El primero de julio de 2019, al cumplirse un año de su victoria electoral, Andrés Manuel López Obrador declaró: “Si por mí fuera, yo desaparecería al Ejército y lo convertiría en Guardia Nacional, declararía que México es un país pacifista que no lo necesita y que la defensa de la nación, en el caso de que fuese necesaria, la haríamos todos; (pero desaparecerlo) no lo puedo hacer porque hay resistencias (y) una cosa es lo deseable y otra lo posible”.
La Guardia Nacional (GN) no tenía entonces ni cuatro meses de creada, de manera que la declaración hecha por AMLO en entrevista con el diario La Jornada se interpretó como una especie de bendición al nuevo cuerpo creado para garantizar la seguridad pública e interna del país y como una justificación retórica ante el incumplimiento de su promesa de campaña de regresar a las fuerzas armadas a sus cuarteles.
La amenaza de una intervención militar con la que insistentemente nos amaga Donald Trump en estos tiempos, deja ver hoy la magnitud de aquel disparate declarativo de desaparecer al Ejército porque no lo necesitamos por ser pacifistas, pero también sugiere que en la mente de AMLO era absolutamente real esa intención de desaparecerlo, aunque contradictoriamente, le encomendaría como nunca todo tipo de responsabilidades ajenas a su función sustantiva.
Al cabo de casi siete años la GN, en efecto, está totalmente integrada a la estructura militar de la Sedena mientras que el Ejército y la Marina se han ocupado de la construcción de obras emblemáticas del gobierno (AIFA, Tren Maya y Tren Interoceánico) y se ocupan de operarlas y administrarlas al igual que a los puertos y las aduanas, lo que ha llevado a que las fuerzas armadas manejen recursos públicos que pasaron en ese período de un marginal tres por ciento del presupuesto a un muy significativo 20 por ciento, con un aumento absoluto de 154 mil millones de pesos.
Pero ese nunca visto empoderamiento presupuestal y político de las fuerzas armadas no representó una expansión de su poder de fuego o una modernización bélica del instituto armado. Ha sido, más bien, una especie de militarización de la inversión pública que encubre la verdadera intención de AMLO y Morena de debilitarlo, según sugiere la hipótesis de un grupo de altos mandos militares en retiro que se reúnen periódicamente para analizar la actual coyuntura del país y de las fuerzas armadas.
Incluso van más allá al considerar que la ampliación de sus encomiendas y los enormes fondos públicos entregados para realizarlas, le apostaron a corromperlas y, en consecuencia, debilitarlas.
Esto se ha conseguido si nos atenemos a datos sobre los que así lo corroboran de acuerdo con la propia Sedena y los blogs especializados Global Firepower e Infodefensa:
1. Tenemos una artillería de hace setenta años, en medio siglo no se incrementó significativamente el armamento mayor (aviones, helicópteros, buques, blindados) y, por el contrario, varios programas de modernización fueron cancelados entre 2017 y 2024; la fuerza Aérea no opera cazas de combate desde 2005 y no tenemos un solo submarino.
2. Las fuerzas armadas suman un total de poco más de 405 mil efectivos (170 mil del Ejército, 15 mil de la Fuerza Aérea, 80 mil de la Marina-Armada de México y 140 mil de la Guardia Nacional). Las bajas aumentaron notablemente entre 2019 y 2024, un total de 95 mil 399, de las que al menos 936 fueron por deserción (normalmente asociada a corrupción) y 188 por muertes en servicio.
No sin vergüenza -según los mismos altos mandos en retiro consultados- reconocen que en términos estrictamente militares no hay manera de confrontar el poderío estadounidense que se desplegaría en una eventual intervención armada y aceptan que, como ha ocurrido desde siempre, los servicios de inteligencia militar y de sus agencias de seguridad (DEA, FBI y CIA, entre otras) trabajan regularmente sobre nuestro territorio.
Instantáneas:
1. EN LA MIRA DE TRUMP. El diario británico Financial Times (FT) publica en su edición de este domingo una nota que titula “México en la mira de Trump mientras los vínculos de drogas con Venezuela se hacen grandes”. En ella considera que al presidente estadounidense se le acaba la paciencia para ver resultados tangibles en el combate mexicano al tráfico de drogas y vislumbra una intervención de carácter militar. Refiere las muchas menciones de México en la acusación que enfrenta el expresidente venezolano por narcoterrorismo (entre ellas la del avión con toneladas de cocaína que salió del hangar presidencial venezolano con destino a Ciudad del Carmen, Campeche, y el presunto uso de la embajada de Venezuela en México para repatriar dinero del narcotráfico). También da referencias, sin nombres, de políticos de Morena que Estados Unidos espera sean entregados. Se refiere, por ejemplo, a un secretario estatal de seguridad pública relacionado con el Cártel Jalisco Nueva Generación (presumiblemente Hernán Bermúdez Requena), un exgobernador nombrado cónsul en Estados Unidos pese a acusaciones de corrupción (quizás Rutilio Escandón Cadenas) y al dueño de una casa de bolsa acusada de lavado de dinero que fue muy cercano colaborador de AMLO (¿acaso Afonso Romo?). El FT también se refiere a la suspendida entrega de petróleo mexicano a Cuba, país al que asegura solo le quedan reservas de combustible para 15 ó 20 días.
2. EL PT OPERÓ CONTRA MORENA EN OAXACA. Aunque se esfuerzan por mostrar que la alianza oficialista entre Morena, el Partido Verde y el PT sigue firme, la evidencia muestra fracturas que se dejan ver claramente en Oaxaca. En el reciente proceso de revocación de mandato que ganó el gobernador morenista Salomón Jara, el Partido del Trabajo actuó como férrea oposición. Lo hizo por medio de Benjamín Robles Montoya, un actor político con un patrón consistente de “chapulineo”, ruptura y confrontación, cuyo método recurrente ha sido moverse de partido en partido, tensar alianzas y, cuando no controla la candidatura o el rumbo, romper y reposicionarse desde la denuncia. Su trayectoria se entiende más como una estrategia de sobrevivencia personal que como un proyecto político con coherencia ideológica y base social estable. Ha transitado por el PRI, Convergencia/Movimiento Ciudadano, PRD y ahora PT, aunque sostiene posturas que, en los hechos, coinciden con narrativas y agendas de los sectores más conservadores de la derecha, aun cuando intente mantener una etiqueta “progresista”. En 2016, al no obtener la candidatura a gobernador en el PRD, fractura la alianza con el PAN, se mueve al PT y convierte el proceso en una narrativa de agravio. En 2024 compitió por el Senado y no obtuvo el escaño, lo que confirmó una tendencia: visibilidad alta, rendimiento electoral limitado, y una operación política que descansa más en la polarización que en la organización territorial. En síntesis: Robles no es hoy una fuerza mayoritaria ni un liderazgo en expansión. Es un actor de ruptura, con historial de “chapulineo”, resultados electorales decrecientes y un estilo que convierte el conflicto en método.
3. MOVIDITO GUERRERO. El que no quita el dedo del renglón ni lo quitará a pesar de la medida contra el nepotismo que la dirigencia nacional de Morena decidió imponer a sus candidatos en futuras elecciones a cargos de elección popular, es el senador de Guerrero, Félix Salgado Macedonio, padre de la gobernadora Evelyn Salgado que concluye su mandato el año próximo. Resulta que el siempre polémico político inició este año con paso firme encabezando las preferencias para la candidatura guinda al gobierno del estado. La primera encuesta 2026 de Demoscopia Digital da como resultado que el senador guerrerense cuenta con 42.9% de preferencias, manteniéndose como el mejor posicionado de cinco actores políticos de Morena de la entidad evaluados en la encuesta. Salgado Macedonio se mantiene encabezando las preferencias con una ventaja de más de dos a uno contra Iván Hernández Diaz, delegado del Bienestar, quien cuenta con 18.4%.
4. ¿CAMBIO EN LA CTM? La otrora poderosa Confederación de Trabajadores de México (CTM) se prepara para celebrar el próximo 24 de febrero su aniversario número noventa. Lo hace en una coyuntura en la que el sindicalismo ha empezado a reacomodarse y las organizaciones obreras más fuertes se alinean con el gobierno de la 4T, pero también en una circunstancia de prolongada ausencia de su dirigente Carlos Aceves del Olmo, lo que ha dado lugar a que en los pasillos cetemistas se hable de un movimiento interno en el que solo se le ve posibilidades al líder coahuilense Tereso Medina, visto en Bucareli en días recientes, y Fernando Salgado, ligado al aparato histórico de la central obrera.
5. OTRO ANIVERSARIO, pero este en el sector patronal. Corporativo Kosmos cumple sesenta años en un mercado cada vez más competido dentro de la industria de alimentos. A lo largo de seis décadas ha mantenido el liderazgo frente a una decena de empresas que compiten dentro del sector. Esta posición le ha generado no pocas críticas por parte de competidores desleales que no se rigen por las mejores prácticas comerciales y que, acusan los líderes de Kosmos, han fabricado versiones falsas sobre temas recurrentes que el corporativo ha desmentido reiterada y oportunamente, como es el caso de su participación en un programa de ventas de alimentos a Venezuela. Los procesos relacionados con su producción generada por más de 10 mil empleados a nivel nacional, se apegan rigurosamente -aseguran- a la legalidad y a los estándares nacionales e internacionales, sometiéndose a las auditorías y controles permanentes obligados para una empresa de su tipo. Los liderazgos empresariales generan tensiones competitivas, sobre todo cuando la empresa con mayor reconocimiento mantiene esa posición con base a la calidad y precio de los servicios que ofrece, su amplia infraestructura y la capacitación y profesionalismo de su personal.
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