La segunda mesa de negociación con Heineken

Raúl Curiel

Ayer se realizó la ya tradicional quema y destrucción de tequila apócrifo y adulterado en Zapopan, Jalisco. Se calcula que la destrucción equivale a 6 millones de tragos que se evitó que llegaran a paladares mexicanos, acción encabezada por el gobernador Enrique Alfaro, junto con autoridades convocadas por el Consejo Regulador del Tequila (CRT), que preside Miguel Ángel Domínguez Morales.

Durante su discurso, Alfaro adelantó que se conformará una mesa de diálogo para negociar con directivos de la cervecera holandesa Heineken, en busca de un punto de acuerdo que ponga fin a la controversia sobre el contenido y porcentaje de tequila que ostenta su producto Desperados, que se comercializa con éxito desde hace 25 años en Europa y África, y que no reconoce la Denominación de Origen del Tequila (DOT).

Llama la atención que en virtud de que el gobierno federal no se sube al ring, el gobernador lo hizo. Esto tiene dos lecturas: que al intervenir en este polémico lío, Alfaro obtenga capital político, y la otra tiene que ver con lo que sucederá en el remoto caso de que Heineken doble las manos, pues tendría que revelar su fórmula y, con ello, la autenticidad de sus ingredientes.

También llama la atención que el actual CEO de Heineken, Dolf van den Brink, no se pronuncie al respecto. Hay que recordar que el joven empresario que hizo carrera prácticamente en la firma desde que salió de la universidad, escalando peldaños y pasando por importantes cargos en activos de Holanda, África, Estados Unidos y México, donde se consolidó al concretar la inauguración de la planta en Meoqui, Chihuahua.

Cuando Van den Brink fue el CEO de Heineken en el país encabezó una delegación comercial en julio de 2017 con el objetivo de llegar a un acuerdo con las huestes de Domínguez Morales, respecto al ingrediente que se emplea para otorgar darle sabor de tequila a Desperados. En aquella primera mesa de negociación que se llevó a cabo en la Ciudad de México, la delegación reconoció que se trata de una cerveza aromatizada con tequila, y no una bebida espirituosa.

Aparentemente, el comité negociador del CRT aceptaría la propuesta de los holandeses de cambiar la leyenda de “sabor” por “aroma”, ya que así se aseguraba que el producto cumplía con todas las regulaciones y los requisitos de etiquetación. Sin embargo, no hubo acuerdo pues el aromatizante que utiliza la cervecera contiene tequila genuino que se compra a Tequila del Señor, de Manuel García, afiliada al CRT.

El 75% del aromatizante que se utiliza para la cerveza proviene del tequila, de manera que se debe acatar la DOT, con todas sus implicaciones. Así, desde ese primer encuentro, la cervecera no se ha pronunciado estratégicamente al respecto ni en Holanda y menos en México.

La única postura que se conoce por parte de la empresa, expresada en 017, es que a pesar de la “buena relación” con el CRT y sus miembros, no revelaría detalles sobre lo dialogado en aquella primera mesa de negociaciones. Después se supo que ganó una demanda contra el CRT en la Unión Europea, pero tampoco hubo posicionamiento.

Será interesante conocer la agenda y los integrantes de la nueva mesa de diálogo convocada por Enrique Alfaro, y también si habría cupo para la Cancillería, que hasta ahora ha brillado por su ausencia en este espinoso asunto. Tome nota.

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