Por lo que ha hecho y hace, por lo que ha dicho y dice y, sobre todo, por las dificultades políticas que enfrenta internamente, parece casi seguro que Donald Trump sí ordenará a sus fuerzas armadas intervenir en México.
No será, necesariamente, con un despliegue masivo de tropas, pero sí con la posible destrucción desde el aire de algún narco laboratorio o refugio de los cárteles de la droga, el secuestro de algunos de sus principales capos o, mejor aún, de alguno de los políticos y gobernantes a los que acusa de darles protección y ser parte del multimillonario negocio; o bien con incursiones de fuerzas especiales que materialicen la más reciente amenaza del presidente estadounidense de “iniciar ya los ataques terrestres”.
Tal intervención es muy probable, no porque sea necesaria para frenar el tráfico de fentanilo y la inmigración (muy frenados ya mediante mecanismos efectivos de cooperación bilateral) ni para “reordenar” a un México que, según su discurso, ha sido desordenado por los cárteles que presuntamente lo gobiernan.
La intervención es casi segura porque Trump está urgido de golpes de fuerza muy espectaculares y altamente mediáticos, de cara a las elecciones legislativas estadounidenses de noviembre próximo.
Él sabe (sí es que su megalomanía y su estado de salud mental y física aún le permiten razonar) que su aprobación va en picada (40 por ciento según las últimas encuestas) y que es real el riesgo de que pierda la mayoría en una o dos de las cámaras del Congreso de su país, lo que obstaculizaría su proyecto geopolítico que, por lo pronto ya rompió el orden mundial basado en reglas, como contundente y potentemente denunció el primer ministro canadiense Marc Carney en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza.
Con golpes que hacen alarde de fuerza y poder como el dado en Venezuela o el que parece inminente en México o el que pretende con la anexión de Groenlandia, busca distraer al votante estadounidense del escándalo de pedofilia al que se le vincula con su amigo Jeffrey Epstein y del hartazgo social manifestado en las protestas y disturbios que han estallado durante los días más recientes en diversas ciudades por las redadas antiinmigrantes.
Así que, la casi segura intervención estadounidense en México, pese al daño que generará en dos economías estructuralmente interdependientes y al alto costo político, geoestratégico y militar que le acarreará a Washington, la pregunta verdaderamente importante para México y su gobierno es ¿cómo enfrentarla?
¿Militarmente, al grito de Patria o muerte? ¡Imposible, sería inmolarnos! La relación bilateral ha sido y es asimétrica, sobre todo en términos militares.
¿Apelando al derecho internacional? Poco se ganaría cuando sus reglas ya han sido fracturadas por la geopolítica de Trump.
¿Aceptando lo que nos imponga? Escucho desde ya a los críticos de la 4T culpando al gobierno de Sheinbaum como lo hacen ahora por haber acatado las órdenes de Washington al entregarles a otros 37 narcotraficantes y de no haber defendido la soberanía al permitir el aterrizaje de un avión militar estadounidense en el aeropuerto de Toluca, sin alcanzar a ver que lo primero desactiva la narrativa de la presunta protección dada a los barones de la droga y lo segundo forma parte de los acuerdos de cooperación en seguridad ya pactados con el gobierno de Trump.
Empecemos, entonces, por darle su real dimensión a los hechos. Lo de los capos entregados muestra que la cooperación de México es real y con resultados; y lo del avión, jamás violentó la soberanía como tampoco lo haría una intervención que de ninguna manera sería invasión.
Hagamos, por lo pronto, que la pretensión de Trump de tenernos bajo asedio, como lo ha hecho durante los últimos 365 días, le salga lo más caro posible.
Instantáneas:
1. INQUIETUD EN SINALOA. A propósito de la referida inminencia de una intervención estadounidense en México o de la eventual entrega de políticos presuntamente relacionados con cárteles de la droga exigida por Trump, crece la inquietud en el palacio de gobierno de Sinaloa. En el círculo interno del gobernador Rubén Rocha Moya se percibe preocupación. Hay versiones que incluso refieren la posibilidad de una entrega pactada del mandatario. Rocha Moya es uno de los políticos morenistas que más expuesto quedó luego de la entrega que hizo Joaquín Guzmán López “El Chapito” a una corte neoyorquina de Ismael “El Mayo” Zambada, en una operación en la que resultó asesinado el exrector de la Universidad de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén Ojeda, principal rival político del gobernador sinaloense.
2. FALLO A FAVOR DE “LOS PRIMOS”. La juez federal de control Mariana Vieyra Valdez ordenó a la FGR entregar íntegra y sin ocultamientos a la defensa del vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna (preso en el penal del Altiplano) y de su hermano el contralmirante Fernando Farías Laguna (prófugo), sobrinos políticos del ex secretario de Marina, almirante Rafael Ojeda Durán, la carpeta de investigación en las que se le acusa de operar una red de huachicol fiscal. La defensa, encabezada por el despacho Epigmenio Mendieta & Asociados, había denunciado ante la impartidora de justicia que el ministerio público federal les había entregado información incompleta y con documentos testados, además de negarle acceso a la carpeta original.
3. CAMBIOS SEDENA. Aquí le informé en la entrega del domingo pasado de los cambios de estructura y mandos realizados en la secretaría de Marina y que un ajuste similar se veía venir en la secretaria de la Defensa. Pues ese mismo día fueron informados. El nuevo subsecretario de la Defensa es el general de División, Enrique Martínez López, quien ya se desempeñaba como Oficial Mayor, cargo para el que fue nombrado el general de División Hernán Cortés Hernández, quien era el comandante de la Guardia Nacional. A esa posición llegó el general de División, Guillermo Briseño Lobera, quien dejó el mando de la Tercera Región Militar con sede en Mazatlán en manos del general Héctor Ávila Alcocer. También fue nombrado inspector y contralor general del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional el general de División Piloto Aviador, Miguel Hernández Velázquez, con trayectoria en operaciones contra el narcotráfico.
4. ARTE HUICHOL EN MADRID. En plena Puerta del Sol, uno de los espacios urbanos más transitados no solo de España sino de Europa, una nueva escultura ha logrado lo que pocas creaciones artísticas consiguen. detener el flujo constante de turistas y locales para mirar, fotografiar y compartir. Se trata de una réplica con chaquiras y otros elementos del arte huichol, de la emblemática estatua del Oso y el Madroño, símbolo de Madrid, realizada por el artista plástico y promotor cultural mexicano César Menchaca. Esto con motivo de la Feria Internacional de Turismo 2026 (FITUR) inaugurada ayer por los reyes de España Felipe Sexto y Leticia. En el evento, donde México participa como país invitado y socio de honor, y en el que enfatiza en la riqueza de los pueblos originarios como eje de su oferta turística, estuvo la secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, y el embajador en España, Quirino Ordaz Coppel.
5. EL HOGAR DEL SOL. Los reyes de España realizaron una visita especial al pabellón de México en la FITUR, donde destaca “El Hogar del Sol”, correspondiente al estado de Guerrero. El stand incluye una muy visitada muestra gastronómica del chef guerrerense Carlos Gaytán llamada “A cuatro manos”, un coctel representativo de Acapulco y Taxco realizado en las instalaciones de la Casa de México en España y la oferta hotelera y restaurantera de destinos como Acapulco, Zihuatanejo, Taxco y La Unión. “Guerrero, el hogar del sol” es pieza central de la promoción que impulsa la gobernadora Evelyn Salgado para reposicionar sus destinos turísticos a nivel nacional e internacional, como lo demuestra el reconocimiento que otorgó la Asociación Internacional para la Cooperación y el Desarrollo Turísticos (Asicotur) el primer día de actividades de la FITUR 2026.
@RaulRodriguezC
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