Por Gonzalo Hernández Licona
Hay una paradoja cuando se tienen buenas noticias: En muchas ocasiones bajamos la guardia. Creo que eso sucede hoy con la política social del país.
La reducción de la pobreza entre 2018 y 2024, que sin duda fue un logro importante, ha puesto a la política social apenas en las páginas intermedias del acontecer nacional. Trump, Maduro, Cuba, Groenlandia, Irán, la posibilidad de no tener T-MEC, entre otros temas, ocupan no sólo las noticias, también las nuevas prioridades del gobierno.
¿Ante tantos pendientes, qué caso tiene hablar hoy de pobreza y problemas similares? Sin ser aguafiestas, me temo que en los años siguientes las buenas noticias pudieran no continuar o incluso revertirse. Por ello hay tres razones para seguir priorizando este tema:
- La primera es que la pobreza siempre ha sido un reflejo de problemas socio económicos que van más allá de la propia política social. Por ejemplo, el crecimiento económico 2018-2024 no llegó al 1% promedio anual y el de 2025 posiblemente no llegue al 0.5%. En materia de empleo, en todo el sexenio previo se crearon 3.1 millones de empleos con seguridad social, pero se incorporan casi un millón de personas al mercado laboral cada año. En 2025 se generaron sólo 72 mil empleos con IMSS, lo que suscitó un incremento en la economía informal. Los ingresos laborales fueron un impulsor de la reducción de pobreza el sexenio pasado, pero este ingreso tuvo una reducción durante 2025, de acuerdo con el INEGI.
- Otra razón para no bajar la guardia es que, si bien la pobreza bajó, la muy poca movilidad social y la enorme desigualdad de oportunidades persisten, lo cual implica que hay todavía en México millones de personas con enormes barreras económicas y sociales para alcanzar los logros de la otra mitad de la población. Todo ello vulnera la reducción de pobreza: El porcentaje de personas que no pudo salir de la pobreza laboral en un año se incrementó en 2025, a diferencia de la reducción que se observó cada año desde 2021.
- La tercera razón para priorizar la pobreza es un reto personal de la presidenta Sheinbaum. La reducción de la pobreza 2018-2024 fue sobre todo un logro de AMLO. ¿Qué logro en este rubro presentará Sheinbaum en 2030 con tantos problemas sociales y económico, unos heredados, otros nuevos? Su reto es innovar acciones sociales para la reducción de pobreza, así como corregir errores de su antecesor (no descobijar a los más pobres de los programas sociales, por ejemplo).
Ojalá que para tener logros sociales en 2030 la presidenta escuche los análisis y sugerencias de la sociedad civil, que buscan que al país le vaya mejor.
Por esta razón, desde el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) se inició un nuevo Observatorio Social que precisamente busca apoyar a los gobiernos, federal y locales, para mejorar los resultados de la política social.
El Observatorio analizará acciones de gobierno, reconocerá avances, pero también hará sugerencias cuando haya retos importantes. La presidenta necesita que haya observatorios que privilegian la objetividad, que le digan con claridad cómo vamos y cómo podemos mejorar.
El Observatorio Social CEEY se suma a otras instancias, incluyendo el propio gobierno, que busca tener un país más justo y próspero. No bajemos la guardia en los problemas que afectan a la pobreza, que hoy son muchos.
Director del Observatorio Social CEEY
@pormxhoy

