónomos creados tras el levantamiento del primero de enero de 1994, por parte de un grupo paramilitar llamado ORCAO, que se ha armado con dinero desviado de los programas sociales del gobierno federal. Aquí le comenté en entregas pasadas que la situación de ingobernabilidad en Chiapas está que arde (https://bit.ly/3zHaTeN) y que, incluso, se barajaba en el Palacio Nacional la posibilidad de recurrir a un sustituto y darle salida a Escandón vía posición en el gabinete. Preocupa el tono de Marcos-Galeano al decir que ya no habrá más comunicados sino hechos.

2. MISILES. La gobernadora de Campeche, Layda Sansores, y su fiscal Renato Sales abrieron fuego contra la administración estatal pasada que encabezó el hoy diputado y líder del PRI, Alito Moreno Cárdenas. Dicen que ya hay varias investigaciones en marcha. ¿Será esa la manera en que AMLO busca romper a la Alianza Opositora? Ya veremos.

3. EN AGUASCALIENTES ya está más que caliente el ambiente político-electoral. Es secreto a voces que la exalcaldesa Teresa Jiménez es contendiente al gobierno del estado y que junto con el senador Toño Martín del Campo lideran las preferencias. Cuentan por aquellos lares que desde hace años Tere Jiménez encabeza una cruzada para capturar a los poderes Legislativo y Judicial de la entidad, así como a varios órganos autónomos. Desde 2018 ha buscado, además, la simpatía de partidos como el PRD, el PANAL y cierto sector de Morena. Ahora ha emprendido la lucha por conquistar a Movimiento Ciudadano. Sorprende, por decir lo menos, que Norma Zamora, militante emecista que lidera a Mujeres en Movimiento, esté en la nómina –según se dice– del gobierno panista de Aguascalientes, capital, como encargada de Asuntos Religiosos. Y sorprende más que ahora la exalcaldesa también intente capturar al feminismo del estado.

4. BILLETE. El Banco de México presentará hoy a la una de la tarde el nuevo billete de 20 pesos conmemorativo del bicentenario de la consumación de la Independencia. Estará presente la Junta de Gobierno del Banco Central que aprovechará para abrir al público la Sala Bancaria de su monumental e histórico edificio principal. El evento será virtual.

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