¿Son buenos los tequilas de los famosos?

Raúl Curiel

Por el precio de cada botella de tequila de celebridades como Michael Jordan, con su marca Cincoro; Dwayne Johnson “La Roca”, con Teremana; o bien El Cartel, de Daddy Yankee; Casamigos, de George Clooney; 901, del cantante Justin Timberlake o La gran señora, de la desaparecida Jenni Rivera, sería correcto suponer que corresponden a un buen sabor. Pero no siempre es el caso.

Aunque no hay que alarmarse. Es mi propia percepción, ya que luego de catar todo tipo de tequilas blancos, reposados, añejos, cristalinos, reservas de la casa, licores de agave, mezcales y raicillas, al probar los de los famosos, con lo único que me quedo es con la experiencia de probar un tequila más que me queda a deber.

Le explico. Los maestros tequileros que intervienen en estas marcas premium se concentran en encontrar la fórmula idónea y, en esa carrera, yo considero que se pierden notas y texturas que dan forma a los tradicionales tequilas. En su lugar, se recurre a ciertos aromas y sabores que “descafeínan” la esencia de un original tequila.

Aquí lo he dicho en reiteradas ocasiones: un buen conocedor sabe que para que un tequila tenga éxito se requiere no sólo que sea 100% puro de agave azul Tequilana Weber, ya que lo importante es dejar huella en los paladares de los consumidores exigentes. Otro elemento importante por resaltar es que, aunque se trate de productos premium o marcas de personalidades famosas, en la botella deberá quedar clara y visible la palabra “tequila”. Si no está, no pasa la prueba.

No es el caso de las marcas que mencioné antes, pero si se trata de fórmulas que se someten a procesos que buscan autenticidad, desde los grados de alcohol, las frutas, semillas, barricas, el fermentado, la cocción de las piñas, incluso la molienda del agave, son sometidos a tratamientos especiales hasta convertirse en una receta secreta.

Si lo que usted busca es adornar su cava con estas marcas, sólo por el hecho de que se trata de iniciativas de estrellas de cine, cantantes o deportistas consagrados, o simplemente porque están de moda en pubs de Estados Unidos o el Reino Unido, pues no se quede con las ganas y complete su colección.

Al tratarse de productos de lujo, no se escatima en el diseño de las botellas y eso los convierte en “objetos de deseo” por parte de exigentes consumidores, y ahí recae gran parte del éxito de su mercadotecnia. El tipo de cristal de la botella, la etiqueta firmada por la celebridad, o un diseño extravagante, son suficientes para que sus lanzamientos obtengan el reconocimiento del público. Al final, como en todo, usted tiene la última palabra.

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