2026 inició para México con terremotos geológicos y geopolíticos

Apenas despuntaba cuando miles ya cumplíamos uno de los propósitos de año nuevo seguramente más compartidos: salir a correr temprano.

No lo hicimos para bajar de peso y mejorar nuestras condiciones físicas y de salud según nos lo propusimos al morir 2025, sino para ponernos a salvo de los eventuales efectos de la severa sacudida con la que nos despertó y asustó el pasado viernes 2 de enero a las 7:58 de la mañana, el sismo de intensidad 6.5 que tuvo epicentro en San Marcos, Guerrero, muy cerquita de Acapulco.

Cuando en el Palacio Nacional la presidenta Sheinbaum escuchó la alerta sísmica en plena conferencia de prensa mañanera dijo con un aplomo que, sin embargo, no ocultaba sorpresa y preocupación: “¡Uf está temblando!”, expresión -que ella misma vaticinó más tarde- se volvería viral.

Las réplicas continuaron por cientos, incluido otro terremoto que se salió del rango de lo geológico para instalarse en el geopolítico la madrugada de ayer sábado 3 de enero: el ataque militar de Estados Unidos a territorio venezolano y la “extracción” (eufemismo de secuestro) del presidente Nicolás Maduro, trasladado junto con su esposa Cilia Adela Flores a la Corte del Distrito Sur de Nueva York acusados de narcoterrorismo, de acuerdo con un documento oficial de esa instancia jurisdiccional estadounidense.

Y sin que uno crea en los malos augurios o invoque a supersticiones catastrofistas, iniciamos un año en el que se vislumbran hechos y eventos que tendrán eventuales consecuencias de carácter sísmico en la estabilidad regional y mundial, y en lo económico, lo político y lo social, que bien podrían definir el rumbo y destino del gobierno de Claudia Sheinbaum.

Para nuestro país, todo el año estará acompañado de los efectos de la agresión estadounidense a Venezuela y las complicaciones que traerá a la ya de por si difícil relación bilateral, pero también por el proceso de revisión del T-MEC, al tiempo que el gobierno deberá enfrentar el significativo reto de la correcta conducción de unas finanzas públicas fuertemente presionadas por el aumento de los apoyos sociales y la deuda. Habrá de atenderse también el compromiso de recibir por tercera ocasión un campeonato mundial de fútbol, esta vez coorganizado con Estados Unidos y Canadá.

¿Sigue México?

Aunque se esté en desacuerdo con el régimen venezolano inaugurado por Hugo Chávez y continuado por Nicolás Maduro, aunque se tuviera la certeza de que incurrió en un fraude electoral durante los comicios presidenciales de julio del año pasado para mantenerse en el poder o aunque la opresión sea moneda de curso corriente en Venezuela según denuncian sectores de su población, el ataque militar al país sudamericano y el secuestro de su jefe de Estado por parte de una potencia extranjera es un hecho ominoso, violatorio de la legalidad internacional y peligroso para la estabilidad del mundo que debe ser condenado y castigado.

El artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas establece que los países integrantes se abstendrán en sus relaciones internacionales de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.

Así como Bill Clinton durante su primera campaña presidencial focalizó sus esfuerzos proselitistas al decirse a sí mismo “¡es la economía, estúpido!”, cabe ahora decirnos en el caso del ataque militar a Venezuela “¡es la intromisión extranjera, estúpido!”. Nuestra historia está llena de esas experiencias y de ahí los principios constitucionales de política exterior: respeto a la soberanía, no intervención, solución pacífica de las controversias y autodeterminación de los pueblos.

¿Con qué derecho, entonces, Estados Unidos violenta así el orden internacional y la soberanía de un Estado?

La acusación por la que Maduro fue secuestrado y llevado a una Corte estadounidense es por narcoterrorismo y así se refiere ampliamente en el documento de consignación. Pero el propio Trump reveló el carácter de pretexto de tales señalamientos al referir que el petróleo venezolano (las reservas probadas mas cuantiosas del mundo), les habían sido malamente arrebatadas y que iba por recuperarlas cuando -según expertos- al mundo le queda petróleo para quince años, pero a Estados Unidos solo para seis.

Entonces qué ¿sigue México también con el pretexto de que su gobierno está dominado por el narcoterrorismo? Trump, apenas unas horas después del golpe venezolano, declaró a la cadena Fox News que su país estaría al frente de Venezuela en lo que se concreta una transición (será un Estado ocupado por una potencia extranjera) y más delante dijo: “ya veremos qué vamos a hacer por México, cuyo gobierno es manejado por los cárteles de la droga”.

Falta por ver, con más detalles, las reacciones de las otras potencias mundiales: China y Rusia. Por lo pronto han expresado condena y preocupación, además de advertir lo peligroso para la paz mundial de estos acontecimientos.

La revisión del T-MEC

El evento de mayor importancia económica y estratégica del año será, por otra parte, la revisión en julio próximo del T-MEC, obligatoria, por cierto, según lo establece el tratado vigente.

Donald Trump ha amenazado con dejar expirar el acuerdo comercial o imponer aranceles altos de hasta 25 por ciento, si no se abordan en la negociación temas cruciales en su oferta política partidista como el freno a la inmigración, el combate militar al tráfico de fentanilo y el crecimiento de su déficit comercial.

México ha respondido con despliegues sin precedente de guardias nacionales y reformas aduaneras que han incidido favorablemente, sin que hasta ahora pueda pensarse que se ha eliminado el riesgo de una guerra comercial.

Un escenario favorable sería la renovación con ajustes menores de los términos de la relocalización (nearshoring), a fin de atraer hasta 45 mil millones de dólares en inversión extranjera directa (IED), en tanto que uno desfavorable sería caer en un proceso prolongado o rupturista que enfriara inversiones y afectara más a las exportaciones mexicanas, 80 por ciento de las cuales -como se sabe- van hacia Estados Unidos.

Sheinbaum le ha apostado a destacar los beneficios mutuos de la continuación del T-MEC: remesas récord (aunque ya en declive), integración manufacturera, control fronterizo y el nearshoring como ventaja estructural que requeriría infraestructura energética y logística para materializarse plenamente.

No se puede negar que el gobierno de Sheinbaum ha hecho hasta ahora un buen trabajo en la manera con la que ha llevado su agenda bilateral con Estados Unidos. Esto ha generado que México enfrente uno de los menores aranceles que le ha impuesto a todo el mundo.

Sin embargo, la revisión del tratado este año será significativamente más compleja que la que se concretó en 2018, pues se llega a una mesa de negociaciones en la que el gobierno estadounidense empleará una mayor concentración de poder, una limitada intención de escuchar a sus interlocutores y, seguramente, menor flexibilidad.

Es previsible, por lo tanto, que el desarrollo de la negociación nos mostrará episodios en los que se perciba fracaso y veamos al peso regresar a los niveles de 18 por dólar, que por lo visto con Trump serán matizadas con declaraciones amables y constructivas que a niveles por debajo de los 18 pesos por la divisa estadounidense con los que cerró 2025.

¿Y las finanzas públicas?

Los analistas económicos y financieros consultados por esta columna consideran que en la conducción de las finanzas públicas el gobierno de Sheinbaum y su secretario de Hacienda, Edgar Amador tendrá que hacer malabares a con tres objetivos que, para mayor complejidad, se traslapan obstaculizan entre sí: 1. Seguir con el buen manejo de 2025 y tratar de alcanzar este año un déficit fiscal más cercano al cuatro por ciento que al cinco por ciento del PIB; 2. Refrendar su compromiso con Pemex e intervenir en su muy delicada situación productiva y financiera; y 3. Mantener el abultado programa de apoyos sociales a la población.

Cumplir los tres se antoja casi imposible, aunque son prioritarios por igual en el proyecto de la 4T.

Por eso algunos analistas estiman que lo que pudiera ser un “plan de vuelo predecible” sería que el gobierno busque entregar un poco de cada uno de los tres objetivos: 1. Situar al déficit público entre el cuatro y el cuatro punto cinco por ciento del PIB; 2. No exceder del presupuesto asignado a Pemex y monitorear quirúrgicamente el desarrollo de los otros esquemas financieros que la estarán soportando sin comprometer al balance público; y 3. Garantizar que los programas sociales crezcan más que la inflación el próximo año.

Ninguno de los objetivos prioritarios llegaría a su nivel deseado, pero se entregaría algo que mantuviera el grado de inversión de México, cierta estabilidad en el riesgo-país y los índices de popularidad del gobierno cercanos a los sus niveles actuales.

El impacto del mundial

El campeonato mundial de futbol de este año será muy distinto para México dado que comparte sedes con Estados Unidos y Canadá y menos de quince por ciento de los partidos se jugarán en las sedes Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México.

En ese sentido, difícilmente veremos un impulso sostenido del consumo y del sector servicios como resultado de la justa mundialista. En todo caso, se vería algún impulso en el consumo y en el sector servicios en junio y julio.

La economía mexicana tendrá un año sumamente complejo en el que de la manera en que enfrente esos múltiples escenarios, dependerán los resultados que logre alcanzar.

Si el escenario más factible se cumple, es decir, un buen manejo de la crisis venezolana, la negociación exitosa del T-MEC, unas finanzas públicas con mejoría modesta, y un campeonato mundial de fútbol transitando normalmente, ¿hasta cuánto crecer la economía mexicana?

En los últimos siete años ha observado una reducción importante en su crecimiento potencial, es decir, el que se deriva de la plena utilización de sus factores productivos (trabajo, capital y tecnología). Un cambio relevante de paradigma ha ocurrido en ese lapso en que la economía mexicana se ha volcado hacia la potenciación del ingreso familiar a través de incrementos al salario mínimo y los programas sociales, pero a expensas de un deterioro de la productividad y el desplome de la inversión física. Como consecuencia, la economía mexicana pasó de un crecimiento potencial de entre 2.0% y 2.5% a uno de entre 1.2% y 1.6%.

Dado que en los últimos dos años la economía mexicana se ha desacelerado de manera importante, difícilmente sería capaz de crecer al mismo ritmo de su potencial o por encima de éste. Por ello, es previsible que el PIB de México no dé para crecer este 2026 más allá de 1.5%

Instantáneas:

1. REFORMA CRUCIAL. A los asuntos cruciales que deberá enfrentar el gobierno de Sheinbaum este 2026, está el de que tan pronto como este mes de enero o a más tardar en febrero próximo, los poderes Ejecutivo y Legislativo darán curso a una reforma política-electoral que, desde ya, enfrenta al gobierno con las otras fuerzas políticas y no pocos grupos de la ciudadanía y que amenaza con una mayor polarización.

2. ¿ESTA ENTERADA LA PRESIDENTA? Después de 18 años de huelga, el líder del sindicato minero, Napoleón Gómez Urrutia logró que se concretara un acuerdo para poner fin al conflicto laboral con Grupo México con el respaldo del gobierno federal, como le informamos aquí en entregas pasadas. Sin embargo, llama la atención que el dirigente sindical únicamente fue invitado a la firma del acuerdo en la secretaría de Gobernación, pero no fue convocado a la conferencia mañanera de Palacio Nacional ni a los actos que se realizaron en Sonora con el gobernador Alfonso Durazo. ¿Estará enterada la presidenta Claudia Sheinbaum del maltrato que recibe Gómez Urrutia? Porque no sólo es una descortesía, es una muestra de cómo en Morena algunos de sus integrantes siguen del lado del poder económico y no les importa defender a los trabajadores, como lo hizo durante casi dos décadas el líder minero, lo que le costó incluso el exilio por enfrentarse a un poderoso grupo empresarial, que sigue teniendo aliados en la cuarta transformación.

3. CAPACIDAD DE REACCIÓN. Quien demostró experiencia en el manejo de crisis por desastres naturales fue la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado quien el viernes pasado desde el primer momento después del temblor tomó el mando, activó los protocolos y declaró en sesión permanente el Consejo Estatal de Protección Civil en el C5 de Acapulco, supervisando las acciones de atención a la ciudadanía. Por el sismo de 6.5 en Acapulco, los restaurantes y los hoteles no reportan daños importantes en su infraestructura y la conectividad del puerto funcionó normalmente, tanto en el aeropuerto, la autopista del Sol y los túneles de comunicación carretera. Además, recorrió la zona turística de Acapulco y el municipio de San Marcos, donde fue el epicentro del sismo, verificando que las actividades turísticas en el puerto operan con normalidad. El turismo en el puerto, que registró una ocupación hotelera del 96.8%, pudo continuar disfrutando de sus playas con total seguridad.

@RaulRodriguezC

raulrodriguezcortes.com.mx

Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

Comentarios