La reinauguración anoche del Estadio Azteca, ahora nombrado Estadio Banorte por ser ese banco mexicano el principal financiador de la modernización estructural y tecnológica que exigió la FIFA para que sea sede por tercera vez de un campeonato mundial de futbol, regaló a miles de mexicanas y mexicanos la oportunidad de vivir algunos momentos de orgullo, de ánimo y esperanza, una de cal por las tantas que van de arena en el polarizado debate sobre el futuro del país.
Más allá del resultado futbolístico -un nada desdeñable empate a cero goles en un buen partido frente a Portugal que, sin embargo, no evitó el abucheo al final a la selección mexicana de una afición ávida de triunfos- la majestuosidad del inmueble, los trabajos urbanos realizados en sus alrededores y el esparcimiento por venir en 73 días con la justa futbolística mundial, hicieron olvidar por un rato las preocupaciones económicas y políticas de nuestro día a día, las de nuestra muy confrontada relación con Estados Unidos y las de la guerra en el Medio Oriente que cada día escala ominosamente hacia una conflagración mundial.
Al menos para mi generación y muchas de las subsecuentes, el Estadio Azteca hoy Banorte (¡vaya que costará acostumbrarse!) se convirtió en uno de los principales símbolos de identidad de la Ciudad de México, si no es que del país entero.
Cuando se inauguró hace sesenta años, el 29 de mayo de 1966, quien esto escribe estaba por cumplir los diez años. No alcanzaba entonces el dinero para comprar boletos para el partido, pero sí para acercarse a ver aquella impresionante estructura levantada sobre el magma petrificado desde hace más de dos mil años tras la erupción del Xitle.
Mi padre y yo (¡gracias por el esfuerzo papá!) llegamos la mañana de aquel domingo en el tranvía eléctrico que durante décadas corrió por la Calzada de Tlalpan hasta que fue sustituido por el Metro y el Tren Ligero. Multitudes bajaban en la estación Estadio Azteca. Parecía que los tranvías vomitaban gente, tanta como los más de 80 mil aficionados que colmaron el aforo del inmueble.
Nos metimos después a una fonda por los entonces solitarios terrenos de Santa Úrsula Coapa, al sur capitalino, y por televisión vimos lo que ocurría al interior del estadio.
Poco me importaba que el listón inaugural lo estuvieran cortando el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz acompañado de Joao Havelange, el carismático brasileño que encabezaba la FIFA. Estaban ahí también los dueños de Televisa y del estadio, Emilio Azcárraga Vidaurreta y Emilio Azcárraga Milmo, así como su socio Guillermo Cañedo de la Bárcena y el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, diseñador y constructor de ese estadio -decíamos orgullosos- de escala mundial.
Mucho me importaba, eso sí, el partido por jugarse entre el América y el Torino de Italia. Aunque no soy americanista (¡ni Dios lo quiera!) celebré a rabiar el gol de Arlindo dos Santos (el primero anotado en el Azteca) y luego el de José Alves “Zague”, el primero que clavó para iniciar la suma de 159 que lo mantienen como el futbolista con más goles anotados en partidos oficiales jugados en “el coloso de Santa Úrsula”.
Cuando México obtuvo por primera vez la sede mundialista el 8 de octubre de 1964, el Estadio Azteca ya estaba en construcción. En 1970 albergó por primera vez el campeonato de la FIFA y vio cómo la selección brasileña ganaba el torneo por tercera vez y se quedaba, ya en propiedad, con la entonces llamada copa Jules Rimet.
Pero no solo fue escenario de la magia de Edson Arantes do Nascimento “Pelé” y del equipazo que conformaba con estrellas como Carlos Alberto, Tostao o Rivelino, sino del trepidante “partido del siglo”, ronda semifinal que protagonizaron Alemania e Italia con actuaciones brillantes como las del peligroso delantero del Calcio italiano, Roberto Bonisegna, y del ícono del futbol germano, Franz Beckenbauer, quien jugó con un hombro dislocado.
En 1986, cuando México albergó por segunda vez un campeonato mundial de futbol luego de que Colombia renunciara a hacerlo por no poder cumplir las exigencias de infraestructura, seguridad y financiamiento impuestas por la FIFA, este maravilloso oficio me permitió atestiguar el 15 de junio en el Azteca el golazo de tijera que el mexicano Manuel Negrete le clavó a Bulgaria en octavos de final (considerado uno de los más bonitos de los mundiales) y atestiguar la genialidad del argentino Diego Armando Maradona con el “gol del siglo” y, por supuesto, el de la “mano de Dios” que les metió a Inglaterra en partido de cuartos de final, jugado el 22 de junio de aquel año.
Con la reinauguración del Estadio Azteca, ahora Estadio Banorte, su aforo aumentó de 83 mil 264 a 87 mil 500 espectadores que colmaron las personalizadas butacas de la parte inferior y media del estadio además de las aún inconclusas de la parte más alta. Se mejoró el sonido con la instalación de más de 500 bocinas y se desplegaron 270 cámaras de videovigilancia para el seguimiento cuadro por cuadro del recinto. Se cambiaron las pantallas por unas más grandes y se colocaron tiras led que le dan una imagen más moderna por dentro y por fuera. Además, se construyó una zona VIP, un área de hospitalidad, vestidores subterráneos con salida de los jugadores al centro de una cancha a la que se le sembró un césped híbrido, resultado de una mezcla de pasto natural con fibras sintéticas cosidas al subsuelo, todo lo cual se sumó no solo para mostrar un estadio de clase mundial, sino para presentar al medio tiempo del partido inaugural un espectáculo que derrochó tecnología de luces y sonidos.
El estacionamiento del inmueble aún no está terminado, razón por la cual las autoridades capitalinas montaron un operativo de movilidad y acceso que sí generó severos problemas de tránsito en las zonas aledañas al estadio. Y algo más empañó el esperado evento: la muerte de un joven espectador al caer de uno de los palcos, al parecer por una imprudencia cometida en estado de ebriedad, según reportaron las autoridades de la Secretaría de Seguridad capitalina.
Las fuentes coinciden en que la inversión total para la restauración estructural del Estadio Azteca superó los tres mil millones de pesos, dos mil cien millones de los cuales corresponden a un crédito directo de Banorte a la empresa operadora del estadio, “Ollamani”, que a su vez firmó un contrato de patrocinio a largo plazo que incluye el cambio de nombre a Estadio Banorte por doce años. La inversión complementaria de la empresa es de mil 400 millones de pesos para acabados, tecnología, el césped híbrido, los accesos y los sistemas de seguridad.
Ese es el Estadio Banorte que el próximo jueves 11 de junio albergará el partido inaugural del mundial de futbol entre Sudáfrica y México.
Instantáneas:
1. RÉPLICA DE UNA FINTECH. La edición online de EL UNIVERSAL publicó ayer en atención a un derecho de réplica, la carta aclaratoria enviada por la Fintech “Kushki”, en la que considera “afirmaciones inexactas y erróneas que afectan su reputación” las vertidas en la columna del viernes pasado titulada “Investigan lavado de dinero en plataformas digitales de pagos”. En la carta se informa que “Kushki” y su afiliada Billpocket no mantienen actualmente relación contractual, comercial ni societaria alguna con “Alquimia Digital SAPI de CV”, ni han tenido relación alguna con las demás entidades referidas en dichas publicaciones. También asegura que “en el caso de ´Alquimia Digital SAPI de CV´, ´Billpocket´ mantuvo en el pasado un acuerdo limitado de referenciación comercial, sin participación societaria, operativa ni financiera entre las partes. Bajo dicho acuerdo, las operaciones referenciadas corresponden a negocios con pequeños volúmenes transaccionales que surtían su proceso de debida diligencia, sin que se procesaran pagos vinculados al sector de casinos o juegos de azar a través de este mecanismo”. Dicho acuerdo -agrega- fue terminado formalmente el 12 de agosto de 2025 por decisión de “Kushki”, como resultado de la aplicación ordinaria de sus controles internos, procesos de debida diligencia y políticas de gestión de riesgo, meses antes de que este asunto fuera objeto de cobertura pública. La carta aclaratoria asegura que “ni ´Kushki´ ni ´Billpocket´ han sido notificadas por ninguna autoridad competente sobre investigaciones relacionadas con los hechos descritos en la prensa”. Al acusar recibo de estas aclaraciones, acaso les sirva saber que con fecha 19 de septiembre de 2025 se presentó una denuncia ante la Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada de la FGR contra “Alquimia Digital” que dio lugar a investigaciones de esa empresa y de las que son y fueron asociadas de ella. Respecto a su ofrecimiento de dialogar sobre el tema, con gusto lo aceptamos.
2. ¡CIEN DÓLARES POR BARRIL! Como consecuencia del conflicto militar en Medio Oriente, el precio del barril de la mezcla mexicana de petróleo rompió el techo de los cien dólares. Pemex confirmó que el viernes pasado exportó el barril de crudo en 100.01 dólares, precio que no había alcanzado desde el 4 de julio de 2022 como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania, conflicto que sigue vigente. Los precios del petróleo son impulsados por la guerra contra Irán de Israel y Estados Unidos, y el cierre del estrecho de Ormuz, en el Golfo Pérsico, por donde transita veinte por ciento de los hidrocarburos consumidos en el mundo. El precio del petróleo mexicano incluso superó el de su principal referencia, el West Texas Intermediate (WTI), que cotizó el viernes en 99.64 dólares por barril, mientras que el referencial de Europa, el Brent del Mar del Norte se disparó a 105.32 dólares. Los expertos estiman que si el precio del petróleo alcanza los 115 dólares por barril, la economía mundial caería en grave recesión.
3. EL AGRO SALE A LA BOLSA. El Fondo Especial para Financiamientos Agropecuarios (FEFA), fideicomiso del gobierno federal administrado por el Banco de México (Banxico) realizó una colocación de siete mil millones de pesos en la Bolsa Mexicana de Valores para ampliar el acceso al crédito de los productores agropecuarios. Esta operación revela tanto la búsqueda de liquidez para el sector rural como el creciente papel de la Bolsa en el financiamiento productivo.
4. PREPARAN CONVENCIÓN MINERA. Quien estuvo de gira por Baja California Sur fue el líder minero Napoleón Gómez Urrutia, quien encabezó una Asamblea Estatal con las secciones 295, 329, 118 y 342, que contó con la participación del gobernador Víctor Castro, la senadora Lucía Trasviña, la presidenta Municipal de La Paz, Milena Quiroga, así como dirigentes estatales y miembros del CEN del Sindicato Nacional Minero. Gómez Urrutia expuso la importancia de mejorar la vida de los trabajadores. Este recorrido lo realizó de cara a la XLIV Convención General del Sindicato Minero que se celebrará en mayo próximo.
5. TURISTA SEGURA. Oaxaca se reportó listo para recibir al turismo nacional y extranjero con motivo de la Semana Santa, por lo que el gobierno de Salomón Jara implementó por primera vez el programa “Turista Segura”, el cual tiene como objetivo brindar seguridad y protección a las mujeres viajeras, especialmente a quienes recorren el estado de manera independiente. Para el operativo se desplegarán cinco patrullas con enfoque de género, de las que tres operarán en Oaxaca de Juárez, una en Bahías de Huatulco y otra en Puerto Escondido.
@RaulRodriguezC
raulrodriguezcortes.com.mx
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

