Urgente una estrategia y un plan de apoyo económico para migrantes mexicanos

Pilar Lozano Mac Donald

Se imaginan: ¿Estar en otro país, lejos de la familia y amigos, sin documentos, sin seguro médico ni de desempleo, sin trabajo, sin dinero para alimentos, renta y pago de servicios, ningún apoyo del gobierno y sin posibilidades de salir a buscar empleo por la grave situación de salud que se vive en Estados Unidos provocado el COVID-19?

Es la situación de vulnerabilidad de los migrantes frente a las autoridades norteamericanas y sin la protección de su gobierno. Son la población aún más vulnerable por las consecuencias económicas y sociales de la respuesta que se ha dado a esta emergencia.

En 2018, había en Estados Unidos 12.3 millones de personas nacidas en México y 26.2 millones son mexicanos de segunda y tercera generación. De los cuales, poco más 5 millones de mexicanos no contaban con documentos. Se estima que 7 de cada 10 mexicanos no cuentan con ciudadanía y poco más de 6.8 millones de personas de origen mexicano no contaban con seguridad social, pese a que pagan millones de dólares en impuestos.

Aun cuando organismos internacionales han hecho llamados para que los migrantes reciban un trato similar al de cualquier nacional, no existe preocupación e interés por su salud y situación económica.

No están entre las prioridades del gobierno de Estados Unidos, pues el fondo de apoyo a la población no los incluye. Aún más grave, el gobierno mexicano se ha olvidado de ellos. No existe un programa que los respalde y mitigue su angustia, a pesar de que en 2019 enviaron 36 mil 045 millones de dólares por remesas a México.

Están solos enfrentando esta grave situación. No existe un auténtico interés del gobierno federal. Al contrario, afectó programas como el 3X1 para Migrantes o el de Atención a Migrantes, y disminuyó los recursos de los Consulados de México en Estados Unidos.

Debemos terminar con la dinámica de buscar a la comunidad mexicana migrante solo para que aporten recursos en beneficio de México. Cambiemos la visión y pensemos: ¿Los que estamos en México, de qué manera ayudamos a nuestros migrantes?

En el contexto actual: ¿Cómo va a sobrevivir la comunidad mexicana migrante, en particular la que no cuenta con documentos? ¿Cómo van a sostener a su familia si han perdido su empleo? ¿Cómo van a pagar los servicios y su alimentación?

En estos días de cielo gris para los migrantes: ¿Qué iniciativas tiene el gobierno de México para apoyarlos? ¿Qué hace el gobierno mexicano para proteger la salud y vida de sus migrantes, sobre todo si consideramos que cerca de seis millones de ellos se emplean en los sectores más golpeados: servicios, construcción, restaurantero y turismo? La respuesta es nada.

De los apoyos del gobierno estadounidense están excluidos. Del gobierno mexicano también. Afortunadamente, gobiernos sensibles como el de Los Ángeles y Nueva York, han anunciado apoyos económicos para parte de la población migrante. ¿El gobierno mexicano cuándo?

Resulta urgente una estrategia de parte de México, con acciones de apoyo inmediatas en favor de los migrantes mexicanos para que puedan enfrentar la difícil situación actual, además de la inevitable recesión en puerta.

La prioridad debe ser salvaguardar su salud y su vida. Pero no soslayemos la difícil situación económica que tendrán por delante. Por ello, urge también que el gobierno mexicano entre en diálogo con su par estadounidense para buscar que algunas medidas de apoyo se extiendan a la población migrante.

Nuestros migrantes cumplen a cabalidad con la parte que les corresponde. Resulta fundamental enviar un mensaje de respaldo del Estado mexicano a la comunidad migrante mexicana.

México debe asumir un plan urgente de asistencia, que le permita ofrecer estímulos y apoyos económicos a los mexicanos que viven en el extranjero, y definir una estrategia de atención a los mismos en esta situación de emergencia. Hoy más que nunca nos necesitan. Ojalá no les fallemos.

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