El futuro del liberalismo

Raudel Ávila

En Inglaterra se produjeron las grandes invenciones políticas de Occidente. Ahí nacieron el constitucionalismo, el parlamentarismo y el liberalismo. Inclusive la tradición revolucionaria, tan cacareada en Francia, ya se había anticipado con todas sus violentas innovaciones desde el siglo XVII en la Revolución inglesa, como documentó el historiador marxista Christopher Hill. Mal de su grado, los más brillantes pensadores políticos franceses fueron todos, sin excepción, anglófilos: desde Montesquieu y Voltaire hasta Raymond Aron, pasando por Alexis de Tocqueville. No debe sorprender entonces que sea un intelectual e historiador británico, Timothy Garton Ash, quien esté formulando la propuesta más inteligente para rediseñar el liberalismo.

Garton Ash, profesor en las universidades de Oxford y Stanford, publicó un ensayo excepcional este mes en la revista Prospect titulado The future of liberalism, en el cual presenta una agenda programática para el liberalismo político del siglo XXI. Puede leerse aquí: https://www.prospectmagazine.co.uk/magazine/the-future-of-liberalism-bre....
Cito extensamente el ensayo “Como el tridente de Neptuno, un liberalismo renovado dispondrá de tres puntas. La primera es la defensa de valores e instituciones tradicionales del liberalismo, como la libertad de expresión y un poder judicial independiente, contra la doble amenaza de los populistas y los autoritarios. La segunda es la atención a los fracasos mayores de lo que pasó por liberalismo en los últimos treinta años -el liberalismo económico unidimensional- que en el peor de los casos fue fundamentalismo dogmático de mercado, con tan poca conexión con la realidad como los dogmas del materialismo dialéctico y la infalibilidad papal. Este fracaso impulsó millones de votantes a los brazos del populismo. Debemos en consecuencia, atender enérgicamente tanto el populismo como las causas del populismo. La tercera punta requiere que enfrentemos, con medios liberales, los desafíos globales de nuestra era, incluyendo el cambio climático, la pandemia y el ascenso de China. Nuestro nuevo liberalismo deberá mirar hacia atrás y hacia adelante, adentro y afuera.”

Timothy Garton Ash aboga por la recuperación del texto del filósofo polaco Leszek Kolakowski “Cómo ser un conservador-liberal-socialista”. En la unión de lo mejor de esas tres tradiciones, Garton Ash considera que reside el plan de trabajo para los partidos políticos liberales. Se trata de sumar las luchas por la libertad, igualdad y solidaridad para conseguir una “redistribución del respeto” y desechar la “liberalocracia”.  Garton Ash rescata la obra de Charles Dickens y George Eliot para exponer en toda su crudeza la desigualdad y pobreza de los últimos años y busca formular una valoración liberal de la comunidad, así como del papel del estado-nación en las identidades políticas del siglo XXI. El ensayo, que probablemente se convertirá en libro, se ocupa de asuntos de la globalización como el genocidio, el cambio climático, la(s) pandemia(s) y la creciente presencia china en escenarios internacionales. Sería deseable que Letras Libres o Nexos publicara la traducción integral del ensayo.
Podría resultar una lectura provechosa para los candidatos a distintos puestos de elección popular en 2021. No hay grandes novedades en el texto de Garton Ash, salvo un agradecible sentido común que en las últimas décadas desapareció del liberalismo más ortodoxo. El ensayo de Garton Ash es un ejercicio de autocrítica adecuado a la circunstancia contemporánea, pero lo sabían los alemanes hace mucho tiempo, cuando empezaron a construir la “economía social de mercado.” Los mexicanos podríamos decir que, desde mediados del siglo pasado, Jesús Reyes Heroles había formulado el llamado liberalismo social. Es llegada la hora de revitalizar el liberalismo abrevando de todas las tradiciones capaces de enriquecerlo, pues como concluye Garton Ash “la libertad es como la salud, se le valora más cuando se le ha perdido”.
 

Analista de política nacional e internacional

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