¿Aguas turbulentas en la UNAM?

Raúl Rodríguez Cortés

Al emitir la convocatoria correspondiente, la Junta de Gobierno de nuestra máxima casa de estudios inició ayer el proceso para nombrar al rector que cubrirá el periodo 2019-2023. El actual, Enrique Graue, hizo pública ayer mismo su intención de buscar el segundo periodo que le permite la legislación universitaria. Y por lo visto hasta ahora, las normalmente turbulentas aguas de la UNAM parecen estar en tal calma que le permiten navegar hacia el puerto de la reelección.

Hay diversas evidencias que documentan este aserto:

1. Un primer tanteo entre varios de los quince integrantes de la Junta de Gobierno (que son los electores), sugiere un holgado consenso a favor de la continuidad del actual rector.

2. Algunos de los integrantes de su equipo que dejaron ver sus ganas de postularse, parecen haber optado por privilegiar la disciplina y apoyar a Graue para un segundo periodo. Es el caso del secretario general Leonardo Lomelí Vanegas y del coordinador de Investigación Científica, William Lee Alardín.

3. Graue ha sabido tender lazos de entendimiento y respeto mutuo con AMLO. Se reunió con él desde que era presidente electo, respaldó su política de austeridad, se bajó el sueldo y lo felicitó por su primer informe. Se dice, además, que ha dado un trato de privilegio al académico John Ackerman (influyente consejero de López Obrador y esposo de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval) quien, por no haber nacido en México está legalmente imposibilitado para ser Rector de la máxima casa de estudios. Y en esa vía de ida y vuelta, Graue obtuvo el total respaldo del presidente cuando el año pasado, tras diversos hechos de inseguridad y violencia en el campus universitario, se vivió un periodo de inestabilidad.

4. Una influencia que podría jugarle las contras al interior de la UNAM es la de Javier Jiménez Espriú, pero el secretario de Comunicaciones y Transportes no pinta en el gabinete y parece muy desgastado, al igual que su pupilo, del grupo de ingenieros, Gerardo Ferrando Bravo, quien está prácticamente escondido en el Grupo Aeroportuario de la CDMX liquidando el proyecto del aeropuerto de Texcoco.

Y 5. Graue tiene, por el contrario, todo el apoyo de quien será factor definitivo en este proceso sucesorio universitario: el ex rector Juan Ramón de la Fuente quien aun desde Nueva York, como embajador de México en la ONU, no deja de hablarle al oído al Presidente.

Además de formar parte del grupo de los médicos, De la Fuente y Graue son compadres, como compadres son el actual rector y el también doctor José Narro Robles. Pero este último ha operado para promover la candidatura del presidente de la CNDH, Luis Raúl González Pérez, y conseguir así un bastión para Futuro XXI, organización con la que pretende reinventarse el PRD y a la que se sumó el ex rector luego de renunciar al PRI tras su fallido intento de liderarlo. Pero González Pérez, quien está por dejar de ser el ombudsman nacional, parece seguir dando muestras de fidelidad y disciplina a Graue, de quien fue en la UNAM abogado general.

Aquí cabe una breve conversación que este reportero escuchó en algún evento universitario. Narro recriminó a su sucesor Graue que tuviera mayores muestras de amistad con De la Fuente, a lo que el actual rector respondió: amigos somos los tres, pero Juan Ramón es mi hermano.

Todo indica, por lo demás, que participarán otros dos aspirantes: la directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Angélica Cuéllar, y el director del Instituto de Investigaciones Jurídicas, Pedro Salazar Ugarte.

Si bien no puede afirmarse que tenga todo el apoyo de AMLO (aunque es autora de El desafuero de Andrés Manuel López Obrador), Cuéllar trae el respaldo de grupos de la 4T sobre todo los de Carlos Ímaz y Claudia Sheinbaum y los de Rosaura Ruiz y Enrique Del Val; mientras que Salazar trae respaldo del grupo de los abogados sin que sea muy reconocido en otros.

La preocupación de la Junta de Gobierno se centra por el momento en las cuñas que AMLO y/o la 4T tratarían de meter con la reelección de Graue. La más esperada: Ackerman como secretario general o coordinador de Humanidades.

@RaulRodriguezC

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