El fracaso de la estrategia de “abrazos, no balazos”

La violencia se explica por la operación de al menos otras veinte organizaciones criminales, algunas de reciente aparición

Nación 09/07/2021 03:34 Actualizada 19:59
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El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública registra que este año se cometieron hasta el mes de mayo, 18 mil 715 homicidios dolosos, dato respaldado en averiguaciones previas iniciadas o carpetas de investigación reportadas por las Procuradurías de Justicia y las Fiscalías Generales de todos los estados del país.

Esta es la cifra más alta para los primeros cinco meses de un año desde hace seis. En 2015 —año al que corresponde el primer registro de incidencia delictiva subido por el Secretariado a su página internet— se cometieron entre enero y mayo seis mil 357 homicidios dolosos, lo que quiere decir que casi se triplicaron si comparamos ambos períodos.

Esta revisión estadística nos dice que mientras en enero-mayo de 2015 hubo un promedio diario de 42 homicidios dolosos, en el mismo período, pero de 2021, hubo 124. El aumento también es evidente si lo comparamos con el promedio diario del período enero-mayo de los años que lleva el actual gobierno: 81 en 2019, 82 en 2020 y 124 en 2021.

Es cierto que la cifra de homicidios dolosos diarios ha tenido un crecimiento sostenido: 43 en 2015 para totalizar ese año 16 mil 121; 56 en 2016 para un total de 20 mil 149; setenta en 2017 para sumar 25 mil 35; 81 en 2018 para un total de 29 mil 98; 82 en 2019 para alcanzar 29 mil 483; y 80 en 2020 para totalizar 28 mil 831.

También es cierto, como se aprecia, que entre 2019 y 2020 hubo una disminución de 652 homicidios dolosos, pero como van las estadísticas este 2021, se ve que este año habrá un aumento que quizás promedie al menos los cien diarios, sobre todo porque no conocemos aún los datos de junio y lo que va de julio, meses en que hemos visto todo tipo de atrocidades del crimen organizado y de la delincuencia común.

La violencia más cruenta que ha ensangrentado al país durante las semanas recientes podría tener explicación en el descarnado enfrentamiento que por el control de territorios y rutas del narcotráfico sostienen en estados como Tamaulipas, Zacatecas, San Luis Potosí, Zacatecas, Guanajuato y, recientemente en Chiapas, los capos Ismael El MayoZambada y Nemesio El MenchoOseguera. Ambos con sus brazos ultra armados de élite, como dejaron ver en días pasados: el llamado “Grupo Flechas”, con el cártel de Sinaloa que lidera “El Mayo”; y el “Grupo Guerrero”, con el de Jalisco Nueva Generación (CJNG) que encabeza “El Mencho”. Difícil decir cuál de los dos ha sido más sanguinario, aunque testigos de “levantones”, secuestros y matanzas, le atribuyen la macabra distinción al “Grupo Guerrero”, presuntamente comandado por Audias Flores Silva, según informes de la inteligencia militar.

Pero esa violencia también se explica por la operación de al menos otras veinte organizaciones criminales, algunos de reciente aparición como “Cárteles Unidos”, aunque AMLO niegue que durante su gobierno hayan surgido nuevas y solo reconozca dos en el país, cuando están documentados al menos veinte.

Y peor aún: esa violencia tiende a potenciarse desde las mismas comunidades que, ante el embate del crimen en sus territorios arman autodefensas o de plano se enfrentan al Ejército o a la Guardia Nacional, desesperadas como están al ver que no se pone coto a la inseguridad que padecen. Es el caso de Aguililla, en Michoacán, donde sus pobladores se volvieron a enfrentar ayer a la guarnición militar y le destruyeron su helipuerto.

De ahí que organizaciones como el Instituto por la Economía y la Paz con sede en Australia, califique a México como uno de los países menos pacíficos del mundo al ubicarlo en el lugar 137 de los 163 medidos.

La revisión de las estadísticas elaboradas por el propio gobierno y la observación de la realidad llevan a concluir que AMLO no ha cumplido con el objetivo de pacificar al país, que violencia e inseguridad siguen en aumento y que, hasta ahora, ha fracasado su estrategia de “abrazos, no balazos”.

   Se puede estar de acuerdo con su argumento de que “la violencia no se puede enfrentar con más violencia”, pero eso no justifica que no se urja al gobierno una rectificación que detenga la sangrienta realidad del país.

Instantáneas: 

1. MODUS OPERANDI. Primero fue Pío, ahora es Martín Jesús conocido como “Martinazo”. “Latinus” dio a conocer en agosto del año pasado un video en el que se ve a Pío López Obrador recibiendo dinero en efectivo de David León, operador político del exgobernador de Chiapas, Manuel Velasco. Ayer divulgó otro, en el que Martín Jesús López Obrador recibe, del mismo León, 150 mil pesos en efectivo en 2015, año en que Morena participó por primera vez en unas elecciones. ¿Qué dirá AMLO ahora de su otro hermano incómodo? ¿Lo llevará el próximo miércoles al tribunal de la verdad?

2. SISTEMA CAÍDO. El lector Raúl Gutiérrez y Montero hace saber a esta columna que desde el martes pasado está “caído” el sistema de la plataforma cetesdirecto.com. Explica que para quienes no tienen alternativas para hacer grandes inversiones, esa plataforma administrada por el Banco del Bienestar, es la manera más sencilla de proteger su patrimonio de manera segura. Su reapertura está programada el próximo lunes. Se entiende la irritación de sus usuarios quienes cumplirán una semana sin poder disponer de sus recursos.

3. TODOS LOS QUE SOMOS. A propósito del Día Mundial de la Población que se conmemorará pasado mañana domingo, el INEGI retomó algunos datos del Censo Nacional de Población y Vivienda 2020: Ya somos 126 millones los mexicanos (51% mujeres y 49% hombres) y los siete estados que concentran a casi la mitad de la población del país son el Estado de México (14%), la Ciudad de México y Jalisco (cada uno con 7%), Veracruz (6%), Guanajuato, Nuevo León y Puebla (con 5% cada uno).

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