El discreto relevo en la cúpula militar

Raúl Rodríguez Cortés

La sustitución del Jefe del Estado Mayor de la Sedena en el transcurso de un gobierno no es usual

Poco eco se hizo del cambio del jefe del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional anunciado a principios de este mes de marzo, no obstante que se trata de la posición operativa de mayor poder y confianza para el general Secretario del ramo. Y es que tanto su Subsecretario como el Oficial Mayor y el Inspector y Contralor General del Ejército, están dedicados a tareas administrativas, mientras que el jefe del Estado Mayor es el encargado de ejecutar las órdenes de movilización del instituto armado que, hoy como nunca en el país, está involucrado en todo tipo de misiones.

Salió del cargo el general de División Homero Mendoza Ruiz, quien estuvo al frente desde el inicio de este gobierno hasta el pasado primero de marzo. Entró en su lugar el general de Brigada Ricardo Trevilla Trejo, quien se desempeñaba como subjefe de Administración y Logística de esa importante instancia de la Sedena.

Aunque la dependencia informó que el cambio responde a la rotación de mandos que se efectúa periódicamente en los puestos operativos del Ejército, fuentes militares comentaron a este reportero que la sustitución del Jefe del Estado Mayor en el transcurso de un gobierno no es usual. Las pocas veces que ha ocurrido, explican, ha sido por el deceso del encargado en esas funciones.

Por esa razón, no solamente sorprendió, sino que impactó, el cambio anunciado por el general secretario Luis Cresencio Sandoval, indudablemente con la autorización del presidente López Obrador.

Llama la atención que la decisión haya sido tomada en el aislamiento del titular de la Sedena para atender su contagio de Covid-19, quien reapareció el lunes en la reunión encabezada por AMLO para evaluar el Plan Nacional de Vacunación y se le vio ayer martes en la conferencia de prensa mañanera.

Estas consideraciones han desatado todo tipo de especulaciones. Si bien es cierto que los militares asumen con rigor institucional que el desempeño de sus misiones está sometido a todo tipo de cambios, al respeto irrestricto de la línea de mando y a la convicción de que las órdenes que no se cuestionan, se acatan, circula la especie entre algunos oficiales de que se habría tratado de una indisciplina del general Mendoza Ruiz relacionada con un tema muy sensible para la 4T. Según esa versión, el militar habría aprovechado su posición para que se incluyera a uno de sus dos hijos, ambos civiles, en las listas plurinominales para una diputación. 

La versión es atenuada por el hecho de que el general Mendoza Ruiz sigue en activo con una hoja de servicios que todos le reconocen. Fue asignado comandante de la Décima Región Militar, con sede en Mérida, plaza bastante caliente y con inmensos retos, entre otros el de contener y controlar el intenso tráfico de avionetas cargadas de droga que entran al país por el sureste.

En lo que son peras o son manzanas, lo cierto es que esta decisión alejó al general Mendoza Ruiz de la posibilidad de ser un candidato natural a la titularidad de la Sedena en el próximo gobierno y acercó a ese escenario al general Trevilla, un general de Brigada que, previsiblemente, pronto obtendrá la tercera estrella que lo hará divisionario.

Tanto el general secretario Sandoval, como el general Mendoza y el general Trevilla son de la misma promoción de la Escuela Superior de Guerra, generación que ahora está al mando de las Fuerzas Armadas. Por el imprescindible papel que éstas desempeñan en el actual gobierno, sería saludable transparentar y precisar las razones de este sensible cambio. 

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