¿Cuándo reabrirán las fronteras en América del Norte?

Raudel Ávila

Alexander Panetta, corresponsal de la Canadian Broadcasting Corporation (CBC) en Washington, publicó un extenso reportaje sobre la inexistencia de un plan para reabrir la frontera entre Canadá y Estados Unidos al tráfico terrestre. Según Panetta, solamente se anuncia una vez al mes que la frontera seguirá cerrada, pero no hay indicadores para saber cuándo podría considerarse la reapertura. Cito a Panetta “no hay un documento secreto estableciendo esos puntos de referencia, por ejemplo, el número de dosis de vacunas requeridas para un retorno a la normalidad, o el número de casos de coronavirus registrados” y añade “la verdad es que no hay ningún plan.” Más adelante, el reportaje informa de los daños económicos a los productores canadienses por el cierre fronterizo y la imposibilidad de transportar ciertos productos o hacer determinados viajes de negocios. De acuerdo con el periodista, ni siquiera hay un grupo de diálogo intergubernamental entre los gobiernos del presidente Joe Biden y el primer ministro Justin Trudeau a este respecto.

Apenas el 23 de febrero de este año, el presidente Biden declaró que “Estados Unidos no tiene un amigo más importante ni más cercano que Canadá.” Es extraño que esa amistad no se refleje en un plan de reapertura fronteriza. Únicamente los legisladores de los congresos locales en los estados norteamericanos fronterizos se han expresado sobre el tema. Pidieron al presidente Biden que se apresure a considerar el asunto por las pérdidas económicas que también le ocasiona a los estados fronterizos estadounidenses.

La nota obliga a pensar en el caso de la frontera México-Estados Unidos. Si no existe un plan para la frontera Estados Unidos-Canadá, ¿lo hay para la nuestra? La elite mexicana (empresarial y política) está en condiciones de entrar y salir de Estados Unidos vía aérea, pero ¿qué pasa con todos los mexicanos en estados fronterizos que cotidianamente cruzaban por tierra para hacer negocios? ¿Disponemos de una estimación de las pérdidas en los estados norteños mexicanos por la reducción de este flujo con Estados Unidos? Si usted tiene la inmensa fortuna de haber nacido o vivir en alguno de nuestros bellísimos estados fronterizos, o cuenta con amigos y familiares ahí, sabrá que los estadounidenses siguen cruzando (obviamente en menor proporción que antes de la pandemia) para consumir en nuestro país, pero los mexicanos no pueden cruzar en dirección a Estados Unidos. ¿Cuál es el criterio? Si se trataba de evitar contagios por las altísimas tasas de incidencia mexicana o por las poquísimas vacunas administradas aquí, los estadounidenses que cruzan a México pueden contagiarse y llevar el virus de vuelta a casa. Resulta desconcertante percatarse de que, a pesar de las videoconferencias de alto nivel entre los mandatarios, el tema no aparece en los comunicados oficiales.

La relación México-Estados Unidos va mucho más allá de la interacción entre nuestros gobiernos centrales. Tal vez sería conveniente, con el respaldo de la Secretaría de Relaciones Exteriores, revivir la Conferencia de Gobernadores Fronterizos México-EUA por medios electrónicos. Desde luego, esto solamente podría ocurrir una vez pasadas las elecciones intermedias en nuestro país, con el propósito de iniciar un diálogo en torno a éste y otros temas. Si queremos reactivar nuestra economía y beneficiarnos del gigantesco paquete de rescate financiero estadounidense, parecería evidente la urgencia de reabrir la frontera, pero en el centro del país nadie está hablando de esto, ni la prensa, ni los empresarios ni los políticos. “La frontera de cristal” le decía Carlos Fuentes, pero para los mexicanos norteños es más bien una extensión de su comunidad económica, social, familiar y hasta sentimental.   

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