Por Bosque Iglesias Guzmán
El flujo de noticias y acontecimientos internacionales de las primeras semanas de 2026 ha continuado con una tendencia incremental de incertidumbre desesperanzadora; lejos de parecer que las situaciones críticas en las relaciones y equilibrios multilaterales vayan encaminadas a resolverse, cada vez cuesta más trabajo imaginarse escenarios prometedores para una sana relación de respeto, cooperación y solidaridad entre pueblos y naciones.
En su libro “Curar el Trauma”, Peter Levine apunta que “cuando estamos traumatizados, el organismo se desorganiza y pierde buena parte de su fluidez y de su capacidad normal para categorizar la información.” Aunado a esto, en “los golpes de espectro completo” Ana Esther Ceceña describe cómo las potencias imperialistas aplican de manera simultánea y sin tregua “mecanismos variados que tiendan a confundir y, a la vez, a producir resultados combinados mientras agotan, en principio, las fuerzas físicas y morales del enemigo”; dentro de los múltiples elementos que se aplican con este fin, Ceceña caracteriza tres, que al combinarse tienen un efecto explosivo: avasallamiento, simultaneidad e impunidad. Recurro a cuatro postales recientes como ejemplo de esta combinación de elementos:
1.-El horror del genocidio en Gaza, ejemplo de avasallamiento con impunidad, el supuesto alto al fuego no ha detenido las masacres, sino que cada día se suman más muertes y se siguen reduciendo las precarias condiciones para la supervivencia de la población que resiste al aniquilamiento del territorio gazatí.
2.- La operación militar invasiva y completamente fuera de derecho internacional, en la que las fuerzas armadas estadounidenses incursionaron en territorio venezolano, ejecutando a cerca de 80 personas y secuestrando al jefe de Estado y a su esposa, quienes serían posteriormente presentados, con gran fanfarria mediática, como prisioneros en Nueva York.
3.- De la mano de esta operación, es decir, en simultaneidad, se recrudece el bloqueo económico, exacerbado ahora a bloqueo energético, que desde 1962 limita las posibilidades de desarrollo interno en Cuba, cuyo digno pueblo enfrenta horas críticas por la falta de petróleo para garantizar la funcionalidad de servicios públicos fundamentales.
4.- El servicio de inmigración y control de aduanas de los Estados Unidos, transformado en una suerte de milicia personal para perseguir a los grupos que su actual presidente ha elegido como los objetivos de sus ataques discursivos, a las comunidades migrantes del Sur global y la población civil que se opone a sus políticas de odio y exclusión, entre otros, y ha escalado la violencia de sus operativos al grado de provocar las ejecuciones sumarias de Renée Good y Alex Pretti, civiles que participaban en actos de resistencia pacífica contra los operativos migratorios en la ciudad de Minneapolis.
Todos estos sucesos, ocurriendo en un marco temporal simultáneo, cumplen con la descripción que Ceceña hace de los golpes de espectro completo, y provocan una retadora dificultad para ser procesados, como Levine señala ocurre frente al trauma.
Vivimos tiempos en los que la violencia y el trauma se instrumentalizan para incrementar la impunidad de quienes ejercen opresivamente el poder y agotar las posibilidades de quienes padecen la opresión para pensar alternativas. Es preciso y urgente apostar por la construcción de horizontes emancipatorios en los que puedan florecer relaciones sociales y multilaterales basadas en el respeto y la justicia. Para ello es muy importante que restablezcamos nuestras capacidades de procesamiento de información, reorganicemos nuestras habilidades de pensamiento crítico, y miremos más allá del horror y el trauma. Lejos estoy de contar con una receta precisa, pero me atrevo a esbozar algunas pistas que, creo, pueden ayudarnos a esta tarea tan necesaria. Primero, acudir a la inteligencia colectiva, ya lo señalaba Paulo Freire, no es el “yo pienso” el que constituye al “nosotros pensamos” sino es este segundo, el saber y conocer colectivo, el que nos permite pensar individualmente. Segundo, rescatemos la memoria de momentos lúcidos en nuestra historia en los que frente a escenarios ominosos, la solidaridad, la generosidad y la empatía han logrado brillar. Me vienen, a botepronto, memorias del sexenio cardenista, cuando México abrió sus brazos a las y los republicanos españoles, aun cuando casi todo el resto de la comunidad internacional permaneció inmóvil. Tercero, si desde el ejercicio opresor del poder, se persigue con violencia al “contrario”, debe ser prioritario desescalar los ánimos totalitarios y abrir, con generosidad, vasos comunicantes con otras y otros que miran y conceptualizan la realidad de modo distinto. Urge recuperar el diálogo y los debates sustanciosos, en los que más allá de buscar “tener la razón” o “estar en el lado correcto de la historia”, prive una búsqueda empática por comprender la otra mirada y por encontrar alternativas que permitan a las distintas visiones coexistir, y cocrear territorios de convivencia.
Faltan muchos otros elementos por añadir a esta primera lista, ojalá la podamos ir incrementando y poniendo en práctica. La defensa eficaz de la alegría y la inteligencia logrará vencer al imperio del miedo.
Integrante de @pormxhoy

