Las coincidencias de los premios Nobel mexicanos

Rafael Medina Martínez

Orgullosamente México cuenta con tres grandes mexicanos que lograron obtener un Premio Nobel, el primero fue Alfonso García Robles que ganó el de la Paz en 1982, el segundo fue Octavio Paz que ganó el de Literatura en 1990 y el tercero fue Mario Molina que ganó el de Química en 1995.

Alfonso García Robles nació en Zamora Michoacán el 20 de marzo en 1911, estudió la carrera de derecho en la UNAM e ingresó al Servicio Exterior Mexicano en 1939, en la Legación de México ante Suecia al iniciar la Segunda Guerra Mundial.
Fue uno de los fundadores de la Organización de las Naciones Unidas, él integró la delegación de México encabezada por el Canciller Ezequiel Padilla que participó en la Conferencia de San Francisco el 25 de abril de 1945 donde nació la ONU.

García Robles participó como asesor y secretario general de la delegación y fue quien redactó las propuestas de México ante el organismo. Curiosamente otro joven que apoyó a la delegación mexicana fue el poeta Octavio Paz, quien colaboraba en el Consulado de México en San Francisco como canciller de tercera.
Octavio Paz atendió a los integrantes de la delegación, motivo por el cual nació una gran amistad con Alfonso García Robles ya que tenían casi la misma edad y eran grandes apasionados de los libros y la diplomacia, ambos escribían crónicas periodísticas y ya habían publicado sus primeros ensayos.

Años después García Robles fue nombrado Embajador de México ante Brasil en 1959.
Posterior a la Crisis de los Misiles, el Presidente Adolfo López Mateos lo nombró encargado de las negociaciones para proscribir las armas nucleares en América Latina, logrando en poco tiempo la consolidación del Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en América Latina en 1967, mejor conocido como el Tratado de Tlatelolco que prohíbe las armas nucleares en toda la región hasta el día de hoy.
Fue un candidato muy cercano a ocupar la Secretaría General de las Naciones Unidas en sustitución de U. Thant, pero el Presidente Gustavo Díaz Ordaz se opuso a su postulación y en cambio apoyó la reelección por otro periodo de U. Thant, por lo que México perdió la oportunidad de tener un Secretario General de las Naciones Unidas.

Posteriormente García Robles fue nombrado Embajador de México ante la ONU en 1971, y en 1976 el Presidente Luis Echeverría lo nombró Secretario de Relaciones Exteriores.
Finalmente fue el primero mexicano que ganó el Premio Nobel de la Paz en 1982 junto a la sueca Alva Myrdal, por su lucha en contra de las armas nucleares y a favor de la paz.
Falleció en la Ciudad de México el 2 de septiembre de 1991.

Octavio Paz nació en la ciudad de México el 31 de marzo de 1914, su padre participó en la revolución mexicana con Emiliano Zapata, lo que lo obligó a exiliarse en la ciudad de Los Ángeles, California donde Octavio Paz pasó sus primeros años de enseñanza.
Estudió la carrera de derecho y filosofía en la UNAM no logrando concluir sus estudios.

En 1944 Paz fue nombrado por el amigo de su padre el Embajador Carlos Castillo Nájera como canciller de tercera en el consulado de San Francisco de manera interina, fue cuando se celebró la Conferencia de San Francisco y conoció a Alfonso García Robles, posteriormente colaboró en la Consulado de Nueva York y meses más tarde Castillo Nájera nombrado recientemente Canciller, lo mandó a la Embajada de México en Francia como tercer secretario en 1945, donde vivió con su esposa Elena Garro y su pequeña hija.

En París permaneció algunos años ahí conoció a André Breton y al grupo surrealista de escritores e intelectuales, en 1950 publicó El Laberinto de la Soledad y otras obras que dejó para la posteridad.

El 19 de abril de 1962, el presidente Adolfo López Mateos lo nombró Embajador de México ante la India, el poeta consumó así su carrera diplomática, cuya duración fue de casi veinticinco años.
Estando ya divorciado fue ahí donde conoció a la francesa María José Tramini y se casó con ella.

Posteriormente el 2 de octubre de 1968 ocurrió la matanza de Tlatelolco, acontecimiento por el cual el poeta Octavio Paz a manera de protesta renunció como Embajador por la masacre de los estudiantes.
El 4 de octubre declaró ante el periódico Le Monde: “He visto noticieros internacionales, también las fotografías de los corresponsales extranjeros. Las imágenes no mienten. No puedo seguir sirviendo a un régimen de asesinos. La mañana del 3 de octubre me enteré de la represión del día anterior. Decidí que no podía continuar representando a un gobierno que había obrado de una manera tan abiertamente opuesta a mi manera de pensar”.

Su vida continuó enteramente entregada a las letras obteniendo el Premio Cervantes en 1981, y finalmente años después fue galardonado por la Academia Sueca de las Letras con el Premio Nobel de Literatura 1990.
Falleció en la Ciudad de México el 19 de abril de 1998.

Mario Molina nació en la Ciudad de México el 19 de marzo de en 1943 su madre murió cuando él tenía un año de edad, su pasión por la ciencia fue desde muy pequeño, estudió la carrera de ingeniero químico en la UNAM, posteriormente en 1968 se trasladó a la universidad de Berkeley en California para estudiar su doctorado en física-química.

Su padre Roberto Molina era diplomático de carrera, había estudiado la carrera y el doctorado en derecho en la UNAM, su hijo Mario Molina prefirió el camino de la ciencia.

Justo el día que Mario Molina ingresó a Berkeley, el Presidente Díaz Ordaz nombró a su padre Roberto Molina Embajador de México ante Australia.

Posteriormente en 1971 siendo Presidente Luis Echeverría nombró al padre de Mario Molina como Embajador ante el Reino de Etiopía y años más tarde lo mandó como Embajador en Filipinas.

Siendo Embajador en dicho país sucedió una anécdota; una noche de enero de 1977 el Embajador Molina Pasquel invitó al Ministro de “Foreign Affairs” de Filipinas a una cena diplomática en la Residencia Oficial, al llegar el Ministro sucedió un apagón que dejó a todos en absoluta oscuridad, pero la esposa del Embajador la Señora Luz Pasquel logró rescatar la cena de forma “milagrosa” con “hidalguía y honor”.

No obstante, la Encargada de Negocios de la Embajada mandó una carta al Canciller Santiago Roel acusando de “falta de dignidad en la Embajada de México” ante el Canciller de Filipinas por el incidente de la cena.

No obstante, el Canciller de Filipinas desmintió dicha acusación al haberle mandado una carta al Embajador Molina en la que calificaba a su distinguida esposa de haber hecho un “milagro” ya que pudo salir del membrete con “hidalguía y honor” y afirmaba que “ella despegó sangre fría y eficiencia que nunca olvidaré pues ha sido un tributo a la serenidad de la mujer mexicana”.

El Embajador Roberto Molina falleció de manera repentina el 22 de septiembre de 1977 en Filipinas, sus restos fueron repatriados a México, donde se le rindió un homenaje en el edificio de la Cancillería en Tlatelolco con la presencia del Canciller y otros funcionarios, así como de toda su familia, en ese momento su hijo Mario Molina era profesor de la Universidad de California en Irvine de donde viajó a México para darle el último adiós a su padre.

Desde 1970 Mario Molina comenzó a investigar las afectaciones a la capa de ozono con mayor profundidad y descubrió junto con un grupo de científicos que los aerosoles contenían ciertas sustancias toxicas llamadas clorofluorocarbonos que se estaban “comiendo” la capa de ozono sin que nadie se diera cuenta, cuando lo expuso en las revistas científicas, las fábricas de aerosoles comenzaron una batalla contra esa teoría porque afectaba sus intereses económicos.

La controversia subió hasta el Senado de Estados Unidos donde Mario Molina y su equipo tuvieron que probar sus investigaciones, así como en la ONU donde mostraron los hoyos que tenía el ozono, por ese motivo tuvo que renunciar a la ciudadanía mexicana para poder colaborar con el Gobierno de Estados Unidos en todas las investigaciones.

Finalmente sus investigaciones surtieron efecto y se firmó el Protocolo de Montreal que entre muchas recomendaciones estipulaba eliminar y sustituir los compuestos tóxicos por otros menos contaminantes.

Por toda esta revolución científica le otorgaron el Premio Nobel de Química en diciembre de 1995 junto a los científicos Frank Sherwood Rowland, y el holandés Paul Crutzen.
El Presidente Ernesto Zedillo cambió la Constitución para permitir las dos nacionalidades y fue así como el Dr. Mario Molina volvió a ser mexicano y México ganó su tercer Premio Nobel.

Los tres Premios Nobel estudiaron en la UNAM, tuvieron relación directa con el Servicio Exterior Mexicano, Alfonso García Robles fue Embajador de México ante Brasil y ante la Organización de las Naciones Unidas, le otorgaron el Premio Nobel de la Paz en 1982 por su lucha en favor del desarme nuclear.

Octavio Paz fue funcionario de la Secretaría de Relaciones Exteriores por 25 años ocupando distintos cargos en el extranjero, llegó a ser Embajador de México ante la India, le otorgaron el Premio Nobel de Literatura en 1990 por su vasta obra literaria.

Mario Molina acompañó a su padre Roberto Molina a sus misiones diplomáticas por el mundo quien se desempeñó como Embajador de México ante Australia, Etiopía y Filipinas. Le otorgaron el premio Nobel de Química en 1995 por sus contribuciones a la ciencia en especial por sus descubrimientos sobre los daños a la capa de ozono.

Octavio Paz y García Robles convivieron en distintas ocasiones, se conocieron en la Conferencia de San Francisco en 1945 y coincidieron en distintas ocasiones en la Cancillería, sus esposas convivieron juntas Mari Jo Paz y Juanita María Szyszlo.

El padre de Mario Molina también coincidió con ellos en la Cancillería, en 1968 Alfonso García Robles se desempeñaba como Subsecretario de Relaciones Exteriores, Octavio Paz como Embajador ante la India y Roberto Molina como Embajador ante Australia.

Mario Molina logró la firma del Protocolo de Montreal que protege la capa de ozono al prohibir las sustancias tóxicas que afecten el medio ambiente, y García Robles logró la negociación y firma del Tratado de Tlatelolco que prohíbe la proliferación de las armas nucleares, así como los ensayos nucleares que afecten el medio ambiente.

Los tres Premios Nobel fueron miembros del Colegio Nacional y los tres tuvieron su fundación; la Fundación Octavio Paz funcionó algunos años y después desapareció, la Fundación Alfonso García Robles está vigente y preserva su memoria y lucha por la paz, el centro Mario Molina está vigente y se dedica a la investigación y a la lucha por preservar el Medio Ambiente.

Los tres Premios Nobel pusieron el nombre de México en la cima más alta de la Paz, la literatura y la ciencia.

Biógrafo Historiador

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