Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho” murió la mañana de este domingo cuando era trasladado gravemente herido por vía aérea a un hospital de la Ciudad de México.
En horas de la madrugada, el capo de capos del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) había sido alcanzado por la metralla del Ejército mexicano en un enfrentamiento ocurrido en el municipio de Tapalpa, Jalisco.
Murieron ahí cuatro narcos y otros tres fueron heridos, entre ellos “El Mencho”. La Sedena confirmó que se trata del buscado líder del CJNG, pero dejó en manos de las autoridades correspondientes las tareas periciales para su identificación oficial.
La Defensa Nacional ha salido al paso de las inevitables versiones que ponen en duda la importancia del operativo y ha hecho dos claros señalamientos: 1. Fue un operativo planeado y ejecutado por el Ejército mexicano con base en su inteligencia central, la del Centro Nacional de inteligencia (CNI) y la de la Fiscalía general de la República (FGR), con la participación de la Fuerza Aérea y la Fuerza Especial de Reacción de la Guardia Nacional; y 2. Se contó con información complementaria de Estados Unidos, como parte de la cooperación bilateral con ese país.
Se trata de un severo golpe al narcotráfico y de un éxito, el mayor en la materia, para el gobierno de Sheinbaum y para bien del país, no para satisfacer las presiones de Trump.
Cierto es que la plaga delincuencial no se acaba con la caída de una persona, por poderosa que sea, y cobra costos ya con los hechos de violencia que se dejan ver en ciudades de Jalisco y de al menos otros tres estados de la república. Hechos graves -por supuesto- pero que no significa, como se ha magnificado en redes sociales, que el país esté en llamas.
Tras el abatimiento de “El Mencho” lo que vemos en un primer escenario es la habitual reacción violenta del narcotráfico que los análisis de inteligencia estiman que se prologará por una semana.
Pero vislumbran otros escenarios para más adelante, siendo el más probable a mediano plazo (de uno a seis meses) el de la fragmentación y la lucha interna por el liderazgo del cártel entre: familiares directos (hijos o parientes cercanos, aunque “El Menchito” ya está preso de por vida en Estados Unidos); operadores históricos como el cofundador del CJNG Erick Valencia Salazar alias “El 85” o como el jefe regional de alto nivel Audías Flores Silva alias “El Jardinero”; y “Los Cuinis”, el brazo financiero surgido tras la muerte de Ignacio “Nacho” Coronel y la ruptura con el Cártel del Milenio (2010).
Otros escenarios son:
1. Una escalada violenta dentro del CJNG o entre cárteles enemigos como el de Sinaloa (principal beneficiario potencial respecto al trasiego de fentanilo), Los Viagras de Michoacán, La Familia Michoacana y otros grupos locales de Colima y Nayarit.
2. La competencia sin tregua por plazas estratégicas como el puerto de Manzanillo, así como las rutas de precursores químicos y de fentanilo hacia Estados Unidos.
3. Un posible “baño de sangre” similar al posterior a la caída del grupo de los Beltrán Leyva o el cártel de los Zetas (2009-2012), pero a mayor escala por el tamaño actual del CJNG, considerador un escenario de probabilidad muy bajas.
4. La sucesión ordenada y la rápida estabilización de la organización criminal bajo un heredero designado, muy improbable dada la opacidad de “El Mencho” y la ausencia de un sucesor público evidente.
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